Mauricio Pochettino: "No necesito miles de seguidores en Twitter para ser feliz"

Rara avis, el DT de Tottenham sienta posición: “Prefiero el reconocimiento profesional antes que el populismo”; los secretos de un hombre distinto
Cristian Grosso
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16 de enero de 2017  

Intenso y reflexivo, Pochettino no elude ningún debate: “No entedería que el fútbol se pare como en el tenis con el Ojo de Halcón”
Intenso y reflexivo, Pochettino no elude ningún debate: “No entedería que el fútbol se pare como en el tenis con el Ojo de Halcón” Fuente: Reuters

Contracultural. Mauricio Pochettino dejó la Argentina hace algo más de 20 años y no sabe muy bien si es de aquí, de allá… Bromea. Se le escabullen varios giros bien españoles, pero nunca le falta el mate. Está en su casa en Barnet, al norte de Londres, a una hora de Piccadilly Circus. Lejos del ruido. El entrenador argentino del momento se escapa de los modelos y abre otra dimensión. “Me gusta mi trabajo, me apasiona, y sé que conlleva una responsabilidad en la trasmisión de mensajes. Eres una persona pública y la gente demanda cosas de ti, lo sé. Pero me siento cómodo dando lo mínimo, que es lo que naturalmente siento que debo dar. Yo sé que puedo venderme mejor, ir a miles de lugares, abrir un Twitter, subir las fotitos y decir: ‘Estoy acá o estoy allá’. Pero me parece algo muy frívolo y superficial; ahora, respeto que otro lo haga. Si se siente cómodo, muy bien. No necesito que la gente me muestre cariño para sentirme bien. Con el reconocimiento de mis seres queridos, mis amigos y mi familia ya me basta. No busco el reconocimiento popular: hago una cosita, la cuelgo, miro los comentarios y eso después me motiva, me infla… No necesito miles de seguidores en Twitter para ser feliz. No, no necesito ese alimento. Prefiero el reconocimiento profesional antes que el populismo y ser el simpático que vende algo… Yo le tengo muchísimo respeto a esta profesión, que es mi pasión. El fútbol es emoción. Y nosotros también lo tenemos que preservar y cuidar, no vale todo. Yo creo que está un poco distorsionado todo a través del business y demás, pero trato de guardar ese respeto por lo que el balón genuinamente te transmite”. Un hombre diferente toma la palabra. ? “To dare is to do”, está pintado en la futurista ciudad deportiva de Tottenham Hotspur, en el municipio londinense de Enfield. “Atreverte es lograrlo”, la frase no puede resumir mejor el espíritu de Pochettino, el entrenador del momento en la Premier League. No le asustan los riesgos, pero sólo lo moviliza el presente. ¿Será el sucesor de Luis Enrique en Barcelona o de Mourinho en el United? No le interesan los rumores. Ni los atiende. Rara avis, sólo lo inspira la superación. Lo presentaron un martes de enero de 2009 como entrenador de Espanyol y debutó al día siguiente… contra el Barcelona de Messi, Iniesta, Xavi, Eto’o... Empató 0-0. ¿Cuánto cambió desde entonces? “Mucho. Y espero seguir cambiando. El día que no evolucione tendré que dejar esta profesión. El entrenador debe estar abierto y atento a todo para no estancarse. Si creés que sabés todo, que llegaste… tenés que ir a comentar fútbol a la televisión”. Bromea nuevamente. Que evite las entrevistas no lo retrata desconfiado ni evasivo. No está contaminado, entonces las respuestas llevan la riqueza de la autenticidad. Asume la mecánica pregunta/respuesta con la naturalidad del que no necesita estafar a nadie.

–Si te llamaran de Newell’s, al borde del descenso, ¿tomarías al equipo como ocurrió con Espanyol?

–Hoy no tengo la respuesta adecuada. Primero, no soy yo la única persona que podría ayudar a Newell’s. ¿Si sería la persona adecuada? Tampoco lo creo hoy. Porque desconozco el medio argentino y sus demandas, y como no me creo Dios ni nadie especial, tengo que ser honesto: adaptarme al futbol argentino sería imposible y sería catastrófico para una institución que adoro… Sería bastante egoísta de mi parte. Creo que las condiciones para volver a Newell’s se tienen que dar espontáneamente, que las cosas coincidan de una forma natural. ¿Si algún día me gustaría dirigir a Newell´s? Por supuesto, pero no lo veo de esta forma.

–¿Seguís lo que ocurre en la Argentina?

