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Facundo Avila, el juvenil futbolista de 17 años de Colegiales gravemente lesionado el 9 de junio último, murió ayer por la madrugada de una deficiencia cardíaca en el Hospital Francés, tras casi un mes de internación, tiempo durante el cual había sido sometido a tres delicadas operaciones y 36 transfusiones de sangre.
Avila se había lesionado durante el partido de sexta división de la AFA entre Colegiales y Atlanta, jugado en la cancha del primero, en Munro, cuando sufrió doble fractura de la quinta y sexta vértebras y quedó cuadripléjico. Los restos del futbolista son velados desde ayer por la tarde en avenida Rivadavia 14.782, de Ramos Mejía.
El joven se lesionó en pleno partido por un golpe involuntario desde atrás y cayó pesadamente. El médico de Colegiales, Guillermo Haeberer, reclamó una ambulancia que demoró en llegar.
“La lesión habrá sido a los 10 o 15 minutos del segundo tiempo. El partido siguió y terminó, y mi hijo seguía allí a la espera de la ambulancia”, le dijo la madre del joven, Analía, a periodistas del programa “650 Deportivo”, de La Nueva Radio. “Tuvimos la desgracia de estar viendo el partido. Vimos todo y sabemos cuánto tardó la ambulancia. Hasta el médico tuvo que pelearse porque además había una camioneta estacionada que bloqueaba el portón”, narró la madre.
Finalmente, el joven fue trasladado al hospital de Vicente López, pero a raíz de la complejidad del cuadro se lo derivó al Hospital Francés, donde se le diagnosticó la doble fractura que le ocasionó cuadriplejia y la dismunición casi total de la capacidad psicomotriz.
Los padres del joven, Analía y Juan José, los amigos de Facundo y sus compañeros de Colegiales fueron mudos testigos en el lugar de una larga y tensa espera que terminó con la noticia del fallecimiento, justamente a pocas horas de que todo el plantel de Atlanta se disponía a donar sangre en el hospital Francés.
Una de las mayores satisfacciones que había vivido Avila en su larga convalescencia fue la visita de Juan Román Riquelme, uno de sus ídolos. El jugador había empeorado notoriamente en los últimos días, al punto de entrar en estado de seminconsciencia y manteniéndose con vida merced a un respirador artificial.




