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En julio de este año, Mauricio Pellegrino estaba dirigiendo un selectivo de las divisiones inferiores de Valencia (España), luego de haber tenido a cargo la categoría cadetes (15 y 16 años). Por entonces recibió una llamada telefónica de Rafael Benítez, entrenador de Liverpool. No lo sorprendió la comunicación porque habitualmente conversaba con Benítez, producto de la buena relación que ambos construyeron cuando Pellegrino cerró su carrera de futbolista en el club inglés, en 2005. Sí le llamó un poco la atención la propuesta del DT español: quería que fuera su first coach , su principal colaborador.
"En junio había terminado el curso de director técnico para sacar la licencia UEFA. Con Rafa Benítez siempre tuve una relación cercana, hablábamos bastante, aun cuando yo estaba en Valencia y él en Liverpool. Compartíamos información. Es una relación profesional, no de amigos. El confió en mí, en que pudiera ser una personal leal en el trabajo y me dio esta oportunidad. En esto estamos a prueba cada semana", expresó Pellegrino en conversación telefónica con LA NACION.
"Hago un poco de todo. Mi puesto es el de first coach (primer entrenador) de campo, el que trabaja en la cancha con el preparador físico. Todos nos sentimos partícipes de lo que sucede. Rafa Benítez es el manager, el que decide las contrataciones, quién se va y quién se queda, el que maneja el presupuesto. Benítez es muy organizado, tiene capacidad de liderazgo y sabe trabajar en conjunto", expresó Pellegrino, de 37 años, que como zaguero fue campeón argentino, de la Copa Libertadores y de la Copa Europeo-sudamericana con Vélez; de la Liga de España, con Barcelona y Valencia, además de finalista en dos oportunidades de la Liga de Campeones.
Liverpool, junto con Chelsea, encabeza la Premier League, título que no obtiene desde 1990 y se transformó en una obsesión para los Reds . También tiene muchas fichas puesta en la Liga de Campeones, competencia que le inspira una épica especial.
"Aquí la estructura es diferente de la que se utiliza en la Argentina, donde los dirigentes se meten y la organización no es muy buena. Allá hay clubes que están un poco mejor que otros, pero sigue habiendo poco respeto para el entrenador. No hay proyectos. Te pone y te saca el último resultado. Acá también está la presión por los resultados, pero dejan trabajar sin interferencias, las decisiones las toma uno. En organización, la Argentina está a años luz de Inglaterra, lo cual no quita que nosotros tengamos otras cosas buenas, como la materia prima, la capacidad de los futbolistas jóvenes, la pasión con que se vive el fútbol. También tenemos muy buenos entrenadores. Pero bueno, la comparación quizá sea imposible, porque en Inglaterra, más allá de que se está sintiendo la crisis financiera internacional, se manejan miles de millones y en la Argentina se vive al día", agregó Pellegrino, cordobés, nacido en Leones.
-No encuentran dificultades para desarrollar el trabajo...
-Sí, pero de otro tipo. En un plantel de 23 profesionales tenemos entre 16 y 17 que son convocados por los seleccionados. A eso hay que sumarle las competencias de Liverpool (Premier League, Liga de Campeones, Copa de la Reina, Curling Cup). Al año no tenemos más de 6 o 7 semanas completas de entrenamiento. Por eso pasa a ser muy importante el cuidado personal de cada jugador, la alimentación, el descanso. Estamos muy encima de eso.
-Pero los seleccionados se quejan de que están cada vez más acorralados por los clubes.
-Sin dudas, la única que sale beneficiada es la televisión.
-La FIFA dice que los ingresos que genera el fútbol de los seleccionados sirve para crear centros de entrenamientos en países pobres y hacer del fútbol un medio de inclusión social.
-Creo que en la FIFA ingresaron 700 millones de euros, pero yo no me enteré de que en la Argentina o Bolivia hayan construido algún centro de entrenamiento.
-¿Cómo se vive en Inglaterra el ingreso de multimillonarios que compran clubes?
-Es un tema difícil, porque los clubes tienen un espíritu de pertenencia que no se puede comprar. Atrás de cada club hay mucha historia, sentimientos que se fueron construyendo en el tiempo. Los hinchas desconfían un poco de los magnates, aunque se ponen contentos cuando contratan grandes figuras. Algunos se están aprovechando de 60, 70 y 80 años de historia para hacer negocio. A la mayoría de los dueños lo único que les interesa es hacer negocio.
-Liverpool es un club de una mística especial por el himno "You´ll never walk alone" (Tú nunca caminarás solo), el ambiente que se crea en el estadio Anfield Road, el famoso Boat room que fue la cocina de la época dorada de la década del 70...
-Sí, se respira un ambiente especial. El club tiene valores que se van transmitiendo de una generación a otra. Hay una combinación exacta entre pasión y educación. Liverpool quedó muy marcado por la tragedia de Heysel (la final de la Copa de Europa de 1985, en la que hinchas Liverpool provocaron la muerte de más de 40 simpatizantes de Juventus). Eso caló muy hondo. Hubo un cambio cultural y se aplicaron medidas de seguridad muy estrictas. Acabaron con los hooligans . Hoy, en el clásico con Everton, las dos hinchadas llegan caminando juntas, sin ningún problema. Es un placer ir a la cancha. En esta ciudad, el fútbol es la mayor atracción para la gente.
-Futbolísticamente, Liverpool es reconocido por su eficacia, pero su juego es muy táctico y esquemático.
-Estamos jugando más con la pelota, aunque reconozco que hay equipos más vistosos, como el Arsenal.
-Mascherano interpreta muy bien ese espíritu combativo.
-Jugadores hay muchos, pero futbolistas como Mascherano cada vez quedan menos. Es difícil encontrar a alguien con su entrega, sacrificio, ambición y ganas de seguir aprendiendo. Acá se ganó un espacio muy importante
-¿Y cómo lo ves a Tevez? En Manchester juega de una manera que lo aleja del gol.
-El cambio en su juego es para mejor. No perdió la desfachatez ni la astucia. Y está mucho más veloz. Es un delantero del más alto nivel internacional.
-¿Te ves dirigiendo en la Argentina?
-No lo sé, mi futuro es el hoy y disfruto mucho lo que estoy haciendo. Igual, uno siempre piensa en volver alguna vez a su país.
-Como jugador tuviste de técnico a Bianchi, Bielsa, Cúper. ¿De quién aprendiste más?
-Son todos profesionales intachables, más allá del pizarrón. En mi época de jugador siempre me gustaba escuchar a los entrenadores, sus experiencias. De todos ellos saqué cosas importantes para manejarme en la vida.