–Mi nivel de conocimiento es prácticamente cero. No podría dar una opinión exacta, porque no he profundizado en las razones que llevaron a esta situación ni en las probables soluciones. Sí me hago eco de algunas noticias y de algunas personas que denuncian el estado actual del fútbol argentino y de la dirigencia, pero sería imprudente emitir una opinión. No me quiero lavar las manos… es que no entiendo lo que está pasando, y para dar una opinión que quizá pueda llegar a ser desacertada, creo que lo adecuado es mirar desde afuera y … es que no logro, no logro comprenderlo.

–¿Temés que la selección no se clasifique al Mundial?

–No tengo duda de que la Argentina va a clasificarse. Tengo confianza absoluta en nuestros jugadores y sin conocer a Bauza, mis deseos son los mejores. En los últimos años hemos estamos muy cerca, sólo nos ha separado del éxito una líneas muy delgada, y hemos caído en la destrucción total. Parece que no ha servido nada, y así somos los argentinos: exagerados, tanto para lo bueno como para lo malo.

–¿Llegaste a evaluar qué hacer si te ofrecían dirigir a la selección argentina?

–No, la verdad que no porque estoy bien aquí en el Tottenham. A mi edad que me agrada estar envuelto en el día a día… Sólo lo tomé como otro rumor del fútbol, entre los muchos que hay. No está en mi corto plazo tener aspiraciones de entrenar a la Argentina. Quizá sí a largo plazo… porque mis dos sueños son entrenar a Newell’s y a la selección.

–¿Temés que las derrotas traigan más derrotas?

–El fútbol es un estado de ánimo. Lo físico, lo técnico, lo táctico está muy bien, pero el aspecto anímico es clave. Todo lo que ha pasado en los últimos años hay que positivizarlo antes que negativizarlo. Hay que salir del victimisno: ‘Eh, señores, la próxima que tengamos la vamos a lograr’. Es un trabajo de convencimiento. El apartado psicológico es vital y si logramos elevar la autoestima, creer en una idea y lograr que mi compañero combinado conmigo seamos imbatibles… Ahí hay un potencial tan grande por descubrir que marcará en el futuro la nueva frontera entre ganar y perder.

–¿Cómo se lidera a las nuevas generaciones?

–Hay que tratar de sentir como ellos sienten, empatizar… Hoy el líder humano es el líder que triunfa. La mano dura ya ha pasado al olvido. Los chicos también sienten pasión, pero hay que ayudarlos a descubrir la pasión, la inspiración… Mas que motivarlos, hay que cuidarlos... Hoy en día todo tiende a enfriar las relaciones, a sostenerlas por los mensajitos, whatsapp, sky…, a la gente le cuesta relacionarse, hablarse, mirarse a la cara, tocarse... Los que venimos de otra generación, y quedamos en el medio, tenemos la responsabilidad de que esta nueva generación no pierda el tocarse, hablarse, relacionarse, que en definitiva es el fútbol. La táctica no es más que la relación que tienes tu con tu compañero…, al final es eso. En base a cómo nos relacionamos vamos a definir cómo actuamos.

–Pero cómo no ser un sargento ni un amigo más...

–Con espontaneidad. No existen problemas si tu, ante un grupo o ante una persona, te comportas genuinamente. Lo peor que le podés hacer a un futbolista es esconderle lo que tu eres, y actuar de una forma, luego de otra... Confiar en lo que uno es, siempre con la honestidad por delante. Eso va a hacer que nunca te equivoques. Podrás enfadarte, podrás mostrar tu cara menos amable, podrás estar cercano o lejano, pero serás tu. Seguir lo que tu eres, creer en tu intuición, confiar en ti mismo. Yo he aprendido a comportarme de esa forma, porque he cometido errores en el pasado.

–¿Ser coherente es la única vía hacia la credibilidad?

–… Pero quizá mi coherencia no es coherente para el otro. Dentro de los grupos hay individuos y son todos diferentes. Individualmente hay que tener un acercamiento con cada uno, y que cada uno capte el mensaje correcto también es un trabajo duro. Es como con tus hijos… Vos decís: ‘pero si yo crio a mis hijos de la misma forma, bajo los mismos valores...’ Pero a uno le llegás de una manera y al otro de la otra. En el fútbol es como en casa.

–¿Es la Premier el mejor lugar para dirigir?

