Nicolás Capaldo: el chico que viajaba 600 kilómetros para ver a Boca y ahora busca recuperar su lugar en el equipo

Fuente: FotoBAIRES
Franco Tossi
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28 de junio de 2020  • 08:00

A Nicolás Capaldo le debe resultar difícil todavía dejar atrás la serie de semifinales de la Copa Libertadores que Boca perdió el año pasado ante River. Porque en su zurda, a centímetros del área chica, tuvo un gol que bien pudo haber torcido la historia a favor de su equipo, pero la tiró por encima del travesaño. Impotencia de juventud, además lo echaron sobre el epílogo del partido y se perdió la revancha en la Bombonera. De todas maneras, le sobran motivos para mirar hacia delante: tiene proyección, es bien considerado por Miguel Ángel Russo y en el club saben que es una de las posibles grandes ventas.

Aunque en 2020 tuvo pocos minutos, se sintió campeón. Es que, en realidad, fue una pieza importante dentro de la estructura armada por Gustavo Alfaro, el técnico que lo hizo debutar oficialmente, para encarar la primera parte (17 fechas) de esa Superliga y la etapa final de la competencia continental. El desafío no era fácil cuando encontró su lugar en el equipo: Nahitan Nández, el uruguayo que solía hacer un buen trabajo en la mitad del campo, era vendido a Cagliari, de Italia, y dejaba un hueco que el chico de La Pampa empezaría a ocupar bajo la lupa de todos... Pero, claro la confianza de Alfaro respaldaba todo: " Vamos a extrañar mucho a Nahitan, pero se viene este pibe y tiene que tomar la posta. Ya le dije que él va a poder reemplazarlo ", decía el entrenador.

Su despliegue y personalidad sorprendió a los hinchas, que con pocos partidos ya lo reconocían con fuertes aplausos. De hecho, tuvo un gran rendimiento en su primer partido en la Bombonera en un contexto peligroso: fue titular en la vuelta de los octavos de final de la Libertadores ante Athletico Paranaense. "Me generó una sensación única y me llevé un recuerdo hermoso. Al principio estaba muy nervioso por todo el clima que había, la gente cantando, pero hicimos un buen partido y nos llevamos la victoria (2-0)", recordó ese día especial en el canal de YouTube del club, respondiendo las consultas de los hinchas.

Fuente: FotoBAIRES

Nacido en Santa Rosa, el pampeano -de 22 años- tuvo tan buena repercusión que se ganó inmediatamente su lugar entre los convocados de Fernando 'Bocha' Batista para jugar el Preolímpico de enero de este año, en el que la selección de la Argentina se consagró: el volante tuvo muchos minutos, anotándole un gol clave a Chile para ganar por 1-0. "Esa experiencia fue muy linda. Soñaba desde chiquito vestir la camiseta de mi país. De ese grupo me llevo grandes personas y amigos. Aprendí y crecí mucho como jugador y como persona", comentó. Los Juegos Olímpicos se postergaron para el 2021 por la pandemia por coronavirus, lo que podría dejarlo afuera de los Juegos de Tokio si se celebraban en las fechas que están programadas.

Su estilo concuerda con el modelo de volantes que se busca a nivel mundial, más allá de que es joven y debe corregir muchas cosas. Capaldo sabe que cumple los requisitos: al describir qué cosas no le pueden faltar a un mediocampista parece estar hablando de sus propias cualidades. " La dinámica, porque hoy el fútbol es muy físico, muy dinámico y creo que un volante tiene que pisar las dos áreas. Estar tanto en ataque como en defensa ", explicó. Por eso, en el club saben que en un futuro no muy lejano, cuando ya lo hayan disfrutado lo suficiente, puede ser una gran moneda de cambio.

Su participación en la competición disputada en Colombia le impidió estar presente en las primeras cuatro jornadas del sprint final que encaró Boca con Miguel Ángel Russo en la dirección técnica. De tener un lugar en la formación titular de Alfaro pasó a ver los partidos desde el banco de los suplentes, debido a no haber hecho la pretemporada, acumular cansancio y, además, a un equipo que en 2020 no puso el freno hasta levantar el título. Eso sí: está muy bien considerado por Russo, que le dio minutos en todos los compromisos siguientes y le otorgó la titularidad en el debut por Copa Libertadores, ante Caracas, en Venezuela.

Es consciente de que será complicado ganarse un lugar en una formación que anduvo tan bien, aunque el quiebre de la cuarentena, quizás, le dé una ventaja física por ser uno de los más jóvenes del plantel. De todas maneras, lo más complicado ya lo pasó durante las juveniles xeneizes, cuando debió alejarse de su familia: " Me tocó irme de mi casa y extrañarlos. Al principio me costó estar en Boca , pero con el transcurso de los años fui generando amistades con chicos que estaban en la misma situación y nos apoyamos".

Además, su amor por los colores xeneizes pudieron más. Por eso, para él es un orgullo haber llegado a la primera división: " Con mi viejo viajábamos 600 kilómetros sólo para ir a ver un partido de Boca. Hoy estar acá es un sueño cumplido para mí y mi familia ", detalló, dando más pruebas de su pasión por la entidad de la Ribera. Y continuó: "De chico, en mi armario no podía faltar una remera de Boca. Esta es de cuando era bien chiquito, debe ser una de las primeras que tuve", contó mientras mostraba la camiseta titular de 2004, cuando todavía no había cumplido seis años.

Capaldo, ese chico que se ganó rápido al hincha con su actitud y que, tras la pandemia, tendrá el desafío de recuperar el lugar que siempre soñó.

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