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SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- Un episodio extraño le dio a Sergio Pezzotta una condición de protagonista que no debió haber asumido. Se involucró directamente en un duelo innecesario con el público local, situación que irritó aún más el ánimo y los nervios de los simpatizantes tucumanos.
En el segundo tiempo, en pleno avance de San Martín, después de una gran intervención del arquero de Vélez, Germán Montoya, el árbitro detuvo el partido por unos minutos. La gente interpretó la decisión como un freno a la actitud avasallante que exhibía en ese momento el equipo local. Tras la interrupción, Pezzotta se acercó hasta el alambrado de la tribuna ubicada sobre la calle Carlos Pellegrini y le ordenó a un policía que descolgara una bandera que él consideraba injuriosa. En la bandera se leía: "Pe$$otta, el Santo es un grande y se queda en primera".
La explicación llegó después. "Hice sacar la bandera porque es una falta de respeto. Yo no le robé nada a nadie. Reglamentariamente puedo ordenar que se saquen las banderas que tengan leyendas xenófobas, pero en este caso creí que era injuriosa", se defendió Pezzotta, que al salir del vestuario se estrelló con los insultos que vociferaba un centenar de hinchas de San Martín. El juez y sus colaboradores abandonaron el estadio de la Ciudadela escoltados de policías, a bordo de un patrullero.
La bronca tucumana se despertó hace cinco fechas, cuando Pezzotta sancionó un penal a favor de River en el cuarto minuto del tiempo suplementario, lo que le impidió a San Martín sumar un empate en el Monumental. Esa historia dejó una herida abierta.
El nerviosismo guió el desempeño de Pezzotta durante el empate sin goles de ayer. Su tarea fue regular, con equivocaciones que perjudicaron tanto al local como al conjunto de Liniers.
Dos situaciones ilustraron lo que fue el arbitraje: a los 25 minutos del primer tiempo, Pezzotta omitió una mano de Fabián Cubero dentro del área después de un centro de Raúl Saavedra. Fue una jugada confusa, pero que podría haber sido penal. La otra fue en el comienzo del segundo tiempo, cuando no sancionó una falta de Facundo Pérez Castro sobre Jonathan Cristaldo en el área de San Martín.
El protagonismo de Pezzotta se despertó únicamente en las tribunas. En la cancha, los jugadores no opinaron sobre su trabajo, salvo el defensor de San Martín, Pablo De Muner, que deslizó: "El árbitro hizo un buen partido. Su tarea fue correcta".


