Murió Luis Súarez, un goleador de raza

Tenía 66 años y era recordado por convertir el tanto del triunfo de Independiente ante Santos, en 1964, en el Maracaná, ante 80.000 personas, por la Copa Libertadores; también se lució en Banfield
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21 de junio de 2005  

Hay hechos que marcan la vida de un hombre. En el deporte, en este caso especial en el fútbol, hay goles que establecen un hito en la carrera de algunos jugadores. Es el caso de Luis Suárez, centrodelantero de Independiente, Banfield y la selección argentina, que falleció ayer, a los 66 años, de un cáncer de garganta. Sus restos son velados en la calle Rota 64, Monte Grande, Buenos Aires.

El 15 de julio de 1964, justo el día de su cumpleaños número 26, los Rojos de Avellaneda enfrentaban al poderoso Santos, bicampeón de la Copa Libertadores, por la semifinal de ese torneo. Con 80.000 personas en el Maracaná y el arbitraje del inglés Finney, el partido estaba 2-2 con tantos de Toninho y Pepe, para los brasileños, y Mario Rodríguez y Bernao, para el equipo argentino. Sobre la hora, Suárez anotó el gol del triunfo, el primer hito internacional para el club. Luego, los Rojos vencieron en Avellaneda 2 a 1 y, en la final, igualaron sin goles con Nacional, en Uruguay, y ganaron 1-0 en Buenos Aires. Así, Independiente se convirtió en el primer equipo argentino en ganar la Libertadores con el aporte goleador de Suárez. Esa delantera formaba con: Bernao, Mura, Suárez, Rodríguez y Savoy.

Nacido en Adrogué, concretó sus primeras gambetas y festejos en el Club Progreso de su ciudad. En 1954 lo llevaron a la séptima de Banfield, club en el que jugó 88 partidos y convirtió 68 goles cuando el equipo estaba en segunda: figura tercero en el escalón de máximos artilleros en la historia del Taladro, detrás de Gustavo Albella (136) y Rafael Sanz (81).

En 1961 pasó a Independiente hasta 1965. Ganó el campeonato de 1963, la citada Copa Libertadores de 1964 y la del año siguiente. Jugó 71 partidos y anotó 31 goles. Fue su aparición más destacada en el fútbol con su estilo lento por su gran físico, de buen manejo y definición.

También fue convocado para la selección en los meses previos al Mundial de Chile, de 1962, y jugó cinco amistosos. Continuó su carrera en Cerro, de Uruguay (1966-1967), y Rangers, de Chile (1968), hasta que en 1969 comenzó a jugar en los veteranos de Banfield. A fines de 1972, Valentín Suárez, presidente del club del Sur, le preguntó si se animaba a volver para jugar en primera B en 1973. Lo hizo en algunos partidos en la reserva, pero el retorno, finalmente, no se concretó.

Una vez retirado, dirigió equipos de la fábrica AMAT de Monte Grande y de la empresa Loma Negra, sucursal Tandil. Incluso, en marzo de este año, participó en la caravana por el festejo del centenario de Independiente. Fue su última aparición pública.

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