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Nicolás Otamendi repite esa muletilla de que todo me está pasando muy rápido , pero eso es sólo una fotografía de los vertiginosos últimos meses. No puede estar ahí toda la explicación. Habría que mirar más hacia atrás, cuando su mamá, Silvia, iba a buscarlo al colegio al mediodía con una viandita que él comía en el primero de los dos colectivos que tomaba en El Talar rumbo a Vélez. Todos los días, durante años. Nicolás toma hoy casi con candor y hasta con un poco de inconsciencia esto de haberse vuelto el personaje del barrio. La sensación de satisfacción se nota más en su mamá, una suerte de representante de entrecasa que le graba en video todos los partidos y casi siempre va a verlo a la cancha. "Es un orgullo que haya llegado después de tantos años", dice Silvia, mientras cuida de Morena, la nena de Nicolás, de un año y cuatro meses.
El seis del puntero del campeonato, el pibe considerado por el mundillo del fútbol como la mejor aparición de este último tiempo, es el más chico entre cuatro hermanos. Nació en El Talar y allí vive, con su mamá. Siempre jugó al fútbol -y siempre en Vélez-, pero alguna vez practicó boxeo; dice que no lo hizo con más perspectiva que la de ganar envergadura física. "Tenía edad de sexta o séptima. Iba con mi primo a un gimnasio de por acá cerca, que ya no está más, más que nada por ganar fuerza de brazos y agilidad en las piernas, con la soga." Colgó los guantes hace mucho tiempo, pero está lejos de ser un obsesivo del juego que practica. "Fútbol miro, miro... Me gusta, pero no soy tan fanático. Mi vieja sabe más de fútbol que yo... ¿Algún otro deporte? Otra cosa, no. Me sacás del fútbol, me mandás a laburar y no sé hacer nada. Toda mi vida jugué al fútbol, no sé levantar una pala. Pero tuve la suerte de llegar y espero que esto siga para rato, para ayudar a toda mi familia."
Pero es verdad que ahora todo le está sucediendo con rapidez. Miguel Angel Russo lo había convocado para una pretemporada antes de irse de Vélez, pero fue Hugo Tocalli el que lo mandó por primera vez a la cancha. Igual, hasta el año pasado había jugado poco y nada en primera. Apenas comenzado el Clausura, Waldo Ponce se lesionó y el DT Ricardo Gareca le confió el puesto. Otamendi no tardó nada en mostrarle que fue un acierto. Le bastaron unos pocos partidos para hacerse un nombre y volverse un referente futbolístico del equipo que ahora va primero. Debe de haber muy pocos jugadores que puedan, como él, jactarse de haber sido llamados para la selección habiendo jugado un puñado de veces en primera. No se lo dijo Maradona, se enteró de una forma inusual: "Estaba con mi nena, fuera de casa. Me llamaron de una radio y me avisaron que estaba citado. Después me lo dijo mi vieja. Para un chico como yo es algo muy importante. ¿A qué jugador no le gustaría ir a un Mundial o jugar las eliminatorias con la celeste y blanca? No existe el jugador que no quiera eso. Pero tengo que seguir tranquilo, esto recién empieza. Todo depende de mí: si bajo los brazos o me confío mucho, voy a perder. Tengo que mantener la humildad."
No debe de ser algo tan sencillo para este pibe de 21 años que de golpe pasó a los primeros planos. Pero dice que está bien aconsejado: "Mis compañeros me hablan mucho. Me felicitan, pero me dicen que mantenga los pies sobre la tierra, que si lo hago, voy a llegar muy lejos. Mi familia también me habla y me recalca eso". El ascenso abrupto les cabe a él y a Vélez, que acaba de dar en Santa Fe señales propias de los equipos con grandes aspiraciones.
-No hace mucho dijiste que Vélez no tenía la obligación de ser campeón. ¿Cambió la situación?
-Vélez se armó muy bien con las llegadas de Seba Domínguez, Larrivey, Moralez... Vinieron con muchas ganas. Yo comparto la defensa con Seba, que me aconseja siempre. Nos hicieron pocos goles, y en eso también tiene que ver Montoya (el arquero). Lo mejor del equipo pasa por el juego. El Chapa Zapata es uno de los dueños del equipo. En defensa estamos bien, hay gente con experiencia que nos da confianza a los chicos. Y los que entran también cambian los partidos, como Martínez o el Flaco Nanni contra Colón.
-A propósito, ¿qué pasó para que cambiara tanto ese partido?
-El primer tiempo estuvo muy picado . Por el ambiente, estábamos nerviosos. En el vestuario hablamos entre nosotros. Vino Ricardo y nos pidió que nos tranquilizáramos. Pero sabemos que tenemos un gran equipo y eso nos permitió salir adelante.
-¿Vélez tiene potencial para sostenerse y pelear por el título?
-Estamos para eso. Pero falta mucho. La gente lo pide y lo espera, pero no podemos guiarnos por lo que pide la gente. La cuestión es seguir ahí cuando falten dos o tres fechas.


