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La violencia enquistada en el fútbol ya es incontrolable. Todo escapa de las manos. Ayer, como resultado de un enfrentamiento de hinchas de Estudiantes de Buenos Aires con la policía bonaerense en el estadio de Almagro murió un individuo, que al cierre de esta edición no había sido identificado.
El deceso fue confirmado por fuentes allegadas al Comité Provincial de Seguridad Deportiva (Coprosede), que informó que la Unidad Funcional de Investigación N°1 de los Tribunales de San Martín está cargo de la investigación. Reconocido por otros heridos -serían casi diez- que se atendieron en el Hospital Carrillo, de Tres de Febrero, la víctima es conocida con el apodo de "Fatiga" y sería hincha de Estudiantes.
El enfrentamiento, en el que estuvieron involucrados unos 200 hinchas, comenzó en la avenida Marcelo T. de Alvear, en José Ingenieros, cuando tres ómnibus con simpatizantes de Estudiantes -venían de la cancha de San Telmo, en la isla Maciel, donde su equipo enfrentó al local- se frenaron frente al portón de la tribuna popular de la cancha de Almagro, media hora después de finalizado el partido entre el local y Rafaela. Los barrabravas ingresaron en el club, donde no quedaban hinchas tricolores, algo que impidió una batalla campal aún peor. Lo concreto es que los agresores arrojaron piedras, rompieron casi todos los vidrios y los asientos del sector de plateas.
Se pudo saber que dos motocicletas de la policía acompañaban los ómnibus y que en el momento de la invasión al estadio sólo cinco policías custodiaban a los futbolistas y dirigentes que aún estaban allí. El caos se abrió paso sin contemplaciones. Cuando los barras de Estudiantes se enteraron de que los jugadores de ambos equipos estaban en el vestuario, un grupo de 30 intentó abrir la puerta de acceso, contenida por empleados y dirigentes del club tricolor. Como no pudieron abrirla, robaron algunos elementos de un móvil de televisión y luego lo destrozaron. Lo mismo pasó con otros vehículos que se encontraban estacionados cerca de la cancha. Incluso el futbolista Alberto Yaqué, sus hijos y esposa, y el presidente de Almagro, Rafael Motola, quedaron en el medio de la pelea.
La zona pareció tierra de nadie. Llegaron los refuerzos de la Seccional 8a, de José Ingenieros, y eso dio paso a un duro enfrentamiento con la policía. Las detonaciones de los disparos de bala de goma se escucharon por más de treinta minutos y sobre la avenida Alvear quedó como prueba una gran cantidad de proyectiles. Las versiones son encontradas acerca de cómo ocurrió la tragedia, pero de acuerdo con algunas averiguaciones el hincha conocido como "Fatiga" habría fallecido tras recibir el impacto de una bala, presumiblemente dentro de uno de los ómnibus.
El jefe del operativo, el comisario Juan Carlos Furnos, no atendió el llamado de LA NACION, pero se pudo conocer que anoche estaban demorados 50 hinchas por los incidentes. Una vez más el fútbol se vistió de luto.