–En Europa se subestima un poco el fútbol inglés, se cree que es el de hace 30

/40 años, el de los pelotazos. Se debe a un punto de menosprecio para con el futbolista inglés y la cultura inglesa. Quizá de a poco se esté cambiando está tendencia porque como el músculo financiero está acá, eso provoca que las grandes estrellas, sacando al Madrid, Barcelona, Bayern o Juventus, vengan. En Inglaterra hay una descontrolada pasión por el fútbol, pero con respeto. Es un lugar donde el futbolista o el entrenador son como un actor o un médico, son personas respetadas por la sociedad. Una persona que tiene un talento y eso despierta admiración en la sociedad. Cosa que en la Argentina, o en Sudamérica, o en algunos lugares de Europa, causa envidia. Y cualquiera se siente con derecho a desprestigiarte, a insultarte. Acá eso está a salvo y no tiene precio. La gente va a la cancha a disfrutar, mientras que ves partidos en España o en la Argentina y te dan un poco de pena. La mitad de la gente va por cuestiones políticas, van a insultar, a agredir, a crear problemas… El fútbol inglés es el ejemplo a seguir, pero cuesta decirlo, ¿no? Porque a nosotros los argentinos, por todo lo que nos ha pasado, por el gran problema histórico que tuvimos, nos da un poquito de tirria todo lo inglés.

–Canchas sin alambrado contra jugadores rivales que no pueden patear un córner sin ser salivados...

–Eso es una locura..., exacto. Hay muchas preguntas que nos tendríamos que hacer. Ésta tampoco es una sociedad perfecta, lo quiero aclarar porque también tienen muchos defectos y cosas por mejorar. Pero hablando puntualmente de fútbol, cómo han limpiado y organizado el escenario es un ejemplo.

–¿Ser argentino te trajo algún problema?

–No, al revés. He tenido muestras de mucho cariño y de mucha tristeza en gente que ha tenido familiares y amigos en Malvinas. Hasta gente que ha estado en la isla y me he encontrado, también me ha transmitido cariño y pena por lo sucedido. Eso me llamó la atención.

–¿Te gusta la tecnología para revisar los fallos?

–Me gusta la aplicación que desde hace unos años usa la Premier para revisar si la pelota entró o no. Eso es importante, porque son situaciones difíciles para el árbitro, y no afecta en nada al juego. Es instantáneo, justicia pura. Lo demás son lances del juego y es la esencia del fútbol, lo que lo hace tan bonito. Yo no entendería que el fútbol se pare como en el tenis con el Ojo de Halcón. No, el fútbol es dinámico y cada día debe ser más y más dinámico, vibrante, intenso. Si a cada momento vamos a parar para tomar una decisión, vamos a distorsionar el fútbol. El fútbol es un juego de listos, de engaños, y lo digo en lo meramente deportivo, no me refiero a mentir tirándote en la piscina para ganar un penal. El fútbol es sorpresa y picaresca creativa. No debe ser algo mecánico, sino creativo. Para el aficionado, un partido de 90 minutos no puede durar dos horas si se para el juego mil veces para revisar jugadas…, ¡se duermen todos!

–¿Querías ser finalista en los premios en The Best?

–No… Me encantaría estar algún día ahí, pero mirá, todo a su tiempo. Al final, el trabajo y la dedicación, como en la vida, terminan retribuyéndote. Las cosas van a venir cuando deban venir. Los títulos y los premios van de la mano de ganar, la sociedad demanda eso. Pero la medida del éxito tiene un significado distinto para cada uno. Claro que ganar es sinónimo de éxito, no seamos hipócritas: a todos nos gusta que nos distingan y la gloria la sientes cuando ganas. Pero también hay que aprender a reconocer el éxito en el día a día, ese que te reconforta y te transmite muchas más emociones y valores cuando ves a un grupo de jugadores creciendo.

–¿Te impresionó que sonara tu nombre para dirigir a la selección de Inglaterra?

–No me impresionó… Mi mujer siempre me marca el valor que aquí ha alcanzado mi trabajo en sólo 4 años. En tan poco tiempo aquí me tienen un cierto cariño aun siendo de afuera, y la gente que me quiere lo ve como un reconocimiento mayor que el que he recibido en Argentina, en España o en lugares donde he estado más tiempo.

–Precisamente, ¿qué creés que se conoce de vos en la Argentina?

–… Bueno, creo que no soy de ningún lado ahora. Tengo pasaporte español, pero para los españoles soy argentino… Ellos dicen el Tottenham del argentino Pochettino, no dicen del español Pochettino. Y en la Argentina dicen el Tottenham de Lamela…, no de Pochettino.

–No, no es así. El otro día fue el Tottenham de Pochettino el que bajó al puntero Chelsea…

–Bueno…, tampoco me interesa. No es algo que no me deje dormir… Pero fijate vos, en la Argentina vende más ‘Guardiola inicia el proceso de dejar el fútbol’ que ‘Pochettino le corta el invicto a Conte’. Pero lo entiendo: yo me fui de Newell’s…, jugué en la selección, pero tampoco fui un crack. Se entiende que tengo que hacer muchísimas más cosas para tener en Argentina un espacio mediático que me acerque más a la gente.

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