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En la casa de Héctor Baldassi casi no se ven objetos relacionados con su profesión. "Mi mujer no quiere", comenta resignado. Tiene varios premios, pero descansan en un costado de un estante, casi ocultos. Esta soledad tal vez represente una analogía con la carrera arbitral, a la que Baldassi califica como "individualista".
-¿Tenés árbitros amigos?
-Horacio Elizondo. Y después mis mejores amigos son asistentes. Marcelo Negrete, Marcelo Habib, Francisco Rocchio, Edgardo Otero... Entre los árbitros es más difícil. Al ser individualista, el fracaso de otro es el éxito de uno, y así. Es complicado. Por eso no hay amistades. Pero también hay que tener en cuenta que hay árbitros del interior, los agrupados en el SADRA, con los que compartí viajes y me he matado de risa. Yo hablo de los árbitros de la Capital.
-¿Hay celos?
-Sí, y envidia también. Por eso los que me conocen saben que puedo ser un bicho raro. Cuando me dan partidos, juego; cuando no me dan, no me quejo.
-¿Y el resto de los árbitros se queja?
-No sé... Pero si lo digo por algo es. Hay muchos pasillos en la AFA... Pero cada uno hace lo que quiere de su manera de manejarse en los pasillos. Yo a la AFA sólo voy a buscar la designación.
-Elizondo dijo: "Yo pongo las manos en el fuego por todos los árbitros pero menos por uno". ¿Vos que harías?
-Yo no pongo las manos en el fuego por nadie. Bah, por Horacio sí. No dudo de la honestidad de nadie, pero creo que a veces te quemás con leche. Las apariencias engañan.
-Sabés que es un ambiente sospechado...
-Si está sospechada la justicia ordinaria, ¡cómo no va a estarlo la justicia deportiva! Cae de maduro... Todos sabemos quiénes somos. El círculo es redondo, todos nos conocemos. También existen aquellos que te acuestan, que apuestan por un resultado, negocian con los dirigentes, y el árbitro no se entera. Igual, pienso que no todos los árbitros están capacitados para dirigir todos los partidos. Por varios motivos, como el miedo escénico.
-¿Sos amigo de los jugadores?
-Tengo un trato distinto. La autoridad no se gana a través de no tener un diálogo. El respeto se gana a través del acierto de los fallos. No cambia en que le digas venga para acá o vení por favor. Es psicología.
-¿Es difícil el jugador argentino?
-Son difíciles, por la idiosincrasia. Pero me gusta más dirigir a estos jugadores que a los europeos, que son aburridos.
Cuando no tiene que arbitrar, Baldassi juega al fútbol los domingos en el predio que tiene el club Italiano en el Bajo Flores, en un equipo de árbitros. "Como la mayoría de nosotros, yo soy un jugador frustrado. Era cuarto volante en Huracán, de Córdoba. De chico quería ser jugador, pero fui muy vago en las prácticas y por eso no seguí. En el arbitraje soy totalmente distinto: estoy preparado para entrenarme todos los días", dijo.
Luego, reconoce que cuando un referí de ese torneo entre colegas le da un fallo a favor equivocado..., lo celebra. "Y... sí. Hace poco nos dieron un penal dudoso que era para ponernos 1 a 0 y mi primera reacción fue ponerme contento. Pero enseguida me dio pena porque me puse en su lugar." Baldassi culmina su idea y afirma: "En el fútbol yo soy como todos: A Brasil le quiero ganar como sea, 1 a 0 y sobre la hora".
-¿Con un gol con la mano también?
Héctor Baldassi se rió. No dijo nada más...

