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PUNTA DEL ESTE, Uruguay.- Es de los pibes más callados y reservados del plantel argentino Sub 20 que participa en el Sudamericano. No es de caer en la tentación de una exclamación desmedida y disfruta a la distancia de las travesuras que hace el plantel. Habla calmo y cada tanto aplasta su cabello para que no se le formen los rulos. En el primer contacto con el periodismo, en la mansedumbre del hotel Posta del Lago, frente a la laguna del Sauce, Marcelo Carrusca, de 20 años, camina y camina suponiendo que nadie irá a su encuentro. "¿Conmigo querés hablar? No hay ningún problema. Con mucho gusto", dice en un tono de respeto que se mantendrá durante toda la charla.
"Es un volante con mucha, pero mucha clase", dijo una vez el técnico Hugo Tocalli cuando le tocó dar una opinión sobre este jugador de Estudiantes, que está a punto de hacer un test vocacional para ver qué carrera seguir y que, cuando las mañanas le quedan libres, colabora en el reparto de huevos que posee su padre, Carlos. "Mi papá es avicultor, tiene un gallinero en las afueras de La Plata. Cuando puedo le doy una mano. No te voy a decir que voy todos los días, pero si no me entreno por la mañana lo acompaño casi seguro. El recorrido comienza en La Plata y tocamos varios puntos de Quilmes, Bernal, Berazategui... Le hago de peón, le bajo las bandejas o le preparo los pedidos. Lo único que no me gusta es ir al gallinero. Ahí sí que no me gusta", cuenta Carrusca.
Recuerda los años de niño como "increíbles". "Antes sí me gustaba. Era -explica- como una diversión acompañar a mi viejo al gallinero. Como es una empresa familiar, yo asocio el gallinero con toda la familia. Con mi hermano mayor, Alejandro, juntábamos los huevos y era algo divertido." Se crió toda la vida en La Plata y a los nueve años ingresó en Estudiantes después de ser tema de conversación en las tardes de baby-fútbol en el Club 12 de Septiembre.
Anteayer conoció el centro de Punta del Este y se reencontró con su mamá, Marta, y sus hermanos Hernán, de 13, y Alejandro, de 22, que llegaron hace poco para acompañarlo en el Sudamericano. "Fue el primer día libre desde que viajamos desde Buenos Aires. Mucho no conocí, pero lo que vi me pareció lindo. Está bueno para cortar un poco la concentración. Nos vino bárbaro", asegura Carrusca.
-En el comienzo del torneo no encontrabas tu mejor forma. ¿En el empate con Uruguay, en el debut por la primera rueda, se vio tu verdadero nivel?
-En el último partido anduve bastante bien. En los partidos anteriores no jugué como puedo, pero el técnico me apoyó en todo momento y eso a uno lo tranquiliza un poco. Al principio estaba un poco nervioso y dividía muchas pelotas. La fricción hizo que nos desviáramos de una de nuestras metas, que es ganar jugando bien.
-¿Qué sensación tenés para lo que resta del campeonato?
-Que estamos para cosas importantes. Si vencemos a Ecuador -esta noche, a las 20.30- estaremos a un paso de la clasificación, que es nuestro principal objetivo. Luego, si se dan más cosas, mejor. Sería bueno que en la Argentina se vayan familiarizando con estos jugadores.
-¿Cuál es el rival por vencer?
-Primero, Ecuador y después, sin dudas, Brasil. Esta es una etapa decisiva y todos los rivales resultarán difíciles. Brasil, pese a empatar con Paraguay (1 a 1), es un candidato importante. Se clasificó caminando en su grupo, pero a nosotros eso nos tiene sin cuidado. Todo depende de cómo llegás al partido.
-¿Qué destacás del equipo?
-El grupo humano. Quizá muchos piensen que con eso sólo no alcanza y puede ser cierto, pero acompaña. Actitudes como la que tuvimos después de la derrota con Venezuela o la del segundo tiempo con Uruguay son propias de un grupo bien conformado.
PUNTA DEL ESTE (De un enviado especial).- Con su hermano mayor, Alejandro (22 años), compartió una gran alegría en 2002: ambos fueron convocados por el DT Oscar Malbernat para integrar el plantel profesional de Estudiantes. "Ale es defensor y hace unos meses firmó el primer contrato. A mí me toca dentro de poco. El todavía no tuvo la suerte de debutar en primera, pero ya le va a llegar. Tiene muchas condiciones y, además, es un bocho, en un año se recibe de licenciado en Administración de Empresas", contó Marcelo Carrusca. "Para venir a verme Ale pidió un permiso especial. Estuvo cerca de ir a la pretemporada, pero como contrataron a Pajuelo no se le dio. Jugar juntos es un sueño familiar", dijo.



