Murió Cacho Malbernat, una gloria con el estilo de la mejor época de Estudiantes

Oscar Malbernat murió a los 75 años, un símbolo de la historia de Estudiantes de La Plata
Oscar Malbernat murió a los 75 años, un símbolo de la historia de Estudiantes de La Plata Crédito: Diario El Día de La Plata
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10 de agosto de 2019  • 00:03

Brilló en Estudiantes, jugó en Boca y en Racing. Dirigió a más de 15 equipos de primera, el último, Nacional, de Paraguay, en 2008. Con el León logró cinco trofeos internacionales y un campeonato local. Fue un grande, verdaderamente. Oscar Malbernat, capitán y emblema del Estudiantes multicampeón de finales de la década 1960, falleció a los 75 años este viernes en el Hospital Italiano de La Plata, lugar en el que se encontraba internado desde el lunes con un estado crítico de salud. El "Gran Capitán" será velado en la sede de Estudiantes de calle 53, entre 7 y 8. Los hinchas y allegados a Cacho podrán acercarse a la sede desde las 9 de este sábado, según cita el diario El Día, de la ciudad de las diagonales.

Después de un delicado estado de salud, tras un problema intestinal y una operación de urgencia, falleció esta noche. La noticia fue confirmada por su familia, generó conmoción en el mundo de Estudiantes y rápidamente empezaron se verse las muestras de dolor, y reconocimiento a su gran trayectoria futbolística en las redes sociales, como el presidente Sebastián Verón. El Departamento de Fútbol y el cuerpo técnico adelantaron el partido amistoso ante Cambaceres, para que los jugadores puedan estar presentes en su despedida.

"Nunca nos dimos cuenta de todo lo que hicimos porque la que se da cuenta es la gente. Cuando estuve viviendo afuera, en todos los países había hinchas de Estudiantes, y ahí te das cuenta lo que es el club y lo que hicimos en esa época. Yo voy a estar agradecido toda mi vida porque hubo dos familias que me educaron, mi papá y mi mamá que me dieron valores, y Estudiantes que los consolidó", contó, alguna vez. El cariño por Estudiantes era profundo.

Y defendió a capa y espada el estilo conservador de esa época. "El antifútbol era el pressing, y ahora todo el mundo lo hace. Todos jugaban cómodos y vino Estudiantes e incomodó a todos, menos al hincha. No éramos antifútbol, éramos un grupo incómodo", sostuvo tiempo atrás.

Siempre estuvo en la mira porque el estilo de Estudiantes tuvo adhesiones, pero también críticas. En octubre de 2002, siendo DT del Pincha, perdió un partido con Independiente 0-1 y su definición post partido fue todo un símbolo: "A Independiente le jugamos de igual a igual, pero en esto del fútbol se trata de hacer los goles y el único que hubo en el partido lo marcaron ellos. Lo mínimo que hubiese merecido llevarse Estudiantes era el empate, pero yo soy de una escuela donde aprendí que, si no ganás, lo que conviene es callarse la boca. Independiente atraviesa por la racha del campeón y ojalá le dure. Lo felicito. Esta vez tuvieron un poquito de suerte, pero se merecen estar primeros", explicó el director técnico de Estudiantes.

Y agregó: "Me voy con bronca porque a mí me criaron así; no puedo estar conforme si perdimos. El encuentro fue de ida y vuelta; nosotros tuvimos nuestras ocasiones, pero no las concretamos. No hubo especulación, lo que pasa es que a Estudiantes ya lo rotularon por una época de su historia y ese cartelito se lo dejaron colgado para siempre", se defendió Malbernat cuando se lo consultó por las marcas personales de Ariel Zapata sobre Federico Insúa y de Diego Colotto sobre Daniel Montenegro, que el entrenador dispuso en el comienzo del cotejo.

Eramos los convidados de piedra

El 4 de agosto de 2005, recordando aquél partido con Manchester United, Malbernat escribió estas líneas en el diario LA NACION

"Que Zubeldía era un adelantado para su época lo demuestra algo que pocos saben. El mandó a don Juan Urriolabeitia a Inglaterra, como espía. Por entonces no existían los videos, pero Juan trajo una película de un partido de Manchester contra Benfica, que vimos en la concentración.

Ya estando en Manchester, algunos nos hicimos una escapada para ver a nuestros rivales jugar contra Liverpool. Cuando nos vieron, los hinchas de Manchester levantaron una foto del equipo que había sido publicada en esos días... La tribuna parecía tapizada de rojo, y gritaban: "¡This is the Manchester, this is the champion!". Y los de Liverpool, que se pusieron de nuestro lado, nos señalaban y les respondían: "¡This is Estudiantes...!".

Nosotros estábamos alojados en un hotel de Lymm, un pueblito a 15 kilómetros de Manchester. Una hora antes del partido, Osvaldo nos hizo entrar antes, para sacarnos el miedo escénico. Ahí fue cuando empezaron a gritar el famoso "¡Animals!". Nosotros les sacábamos fotos, nos querían matar...

Eramos los convidados de piedra ante un equipo con tantas figuras. Bobby Charlton, George Best... Pero cuando Verón hizo el gol, a ellos los ataron los nervios. En un momento, el Flaco Poletti bajó una pelota con la mano y se la mostró a Law, un delantero de ellos. La gente se volvía loca. Del partido a mí me quedó grabado un momento tremendo. Los ingleses nos empataron sobre la hora, y enseguida avanzaron por nuestra izquierda; creo que fue Kidd. Tiran un centro, aparece un delantero y la mete... Yo me quería morir. Pero giro y lo veo al Flaco Poletti salir disparado hacia el centro de la cancha, con el brazo levantado. Pensé que pedía un offside. De golpe veo a mis compañeros festejando y a los jugadores de Manchester caer al suelo. El partido había terminado, y yo, igual que otros, no me había dado cuenta. Quisimos dar la vuelta olímpica, pero los monedazos no nos dejaban.

Después subimos al ómnibus para volver a Lymm y en el viaje cantábamos el Himno Nacional. Llegamos al hotel, tomamos té y vimos en directo los Juegos Olímpicos, por TV en colores. Todavía no nos dábamos cuenta de que éramos los campeones del mundo".

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