Diego Pulpito González a Boca: de aquella provocación de Benedetto a jugar en el patio de la casa de Riquelme

El Pulpito González posó con Cascini y Ameal
El Pulpito González posó con Cascini y Ameal Crédito: Prensa Boca
Pablo Lisotto
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22 de octubre de 2020  • 00:40

Juan Román Riquelme espera tranquilo el partido de esta noche entre Boca y Caracas, en la Bombonera, que sólo servirá para que el equipo xeneize defina con qué cantidad de puntos avanza a los octavos de final de la Copa Libertadores, algo que es premiado con la posibilidad de cerrar de local las llaves ante rivales con menos unidades.

En las últimas horas sacó de su mazo un nuevo naipe, que tuvo bien guardado. Oculto. Lejos de la viralización estéril que muchas veces derrumba incorporaciones antes de su concreción. Y así como a comienzos de año de pronto apareció sobre la mesa de los refuerzos, y de manera inesperada, Pol Fernández, ahora el hombre elegido es Diego González.

Su llegada puede explicarse desde diferentes aristas. La partida de Iván Marcone (un año a préstamo al Elche) y la complicada situación de Agustín Almendra (por problemas familiares, el juvenil no se está entrenando) activó las alarmas de Miguel Ángel Russo, quien, aun cuando valora el buen presente de Nicolás Capaldo y el potencial del juvenil Cristian Medina (18 años), planteó la necesidad de incorporar un refuerzo con más experiencia.

La incorporación de este volante, que a los 32 años llega libre de Racing luego de que Sebastián Beccacece le dijera que no lo iba a tener en sus planes, resuelve ese planteo del entrenador. Porque el 'Pulpito' le ofrece al equipo una alternativa de experiencia ante una hipotética ausencia de Jorman Campuzano. Sobre todo, en un contexto donde habrá fechas de la inminente Copa Liga Profesional que coincidirán con las eliminatorias sudamericanas rumbo a Qatar 2022. El colombiano se convirtió en una pieza fundamental en el engranaje del mediocampo xeneize. Y cuando no juega, se lo extraña.

Las charlas entre Riquelme y González fueron tan discretas que el futbolista se realizó los estudios médicos anteayer, se sometió a los habituales estudios cardiológicos y al correspondiente hisopado para descartar el coronavirus y se sumará al plantel en las próximas horas. Gracias a esa discreción, el único gasto que hará el club por sus servicios será su salario.

Su contrato será por dos años y las condiciones económicas son favorables. Incluso, en buena medida son muy similares a las del arribo de Javier García: libre de Racing, sin la ambición de exigir titularidad, con experiencia y con muy buena relación con Riquelme, a quien el 'Pulpito' considera su ídolo.

El único punto que en un principio preocupó fue su condición física, debido a que viene de una larga inactividad, producto de una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Su último partido fue el 29 de septiembre de 2019. Sin embargo, el que lo operó es el doctor Jorge Batista, subdirector del Departamento Médico de Boca. Una voz autorizada, tanto en tratar ese tipo de lesiones como en la historia reciente del club. Su pulgar en alto también fue fundamental para cerrar su llegada.

Sería falso asegurar que con este nuevo refuerzo el club de la Ribera se retiró del mercado. Sobre todo porque con la posibilidad que ofrece el reglamento de la Copa Libertadores de poder incorporar futbolistas de los equipos que vayan quedando eliminados. No sería descabellado que, si Russo y el Consejo de Fútbol detectan una posibilidad, el plantel se amplíe con jugadores que sólo sean contratados para jugar el torneo continental. De hecho, algo así hizo por ejemplo Estudiantes en 2009, con Rolando Schiavi.

De momento, no está en los planes incorporar un centroatacante. Todos los involucrados están muy conformes con Franco Soldano, Ramón Ábila está recuperado de su desgarro, hay confianza plena en Mateo Retegui y también está Bou. Más allá de que también Tevez ocupa por momentos ese lugar en el campo de juego, y, algo más relegado, Zárate.

"Si yo quiero te compro y te pongo a jugar en el patio de mi casa", le dijo con desprecio Darío Benedetto a Diego González en medio de un Boca-Racing disputado en noviembre de 2017 en la Bombonera y que terminó 2 a 1 en favor de los de Avellaneda. Curiosidades de la historia, casi tres años después el que compra al 'Pulpito' es Riquelme, que podrá ver cómo el volante juega en la Bombonera, el patio de su casa.

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