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Por Martín Castilla
Enviado especial
CALCUTA.- De regresos, grandes o pequeños, resonantes y no tanto, también se escribe la historia de los futbolistas. Los sueños de Luis González transitan dentro del seleccionado nuevamente. Hay que ver la sonrisa permanente de quien hace casi dos años no recibía un llamado para formar parte del equipo argentino. Para el pensamiento de Alejandro Sabella, tiene un andar distintivo y hace de la precisión una saludable costumbre. La velocidad está escondida en su cabeza y la justeza como su marca registrada. Virtudes que sedujeron al entrenador para incluirlo en la primera lista del flamante ciclo que se pone en marcha en un país convulsionado con la presencia de la Argentina.
En el bar del primer piso del Hyatt Regency Kolkata, espera a La Nación a la hora pactada, después de la cena. Como todos sus compañeros, viste la ropa de entrenamiento, pero de las mangas blancas que todo el tiempo sube hasta los hombros salen dos brazos multicolores por la cantidad de tatuajes que se hizo. "La cuenta la perdí, pero me gustan los tatuajes, son una debilidad, aunque hay que hacerse de un tiempo? Debo estar cerca de los 20. El último que me hice fue con las iniciales de mis tres hijos, que se llaman Tomás, Román y Mateo, los tengo en la mano", admite mientras señala el grabado en la piel. La última vez que vistió la camiseta del seleccionado fue el 1° de abril de 2009, en aquella recordada derrota con Bolivia en la altura de La Paz, donde el gol que anotó para igualar el encuentro quedó sepultado por una goleada histórica por 6-1. Los primeros ensayos de Sabella muestran que el volante es tenido en cuenta para enfrentar a Venezuela con un medio campo sin muchos rebusques , con tres en el medio, con Mascherano en el centro, más Lucho y Ricardo Álvarez por los costados.
-¿Esperabas la convocatoria?
-Desde el momento en que llegó un nuevo entrenador uno entiende que llegan ideas y pensamientos nuevos. Los gustos son otros y uno espera poder estar dentro del cambio. No imaginaba estar en la primera lista de Sabella, pero acá estoy, ilusionado y tratando de disfrutar al máximo. Trataré de aprovechar la oportunidad tanto como cuando lo hice en la primera convocatoria con Bielsa.
-Cuando se da una ausencia tan larga en la selección, ¿en qué piensa un jugador?
-Hubo momentos en los que pensé que mi ciclo en la selección había terminado. Uno trata de no hacerse la cabeza y no pensar tanto en por qué no lo llaman, pero es difícil. La ilusión uno la mantiene hasta el momento en que se oficializa la lista. Los técnicos tienen sus gustos y muchas veces uno no está entre sus preferencias, simplemente hay que respetarlo.
-Tu último partido en la selección fue en aquel 6-1 en contra con Bolivia. ¿Te sentiste marcado por ese partido?
(Piensa) -Mirá, después tuve la posibilidad de estar en el plantel que afrontó los últimos dos partidos de cierre de las eliminatorias con Diego como DT [con Perú y Uruguay] y, aunque no jugué ni fui al banco, fui parte de ese grupo. Asumo las responsabilidades que me tocan, pero un solo futbolista no puede ser el motivo de las derrotas. Los planteles son numerosos en cada convocatoria y no siempre se puede jugar.
-¿Cómo estás en Marsella?
-Irme después de cuatro años muy buenos en Porto ha sido un cambio muy grande. Llegué a un club en el que durante mucho tiempo no se ganaba nada y con Heinze logramos tres títulos después de una sequía de 18 años. Mejor no nos pudo ir. El cambio fue beneficioso para mí.
-Habrás notado que es una ciudad muy futbolera?
-Sí, la verdad es que me siento en una ciudad que vive el fútbol casi como en nuestro país. La pasión por Olympique es gigante y cuando te cruzás con algún fanático casi responde como un hincha argentino. Lo vivo con tranquilidad y disfrutando.
-¿Por qué te querías ir?
-No me quería ir, pero apareció una posibilidad de jugar en Arsenal y ese interés es un orgullo para cualquier futbolista, mucho más cuando uno está cerca de los 30. No se llegó a un acuerdo, porque ellos preferían a un jugador joven con buena posibilidad de reventa y se echaron atrás en la operación.
-Riquelme dijo que después de Messi sos el mejor jugador argentino de la selección, pero como no te gusta dar entrevistas nadie habla de tu talento?
-Le agradezco sus palabras y me enorgullecen, pero la Argentina tiene una buena cantidad de jugadores de primer nivel. Eso nos tiene que poner contentos. Y tiene mucha razón (risas), no me siento muy cómodo con las notas.
Con la mano derecha recorre todo el brazo izquierdo. Denota nerviosismo, el que deviene de esta vuelta al seleccionado. De regresos que valen la pena.



