Beccacece debe asumir un mayúsculo riesgo, cuando está en el ojo de la tormenta

Sebastián Beccacece conversa con Lisandro López, uno de los referentes; atrás, Walter Montoya
Sebastián Beccacece conversa con Lisandro López, uno de los referentes; atrás, Walter Montoya Fuente: FotoBAIRES
Nicolás Zuberman
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4 de febrero de 2020  • 23:59

El temor que subyace en Racing desde septiembre pasado, cuando Eduardo Coudet anunció que su ciclo se estaba agotando, se hará carne esta semana. Por capricho del calendario, el entrenador que arrancara el 2020 tendrá por tercer partido nada menos que el clásico ante Independiente. Si el ciclo no empezaba a paso firme, el partido ante el Rojo tendría mucho en juego. Esa era la lectura. Y eso será lo que se viva el domingo en el Cilindro.

Más allá de que arrastra sólo dos partidos -dos empates 1 a 1-, Sebastián Beccacece es mirado de reojo por algunos hinchas y, sobre todo, por los medios. ¿Puede generarse ese caldo en sólo 180 minutos de fútbol? Una respuesta factible es que en el fútbol argentino todo puede pasar. Otra, repasar las decisiones de Becaccece que fueron generando confusión en un equipo que fue campeón de la última Superliga y que, luego de un semestre malo, cerró el 2019 con otro título (el Trofeo de Campeones, ante Tigre).

Ya en su primer partido, el técnico sorprendió con un cambio en el entretiempo, aún con el equipo en ventaja. Decidió sacar a David Barbona para hacerle lugar a Jonatan Cristaldo. Diez minutos después, mandó a la cancha a Leonardo Sigali por el debutante Tiago Banega. Dispuso una línea de cinco defensores que aguantó el 1 a 0 tan solo por seis minutos. Esa fue la impresión que dejó en su primer contacto con los hinchas de Racing.

Al partido siguiente, para visitar a Argentinos, dispuso modificar el 4-3-3 del debut para hacerle lugar al 4-1-3-2, con la sorpresa de ubicar a Matías Rojas por la derecha. También llamó la atención el armado del banco: Barbona, titular la semana anterior, no estuvo entre los suplentes por decisión táctica. Y entre los siete relevos aparecían dos laterales -Iván Pillud y Alexis Soto-, un puesto del que los técnicos suelen prescindir por su poca versatilidad en caso de urgencia. Soto ingresó los últimos minutos para jugar como una especie de extremo izquierdo, en reemplazo de Lisandro López.

El contexto, además, no ayuda a Beccacece. A la ya conocida mirada distinta que tienen Diego Milito y algunos dirigentes que manejaron el fútbol del club hasta la aparición de la Secretaría Técnica, se le agrega ahora que a fin de año hay elecciones, las primeras desde que Milito interviene en Racing fuera de la cancha. Si bien no está en discusión que Víctor Blanco continúe como cabeza del oficialismo, sí será importante lo que ocurra en los próximos meses para definir el armado electoral. En distintas entrevistas radiales, Blanco se ocupó de decir que todos los directivos están "encolumnados detrás del DT". "Lo que pasa en los medios de comunicación son golpes bajos. Nosotros -dijo Beccacece- estamos juntos y nos viene bien para agruparnos, pero eso lo tenemos que mostrar en el campo. Al ruido mediático ni siquiera intento darle pelea porque ya está perdida".

En el estadio Diego Armando Maradona, luego del empate, el plantel mostró algo de lo que pedía el entrenador. Y sobre todo lo hizo en los micrófonos, con dos referentes como Leonardo Sigali y Darío Cvitanich, que hasta ahora no sumaron minutos como titulares. "Una cosa son los entrenamientos, donde vamos agarrando mejor la idea y otra los partidos, donde nos está costando. Hay que tener paciencia para entender este proceso. Confiamos mucho en el cuerpo técnico", fue el claro mensaje del delantero, que estuvo dentro de las pruebas de Beccacece en el entrenamiento de este martes. En tanto, el central, que también participó de ese mismo ejercicio táctico, siguió la línea de Cvitanich: "Me mantengo al margen de las críticas. Tenemos un cuerpo técnico que trabaja mucho, cada día estamos mejor y el domingo, en un clásico en casa, con nuestra gente, es el momento ideal para demostrarlo".

Mientras evalúa qué equipo parar ante Independiente, Beccacece también sigue de cerca la evolución de Lisandro López, con una molestia muscular. Además de ser el capitán, Licha es la carga ganadora para el clásico: en nueve partidos convirtió seis goles, además de la recordada jugada para el gol de Zaracho en el último cruce. Su presencia no sólo es importante desde lo futbolístico: puede ser clave para calmar los ánimos de un Cilindro que transpirará ansiedad.ß

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