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Platense, la tradicional institución de Vicente López, convive con una actualidad futbolística que lo tiene como uno de los punteros de la Zona B de la primera B Nacional. Pero un pasivo de 10.400.000 dólares lo guió hacia el gerenciamiento "total", dirigido por la empresa Sports International, que en enero último firmó un vínculo por diez años, con una opción a cinco temporadas más. Tras haber ingresado en una convocatoria de acreedores, actualmente el club está en una etapa de verificación de créditos, hasta el 26 del mes próximo.
Raúl Ferrari, de 60 años y dueño de una empresa gastronómica, es el presidente de la entidad. En la charla con LA NACION asegura que la nueva forma de administración salvó al club del colapso. "El gerenciamiento nos ha cambiado e indudablemente el concurso preventivo nos ayudó a seguir adelante. Platense estaba prácticamente descendido y no teníamos forma de seguir. Si no hubiera sido por el gerenciamiento, Platense hoy estaría quebrado y con la bandera de remate", asegura.
-¿En qué situación está el club?
-Estamos en concurso preventivo y el propósito es poder cumplir con todas las ideas posconcursales para seguir adelante y verificar todas las deudas. Tenemos una idea: de los 10.400.000 dólares de pasivo, pienso que esa cifra va a bajar a la mitad, o menos.
-¿Cuál es el beneficio de la empresa gerenciadora?
-Tiene porcentajes de los jugadores, que varían según las divisiones en que juegan. Van del 40 al 60 por ciento, en algunos casos. La entrada de dinero por recaudaciones y por TV va a un pozo, del cual el club va a tomar fondos para pagar la deuda. La empresa nos ayuda a generar recursos para comenzar a solventar la deuda nosotros mismos. Además, para el fútbol aporta unos 65.000 pesos.
Ferrari comenta que Sports International, que es presidida por Carlos Garrido, también comercializa el equipo de hockey femenino. Asegura que se trata de un grupo de inversores nacionales que no tiene ninguna vinculación con Blanquiceleste SA -la empresa gerenciadora de Racing-, algo que se sostuvo tiempo atrás.
"Es difícil estar en un club que debe 10 millones. Cuando nos presentamos a elecciones, en octubre último, lo hicimos pensando que no ganábamos. La idea era poner los 38 representantes que nos correspondía por la minoría para controlar qué se hacía en el club. Y de nuestra mano llegó el gerenciamiento", cuenta.
Ferrari recuerda lo perplejo que lo dejó comprobar algunas situaciones cuando asumió: "Cuando abrimos los cajones, nos encontramos con deudas de 70 mil pesos de remises, papeles como comprobantes sin facturas, y demás cosas que no pueden ser... Ahora evitamos todos los gastos, todo lo pagamos de nuestros bolsillos. Todo se hace en blanco". Y continúa hablando sobre las particularidades del gerenciamiento: "Nosotros -por los directivos de Platense- coadministramos con ellos. Presentan todos los pagos realizados; los egresos y los ingresos los manejan ellos, pero controlados por nosotros, mes tras mes".
El dirigente también se refirió a su contacto con la barra brava: "Los muchachos saben que nosotros no podemos tener ninguna erogación, porque obviamente el gerenciamiento no va a poner dinero para ellos. Que les regalemos pelotas o camisetas para que las rifen, y luego se puedan comprar sus entradas, es otra cosa. Los conozco a todos desde hace años y entienden que Platense no puede solventar gastos. No les piden dinero ni a los jugadores".
Por último, Ferrari dejó una impresión preocupante: "Las promesas de los dirigentes son parte de las razones por las que los clubes están quebrados. Hay que poner los pies sobre la tierra, ver el momento que vive el país y pagar lo que se puede. De acá a unos diez años, el 50 por ciento de los clubes va a estar gerenciado y muchos van a desaparecer".

