Un Messi polista: el crack visitó a Cambiaso y se animó a golpear una bocha

Los jugadores de la selección, con Messi a la cabeza, posando con Cambiaso en Cañuelas
Los jugadores de la selección, con Messi a la cabeza, posando con Cambiaso en Cañuelas Crédito: @adolfocambiaso1
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4 de junio de 2019  • 18:58

Treinta y dos kilómetros hay que recorrer para ir por autopista desde el predio de AFA hasta La Dolfina, el club de Adolfo Cambiaso. Alguna que otra vez los transitó a la inversa, de Cañuelas a Ezeiza, el crack de los caballos para conocer a Lionel Messi; ayer los cubrieron el rosarino, sus compañeros del seleccionado argentino y el cuerpo técnico para visitar el búnker del que muchos consideran el mejor polista de la historia.

Lo más llamativo de la espléndida tarde en el lugar donde vive Cambiaso fue la imagen de Messi taqueando. A pie, claro; no era cuestión de que se lastimara. El capitán del equipo nacional tomó un taco pequeño, de los que utilizan los chicos en bicicleta, y le pegó varias veces a la bocha. Hasta hizo jueguitos, supervisado por el dueño de casa, que en su adolescencia pasaba innumerables horas pegándole a la bocha en el aire por mera diversión.

Messi se divierte taqueando en La Dolfina.

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La idea era que el plantel pasara un día distinto, descontracturado. Marcelo D'Andrea, su kinesiólogo, de fuerte vínculo con Messi, organizó la escapada, junto a Cambiaso, de un día a otro. Luego de la práctica de la mañana en Ezeiza, y escoltado por varias motos policiales, el ómnibus del seleccionado -con uno de respuesto detrás, como siempre- se abrió paso por la autopista y llegó a La Dolfina, sitio ubicado detrás del country La Martona, a unos 800 metros de la ruta 205. Los futbolistas, algunos de los cuales conocían a Cambiaso, fueron recibidos con un enorme asado. Solamente Sergio Agüero eludió la carne de vaca; prefirió pollo. Y fue quien puso el ritmo: en medio del silencio del lugar, pidió un parlante y activó su música.

Mientras comían, los jugadores presenciaron un partido de exhibición de polo; varios nunca habían mirado el deporte de Cambiaso. Y al rato, en la cancha principal, entre las caballerizas de Adolfito -varios otros polistas tienen sus petisos en el predio- y su casa, cada uno recibió de regalo un taquito y una camiseta. Algunos, como Messi y Agüero, probaron darle a la bocha, mientras la mayoría descansaba en unas carpas contiguas.

Adolfito Cambiaso, Leo Messi y Luis Landriscina, en una jornada muy especial
Adolfito Cambiaso, Leo Messi y Luis Landriscina, en una jornada muy especial Crédito: @adolfocambiaso1

Al capitán, vestido con un buzo del seleccionado, se lo vio divertido, a gusto. Golpeaba con el brazo derecho, que es su fuerte, pero además es el que se usa en polo (el reglamento obliga a eso, por seguridad). Por supuesto que no probó un caballo -no habría sido prudente-, aunque bien podría haber socializado con Small Messi, un ejemplar de Cambiaso derivado de una de sus yeguas más famosas, Small Person.

Hubo más: la presencia de una figura del tenis, David Nalbandian -muy amigo del dueño de casa- y la de un icono cultural argentino, Luis Landriscina. El narrador costumbrista compartió mates, historias y fotos con el anfitrión y los invitados, en la entrada de los boxes donde Cambiaso guarda a sus propios cracks, los animales.

Más de Messi probando un taco

Sin montar a caballo, Messi probó un poco de polo en Cañuelas.

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Lionel y Adolfo se conocían desde hacía un tiempo; el polista había llegado a fotografiarse con el rosarino en Ezeiza. Años antes, Cambiaso había visitado allí a Diego Maradona, muy poco antes de que el entonces seleccionador partiera hacia Sudáfrica para el mundial de 2010, y juntos posaron para la portada de una revista. Otro gran referente del equipo nacional vinculado con el líder de La Dolfina es Gabriel Batistuta, que conoció al delantero en 2007 y se volvió amigo e, incluso, polista.

Diego Maradona y Adolfo Cambiaso, reunidos en Ezeiza en 2010, poco antes de la partida del seleccionado hacia el Mundial de Sudáfrica.
Diego Maradona y Adolfo Cambiaso, reunidos en Ezeiza en 2010, poco antes de la partida del seleccionado hacia el Mundial de Sudáfrica. Crédito: Polo Today

Cambiaso es un fanático de los representantes argentinos en los deportes en general y utiliza desde 2002 cascos celestes y blancos con un sol dorado, un diseño que lo ha hecho reconocido internacionalmente en su deporte y más allá también. Estaba encantado de que el plantel que desde dentro de 10 días disputará la Copa América lo visitara en su casa. Y el plantel albiceleste pasó una tarde diferente, impresionado por haber disfrutado tan cerca de su búnker un lugar encantador y una visita de placer.

Landriscina con Cambiaso y los futbolistas

Luis Landriscina les hizo pasar un buen momento los invitados y el anfitrión.

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