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La situación está tensa. Es indudable. Más allá de las explicaciones de rigor, Manuel Pellegrini está molesto con los dirigentes de San Lorenzo y el hecho de que esta noche no dirigirá al equipo en Brasil, donde tiene un compromiso de riesgo ante Flamengo por la Copa Mercosur, no es más que el síntoma de una afección más grave que por estos días preocupa en el Bajo Flores.
Si bien todos en el club se encargan de quitarle importancia a la ausencia de Pellegrini, ya que en Buenos Aires permaneció la mayoría de los titulares que jugará ante Racing, el domingo próximo, su permanencia aquí es también una forma de presión para el presidente Fernando Miele. Quiere que aparezcan las soluciones a los distintos problemas, algo que los dirigentes muchas veces prometieron pero pocas veces cumplieron.
Por el momento resulta difícil imaginar una partida antes de diciembre de Pellegrini. No es su intención dejar a la deriva al equipo a mitad de camino. La mutua afinidad con el plantel es, hasta el momento, el argumento más fuerte para sostener al chileno en el cargo. Eso y la voluntad de no complicar la situación del club. Incluso, les habría prometido a los jugadores seguir por lo menos hasta fin de año; a pesar de los problemas.
Los probables escenarios de cara al futuro son variados. El DT tiene contrato con la institución hasta junio de 2002, pero si las condiciones de trabajo actuales continúan hasta fin de año es casi imposible pensar en su continuidad. De hecho, más allá de su intención y su promesa a los futbolistas de seguir hasta diciembre, si la coyuntura empeora, tampoco es aventurado pronosticar una despedida antes de esa fecha.
"Esto lo tomamos con bronca porque quisiéramos que no pasara, pero sabemos que hay una importante cuota de realidad en todo lo que reclama Manuel", explicó Julio Lopardo, encargado del fútbol profesional.
"Son cosas que no nos gustan que trasciendan -admitió Lopardo-, pero hay que aceptarlas. Sería una lástima que Pellegrini se vaya antes, pero esperamos no llegar a eso."
Lo llamativo es que, de concretarse el alejamiento del chileno, los últimos dos campeones del fútbol argentino (Boca, Apertura 2000, y San Lorenzo, Clausura 2001) se quedarían sin sus respectivos entrenadores, pues Carlos Bianchi anunció que no renovará su convenio con Boca.
En la cabeza del ingeniero sobran los motivos para dar un paso al costado. Y si bien él también se ve afectado por los problemas económicos del club, más lo incomodan las complicaciones para trabajar con el plantel.
A duras penas, Pellegrini cobra el sueldo; pero de los premios, ni hablar. En los últimos días tuvo problemas con la casa que el club le alquila, porque quedaron impagos los últimos meses. Pese a todo, no son éstas las causas por las que el entrenador expresa su malestar.
Su paciencia comienza a acabarse cuando los problemas complican su labor. Y son varios los motivos que en las últimas semanas provocaron el enojo de Pellegrini.
Si hay algo que caracteriza la manera de trabajar del chileno es el orden y la preparación que hace de su tarea. Tiene un cronograma de actividades que detalla al comienzo de cada semana y que, en muchas ocasiones, los inconvenientes obligaron a modificar.
Continuamente los jugadores deben reclamar para poder cobrar los sueldos. Y esto nunca ocurre en el tiempo estipulado; es decir, el 20 de cada mes. Hasta ayer por la tarde, por ejemplo, los futbolistas seguían reclamando los haberes de agosto.
La huelga que declararon días atrás los empleados del club también complicó. Más allá de la lógica solidaridad con los trabajadores, en esas jornadas el plantel tuvo que convencerlos para que les brindaran el material de utilería y, sólo una vez solucionada esa cuestión, pudo concretarse la práctica. Además, en las horas previas al partido con Newell´s, no pudieron concentrarse en las instalaciones de la Ciudad Deportiva porque no había quien los atendiera.
Al parecer, Manuel Pellegrini ya tiene todo decidido: si esto no mejora en un par de meses, su final en San Lorenzo estará sellado.
Desde La Boca, hay quienes especulan con la posibilidad de que Manuel Pellegrini sea el sucesor de Carlos Bianchi, que se alejará en diciembre próximo. Fecha que coincidiría con la partida del chileno del Bajo Flores, a pesar de que tiene contrato hasta junio de 2002. Y más allá de los gustos futbolísticos de cada uno, las similitudes entre ambos son innegables.
"Lo de Bayer Leverkusen sigue siendo lo más factible para que entre dinero en el club", reconoció ayer el dirigente Julio Lopardo. Aunque, por cierto, es muy difícil que la venta de Leandro Romagnoli se concrete la semana próxima, como en un primer momento admitieron los directivos. Algo que va en contra de la urgente necesidad de dinero de San Lorenzo.
"Lo importante es que el presidente (Fernando Miele) se está moviendo para encontrar una solución; no es que está dejando que las cosas pasen nomás", explicó.

