

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
SAN SALVADOR DE JUJUY (Especial).- De sufrimiento, lágrimas, emoción y alegría supo la campaña de Racing en el Clausura. Aún falta una fecha, pero la Academia bien puede darse por cumplido: su permanencia quedó a salvo con la victoria frente a Gimnasia, ya descendido, por 2-0. Aquella misión que se insinuó tan compleja al principio de la temporada terminó con un final rosado, como un cuento. Se festeja como nunca porque Racing conoció los padecimientos, pero supo sortearlos a tiempo, sobre todo a partir de la motivadora llegada de Ricardo Caruso Lombardi. Ni el descenso ni la zona de Promoción. Nada. Racing saltó todas la vallas y se aseguró un lugar dentro de la elite.
Resuenan las palabras de Caruso. Vale la pena escucharlo, aún con la voz entrecortada. "Son cosas que no pueden explicarse. Sabía que este grupo iba a salir adelante. Nos olvidamos de todo una fecha antes. La campaña es impresionante, por eso le pido a la gente que vaya a la cancha en la última fecha [ante Newell´s] para ovacionar a este equipo porque se lo merece", comentó el entrenador, que cumplió la promesa y que se afeitó una vez finalizado el partido.
Lejanas quedaron aquellas tres primeras fechas en las que sólo conoció derrotas, frente a Lanús (1-3), Huracán (1-4) e Independiente (0-2). Fueron momentos tumultuosos, de dudas e incertidumbre, que terminaron con la dirección técnica de Juan Manuel Llop. Después llegó todo lo conocido: el repunte, el esfuerzo, la solidaridad, la vehemencia y hasta los premios de Caruso para los jugadores (ver aparte). En definitiva, la celebración, el desahogo, que se tomaron como un punto final para tantas penas. Racing, por un momento, se olvidó de la angustia, del padecimiento y se entregó al regocijo.
El cántico sonó claro. Muchos lo tararearon segundos antes del final, en las tribunas, en el campo o bien pegado al terreno. "¡La Promoción se va a la p... que la p...!" El grupo se fundió en un abrazo. Caruso Lombardi pareció un jugador más. El festejo empezó en Jujuy y tuvo eco en Avellaneda. Sí, el estallido se oyó a la distancia.
Cada integrante del plantel tomó la salvación como una gesta. La solidaridad fue fundamental, sobre todo en los peores momentos. Y así lo explicó Caruso Lombardi. "Me sentí muy mal después del partido con Tigre [la Academia perdió 4-1], el segundo que dirigí. Pero siempre quise dirigir a estos jugadores y se los dije en las prácticas. Ellos me respondieron. Por ejemplo, Leandro González, que era muy resistido; la otra vez se quedó hasta fuera del banco; hoy [por ayer], en el vestuario, le dije que iba a entrar y que iba a definir el partido. Y se dio. Así es el destino. Les tenía una fe enorme. Migliore [Pablo] jugó con 38 grados de fiebre y se la bancó igual... todos lucharon por el mismo objetivo", explicó.
Hubo un momento en el que la Academia se hizo fuerte a partir del aspecto anímico. Peleó cada partido con ímpetu y amor propio. Así salió adelante. "Salvo los tres equipos [Vélez, Huracán y Lanús] que pelean por el título, Racing no tiene nada que envidiarles a los demás. Tuvimos partidos muy buenos, como frente a Vélez o Arsenal, y otros no tanto, pero sobrellevamos un fixture muy complicado; nos mantuvimos durante diez partidos sin goles en contra; siento una alegría enorme."
Racing construyó la alegría punto por punto. Y la victoria frente a Boca por 3-0, por la fecha pasada, llegó en el momento justo, cuando afloraban algunas dudas, luego de cuatro encuentros sin triunfos. Siempre con una radio a mano en la que siguió la suerte de sus adversarios directos, la Academia controló la ansiedad y se repuso. Jamás decayó su intensidad.
Y, como siempre, Caruso fue más allá, incluso en pleno festejo, a los saltos: "Ahora tenemos que ganar en la próxima fecha. Cada punto nos servirá para el año que viene". Pero Racing ya consiguió la victoria fundamental.
Ricardo Caruso Lombardi asumió en la cuarta fecha, en medio de los interrogantes; desde entonces, Racing ganó siete partidos, empató seis y perdió sólo dos.
El paraguayo Marcos Cáceres, Franco Sosa y Lucas Aveldaño se consolidaron en la última línea y también contribuyó el temperamento del arquero Pablo Migliore.
De los rivales directos sólo perdió con San Martín, de Tucumán (1-2); venció a Godoy Cruz, Central y Gimnasia, de Jujuy (todos 1-0), y empató con Gimnasia LP (0-0).

