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El sistema es tan simple como nefasto. Se juntan un par de situaciones negativas, se las asocia a un personaje X, se inventan algunos datos más, de esos que son incomprobables, y listo: el personaje X se ha convertido en mufa. Y la etiqueta resulta difícil de quitar.
Un par de descensos casi obvios y un par de anécdotas desgraciadas hicieron que, para unos pocos, el nombre de Carlos Fernando Navarro Montoya esté relacionado con la mala suerte.
<a HREF="http://www.canchallena.com/1434518-navarro-montoya-es-prematuro-decir-que-orion-puede-ser-referente-del-arco-de-boca" TERCERA="" data-nodeType="link">Leé más respuestas del Mono: "Es prematuro decir que Orión puede ser referente del arco de Boca"</a>
Por primera vez, el Mono habla del tema. Y no sólo demuestra su total desinterés por el asunto, sino que además se apasiona analizando la actualidad del fútbol argentino y cuestiona duramente aquella afirmación que reza que "hay que ganar como sea".
- ¿Se le contesta o se ignora a aquellos que opinan que vos sos yeta o traés mala suerte porque descendiste con muchos equipos?
- Ni una cosa ni la otra. Yo jugué seis meses en Extremadura (descendió). Después llegué a Mérida, que estaba casi condenado, y en la segunda rueda hicimos más puntos que Real Madrid y salimos cuartos. Descendimos porque era un equipo que no tenía chance de evitarlo. En Tenerife (también descendió) casi no jugué. Me lesioné la muñeca y no jugué en todo el año. Acá llegué en los últimos meses del torneo a Nueva Chicago y bajamos. Pero esas cosas se dieron porque siempre hice lo que me gustó, que es jugar. A veces se gana, a veces se pierde. Punto y aparte. Gracias a Dios, en mi carrera deportiva, en el ganar o perder, mi balance es muy positivo, con logros, títulos, récords… Para mí, ganar o perder no define la calidad de un futbolista. Este es un deporte que depende de muchas cuestiones para tener éxito deportivo, como aquellas que no tienen que ver con lo deportivo en sí, y que pasan más por el azar, por la suerte.
-Recordás con orgullo tu carrera deportiva...
-Sí. Atajé en Boca 9 años, fui campeón, quedé en la historia del club, me nombraron mejor arquero del mundo, soy un referente. Te imaginás que tengo cantidad de amigos por todos lados. Adonde estuve tengo las puertas abiertas. Me encuentro con compañeros y rivales y con todos me puedo sentar a tomar un café. Soy un agradecido al fútbol. Si volviera a nacer y tuviera que elegir una carrera deportiva, elegiría la misma que tuve. Desde cómo la inicié hasta cómo la terminé. La victoria y la derrota forman parte del juego. Uno gana o pierde porque juega. El que no juega, no gana ni pierde. Y a mi me gusta jugar. Es inútil seguir hablando de un tema que para mí no tiene importancia. Nadie es mejor o peor jugador por ganar o perder un partido. Eso es una gran mentira instalada. Ganar y perder es algo natural. No es vida o muerte como quieren hacernos creer. Lamentablemente, por culpa de esa filosofía el fútbol argentino ha involucionado. Miremos los espejos, los referentes actuales del futbol mundial. Miremos cómo se entrenan o cuál es la metodología de trabajo y notaremos que en la Argentina se hace todo al revés.
-¿Por qué lo decís?
-Siempre escucho eso de "este lo único que quiere es ganar". Eso es una discusión que ya no existe más, es primitiva. El ganar forma parte de un juego, como el perder. Nosotros vivimos equivocados, pensando en que hay que ganar de cualquier manera, y yo no sé cómo es ganar de cualquier manera. Entonces, terminemos con esa estupidez. ¿Qué mensaje queremos darle a la sociedad o a nuestros hijos?, ¿que si no pueden tener un juguete hay que ir a la juguetería, romper la vidriera y llevárselo? ¿Ese es el mensaje? De ninguna manera. El mensaje es el del esfuerzo, es el de potenciar la técnica y la calidad.
Cuando escucho lo de "ganar de cualquier manera" o "ganar a cualquier precio", yo me pregunto ¿qué es eso?, ¿qué significa?. Los que se llenan la boca diciendo que hay que entrenar de una determinada manera o que hay que hacer esto o aquello, ¿cómo? ¿Todo eso lo hacés para ganar como sea? Me parece que ahí hay una gran contradicción.
Durante años nos intoxicaron con ese cuestionamiento entre ganar o jugar bien. Y esa es una gran falacia, porque no es ganar o jugar bien. Es: ¿ganar o perder? Ganar. ¿Jugar bien o jugar mal? Siempre jugar bien. Ese discurso que nos intoxicó, nos confundió y nos limitó, hizo que el fútbol argentino perdiera todo su prestigio, más allá de los resultados, que son una contingencia. La Argentina perdió referencia a nivel mundial, ya no somos potencia, no nos admiran más.
-¿Creés que falta escuela?
El fútbol argentino dejó pasar un proceso ejemplar, como el de José Pekerman en el Juvenil, un área tan importante para el crecimiento del fútbol argentino. Se cometió un error enorme al dejar de lado un proceso serio, constructivo, formador, docente, educativo, que generaba una simpatía en todo el mundo por cómo jugaban esos equipos, por cómo se comportaban dentro y fuera de la cancha. Tiene que haber una refundación en lo que respecta al trabajo en la selección argentina. Hoy no hay un proyecto. Si ganamos seguimos, y si perdemos, cambiamos. Pero el problema no es de Pekerman, ni de Maradona, ni de Batista ni lo será de Sabella. El problema lo tienen quienes eligen. Porque cuando elegís a un entrenador, elegís sus ideas y sus proyectos, y si a ese entrenador, cuando llegan los malos resultados no lo bancás, estás haciendo las cosas mal.
- Considerando la buena relación que siempre tuviste con Grondona, ¿hay alguna chance de que en algún momento puedas sumarte a algún proyecto vinculado con la selección?
- A mí me encantaría trabajar en la selección, y sobre todo en el área formativa, en los Juveniles, pero es algo que tiene que ver con las personas que hoy están en el área de selecciones y que tienen que elegir un camino. Creo que tiene que haber una refundación. Me parece que las personas que están tendrían que dar un paso al costado, no por la falta de resultados, sino por la falta de capacidad para elegir un camino o un proyecto, que es mucho más grave que la falta de resultados. Y te repito, creo que en la Argentina hay gente capacitada para realizar un proyecto integral y homogéneo. Y si quienes encaren este proyecto en el futuro creen que yo puedo ayudar, estaría encantado de formar parte, sin ninguna duda. Inclusive estaría encantado de comandar ese proyecto, pero son cuestiones que el tiempo dirá.


