

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
El fútbol argentino abrazó a Boca Juniors en el duro trance de la despedida a su presidente. La inhumación de los restos de Pedro Pompilio, que murió anteayer a los 58 años tras sufrir un infarto de miocardio en su casa de Bernal, unió a buena parte del mundo futbolístico local con la familia del fallecido dirigente, el plantel de la primera división xeneize y las autoridades del club de la Ribera. Fue en la silenciosa y acongojada tarde que se vivió en el cementerio privado El Campanario, en Florencio Varela.
Como lo había sido anteayer, para todo Boca la de ayer también fue una jornada difícil y sensibilizada desde el comienzo. Eso se expresó en la alterada rutina del plantel profesional, que no se entrenó y, por la mañana, sólo se reunió en Casa Amarilla, desde donde partió hacia el cementerio. Los jugadores y el cuerpo técnico encabezado por Carlos Ischia lo hicieron en los ómnibus que también llevaron a empleados del club y a futbolistas de divisiones juveniles. En señal de duelo, muchos de los jugadores asistieron vestidos de negro.
En el lugar de la ceremonia, Riquelme, Palermo, Battaglia, Palacio y las otras figuras del equipo se unieron a los numerosos referentes del medio que quisieron despedir a Pompilio y acompañar a su esposa, Norma, y a sus hijos, Leandro y Natalia. Pero el adiós excedió largamente el universo xeneize. Cerca de la capilla ardiente, donde se pronunció un responso, se vio a Julio Grondona, Mauricio Macri, Carlos Bilardo, Miguel Brindisi y presidentes de otros clubes, como José María Aguilar, Carlos Babington y Rafael Savino, o representantes del arco político, como el diputado nacional Carlos Kunkel.
En el pesar y el silencio de todos se recortaron más recuerdos afectuosos y conmovidos hacia Pompilio. Uno de los más personales lo dejó Bianchi en su columna de la página web de ESPN: "Pedro, vos y yo sabemos todo lo que conversamos en diciembre, seis horas, en mi casa. Tenías una cantidad inmensa de proyectos, en los cuales me querías incluir. Pero yo no me sentía preparado para darles prioridad a tus sueños. Te pido disculpas" , decía un pasaje de la carta del Virrey.
Mientras, Boca siguió de duelo; sólo hoy intentará reasumir su vida cotidiana, seguramente con una duradera sensación de vacío.


