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ROSARIO.- Cuesta encontrarle la explicación a un choque que desprecia la razón y que, con ese fuego interno que devora las ideas, se rige por los dictámenes del corazón. Que se palpita. Que se sufre. Que se goza. Todo al mismo tiempo, en una frenética mezcla de sensaciones. Si no que lo digan los jugadores de Newell´s, apiñados junto al alambrado, y el mismísimo Américo Gallego, a los saltos por cada rincón del Gigante de Arroyito una vez consumado el triunfo por 1 a 0 de los rojinegros ante Rosario Central. Si no, que hablen las lágrimas y el desconsuelo de Juan Ojeda, Paulo Ferrari y Damián Ledesma, la expresión más fiel de la tremenda decepción de Rosario Central.
Clásicos son clásicos? Un cabezazo definió el duelo. La aparición goleadora de Julián Maidana, que debutó ayer, empujó a los hinchas de Newell´s al éxtasis, a los 31 minutos del segundo tiempo, cuando todo indicaba que el partido se consumía y que la sensación de vacío se repartía en partes iguales con ese híbrido 0 a 0. Pero no...
Al final, se hizo justicia. Aunque sea por la mínima diferencia, tal como lo evidencia el resultado, Newell´s mereció el triunfo. Primero, porque dejó una imagen colectiva más sólida. Y, después, porque su ambición jamás le permitió conformarse con el empate, algo que Central, con varias limitaciones a cuestas, miraba con más agrado a medida que transcurría el encuentro.
Cada uno tuvo sus momentos. Central pisó fuerte en el comienzo, insinuó un juego prolijo con la precisión de Vitamina Sánchez y tuvo la inquietante presencia de Emanuel Villa. Claro que una y otra vez se topó con el arquero paraguayo Justo Villar, dispuesto a jugarse en cada pelota. Poco a poco, las ideas de los locales perdieron sustento.
Newell´s no perdió la línea. Se afirmó en el medio campo, creció el despliegue de Ariel Rosada y Guillermo Marino pasó con sorpresa al ataque varias veces. Así llegó con peligro al arco rival y el arquero Ojeda también mostró buenas condiciones: le tapó un mano a mano a Lucian Vella y salvó con el último esfuerzo un remate de Marino.
La mejor versión de Newell´s apareció en el segundo tiempo. Damián Manso definitivamente abandonó las intermitencias y asumió el papel de conductor que se le requería. Fernando Belluschi estuvo cerca con un tiro desde afuera del área; Manso definió desviado tras una buena jugada individual y Ojeda salvó ante Ignacio Scocco.
Central, desorientado, ofreció resistencia como pudo y sólo respondió con un embate de Coudet, bien anticipado por Villar. Hasta que llegó ese córner de Manso y la cabeza de Maidana, que se anticipó a la marca de Carbonari. Central se entregó a la desesperación y ya no reaccionó. Sobre el final, quedó una dudosa jugada en la que Vitti cayó dentro del área en un forcejeo con Maidana. Nada más.
Newell´s se refugió cerca de su arco y sólo dejó que el tiempo transcurriera. Todas las camisetas rojinegras se entregaron al delirio. Fue el final de un partido que puede marcar un antes y un después para ambos en el futuro del campeonato. El ganador se llevó mucho más que tres puntos: se ganó un buen crédito para lo que vendrá y un puñado de frescas esperanzas. Central se quedó con las manos vacías, los bolsillos llenos de incertidumbre y un entrenador que se jugará el puesto en las próximas fechas.
Los análisis y las conclusiones quedarán para otro día. Bien vale la pena el festejo porque así son los clásicos...
ROSARIO.– El piquetero Raúl Castells vio el partido en medio de la hinchada de Newell’s. El líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados estuvo por esta ciudad hace dos semanas y, tras una reunión con dirigentes sindicales, prometió que presenciaría el clásico. Y cumplió. Castells vivió algunos años en Rosario durante la década del 80 y le tomó gran simpatía al conjunto rojinegro.
La última vez que Newell’s venció como visitante en el clásico fue el 27 de mayo de 2001: 2-1, con goles de Saldaña y Pavlovich, y Pierucci para Central.
Central no gana como local desde el 6 de marzo último, cuando derrotó a Racing por 3-1, por la 4ª fecha del Clausura. Lleva cinco caídas y tres empates.
Gallego, DT de Newell’s, y Púa, de Central, vivieron el clásico al borde del campo de juego, discutieron entre sí e intercambiaron miradas desafiantes.
Eduardo Coudet cargó con gestos varias veces a los hinchas de Newell’s. Al final, rieron los hinchas rojinegros. “El Chacho dónde está…”, cantaron.



