Racing festejó el descenso de Independiente con ingenio... y polémica

Cánticos, fantasmas de la B y una nube que dejó prácticamente a oscuras el Cilindro de Avellaneda; ¿hubo complicidad de los dirigentes? Mirá cómo se diviertieron los hinchas de la Academia
Damián Cáceres
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21 de junio de 2013  • 23:26

Media Avellaneda está golpeada, pero la otra mitad está de fiesta. A los fieles corazones académicos les importaba mucho más celebrar el descenso del eterno rival, Independiente, que lo que ocurriera durante el partido frente a Unión. Por eso se prepararon con todo el cotillón posible: hubo remeras y buzos negros; hubo una densa cortina de humo que demoró ocho minutos el comienzo del partido. Hubo, también, una recreación de la "muerte de Independiente", personificada por un hincha vestido de rojo en un ataúd. Hubo coronas fúnebres y hubo, también, un apagón que envolvió a todo el estadio en el entretiempo. Todos sabían que la oscuridad era la piñata de la celebración, la mejor parte. Estaba previsto que ocurriera a diez minutos del final. Se adelantó, y sucedió cuando los equipos se fueron a los vestuarios y Racing ya ganaba 1 a 0 con un penal delicioso convertido por Luciano Vietto.

Los altoparlantes del estadio se acoplaron a la fiesta. Sonó el "Te vas", de Américo; se escuchó a La Mosca. Y también la marcha fúnebre. No una, sino dos veces, en el Cilindro de Avellaneda se vivió clima de velorio, avalado desde los más altos estamentos delclub. A nadie (ni siquiera a la dirigencia) le importará si el estadio es suspendido por la pirotecnia, que está prohibida. La cantidad de humo que hubo ayer en Avellaneda ridiculiza a los funcionarios encargados de la seguridad. Y, también, a los efectivos que hacen los cacheos, a los que inspeccionan (en teoría) todos y cada uno de los rincones del estadio. La gente de Racing hizo lo que quiso y más para burlarse de Independiente.

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En la cancha, a Vietto, Centurión, De Paul y Fariña se les sumó un quinto Beatle ,Bruno Zuculini. Ellos pusieron el fútbol, la transpiración, el talento, el criterio y la visión para derrotar a Unión, un equipo que se despidió de la primera y que ya piensa en la próxima temporada. Un derechazo desde fuera del área de Diego Villar y una gran definición de Centurión decoraron el resultado. Hubo tiempo para que volvieran a tronar los cánticos contra los Rojos, y para que los hinchas académicos se irritaran las manos de tanto aplaudir a Vietto. Racing vivió su propia fiesta inolvidable gracias a las miserias ajenas. Ahora tendrá tiempo para rodear a sus jóvenes prodigios e intentar celebrar por méritos propios.

Fuente: FotoBAIRES

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