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NECOCHEA.- El soleado 31 de agosto último, Pablo Galdames estaba radiante; es que inmediatamente después del partido frente a Vélez, en Liniers, un taxi lo llevaría, junto con su compañero Milovan Mirosevic, al aeropuerto de Ezeiza, y de ahí a Santiago para incorporarse al seleccionado chileno. Sin embargo, el destino le tenía preparada una cruel circunstancia: a los 22 minutos de juego, Maximiliano Bustos le cometió una fuerte infracción que le produjo la fractura de peroné y rotura de los ligamentos del tobillo izquierdo; amargado, llorando, fue del estadio José Amalfitani hasta un sanatorio porteño.
"Sufrí muchísimo... El peor momento fue cuando regresé a mi casa y mi hijo mayor (Pablo, de siete años) me vio con el yeso y se puso a llorar. Fue el día más triste de mi carrera. Me dijeron que iba a estar seis meses inactivo y me volví loco. Pensé que no iba a jugar nunca más", admite el volante, a cuatro meses y medio del doloroso día. Ahora, apoyado en su gran amor propio, el futbolista, de 29 años, volvió a entrenarse normalmente durante la pretemporada de la Academia en esta ciudad.
Galdames, de 1,71 metro y 73 kilos, confía en que regresará a la primera del club de Avellaneda en los últimos días del mes venidero.
"Volví a ser feliz. Disfruto de los entrenamientos como un juvenil. Necesitaba volver a sentirme útil; quiero agradecerles a todos los que me apoyaron, especialmente a mis compañeros que nunca me dejaron solo. Casi no me molesta el tobillo; sólo tengo dolores lógicos producto de los siete tornillos que me pusieron, pero cuando la zona entra en calor, está todo bien", dice el ex jugador de Cruz Azul (México), que llegó a Racing de la mano de Angel Cappa. No olvida al DT que lo trajo, pero ya piensa en el futuro: "Con Angel tengo una amistad y me dolió mucho su salida. Con Fillol tendré que hacer un mayor esfuerzo; ya hablé con él y me dijo que no me apresurara en regresar, que me curara y me tendrá en cuenta".
-¿Tuviste miedo de poner la pierna fuerte en los entrenamientos?
-No, sé que debo ir de a poco, pero miedo no tengo nunca. Pondré más empeño que antes de la lesión. Los muchachos me hacen bromas y dicen que estoy rengo y por eso no me traban demasiado fuerte en las prácticas. Necesito ganar confianza lo antes posible. Afortunadamente me recompuse rápido y estoy muy motivado para el regreso.
-¿Pensás que el futbolista de Vélez, Bustos, tuvo mala intención en aquella jugada?
-No sé; fue una infracción desde atrás en un sector del campo, a la salida del área nuestra; que era innecesario hacerla. Pero no quiero pensar más en ese momento. Tengo por delante un año muy importante con Racing y el seleccionado chileno así que quiero pensar en positivo; si no me amargo otra vez y es lo último que deseo.
-Llegaste con la titularidad casi asegurada, ¿sentís que ahora empezás de cero?
-No tenía el lugar asegurado, pero sí toda la confianza del técnico. Empiezo todo de nuevo. Hace poco que está trabajando Fillol en Racing y en mi puesto hay un gran jugador -por Juan Manuel Torres-. Nunca fue nada fácil en mi carrera, siempre me costó ganarme una ubicación en el equipo. Confío que con sacrificio recuperaré el lugar que tenía antes de lesionarme. Ahora no me obsesiono por ser titular; primero quiero ponerme diez puntos físicamente.
Galdames es de buenos modales; continuamente muestra voluntad para la charla y cada palabra surge con una sonrisa. Comenta que el día que vuelva a vestir la camiseta de Racing ingresará en el campo con sus hijos Pablo, Tomás (5 años) y Benjamín (3), que tanto sufrieron durante la etapa de su rehabilitación.
"Tengo un entusiasmo enorme. Además, el equipo en las dos presentaciones del verano anduvo bien (3-0 ante San Lorenzo y 1-0 contra Boca), muy concentrado. No veo la hora de volver a jugar, la ansiedad me pone loco", concluyó el futbolista chileno con mucha fe.
