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"No quiero perjudicar a Racing; me voy." Tan crudo como consciente de la situación, Juan Manuel Llop lanzó anoche esa sentencia a LA NACION y se perdió por la calle Maipú con el sinsabor de un proyecto inconcluso. Tras la caída en el clásico ya no hubo más margen de maniobra para un DT que en su momento salvó a la Academia del descenso, pero que por estos días se quedó sin ningún tipo de respaldo político, en sintonía con los malos resultados deportivos.
El desenlace de su salida se produjo en la concentración, en el Hotel Continental. Cerca de las 21, Llop ya había escuchado con resignación las palabras del presidente de la entidad, Rodolfo Molina. "Ni renuncié ni me echaron, mi alejamiento fue de común acuerdo", comentó Chocho, poco antes de salir de la escena por una puerta trasera del hotel, junto con un colaborador. Mientras tanto, alrededor de la fachada principal, una docena de barrabravas del club rumiaba por la fresca derrota ante los Rojos y también especulaba sobre el futuro conductor.
Para que cerrara el círculo del último capítulo racinguista faltaba que surgiera la figura de Molina, que dijo: "Llop se portó muy bien con Racing; se cumplió un ciclo pero lamento que haya sido de esta manera". El presidente albiceleste confirmó que Juan Barbas, coordinador de fútbol del club, se hará cargo del equipo desde mañana en forma interina. Y que una comisión que él encabeza, compuesta por cinco dirigentes, comenzará a buscar reemplazante.
El abanico de candidatos es tan amplio como rico en nombres. La diversidad de estilos hace imposible reunirlos en una misma línea futbolística: Simeone, Basile, Pekerman, Capria, Gamboa, Borghi, Falcioni, Ubeda y Caruso Lombardi, aunque a este último los jugadores ya le habrían bajado el pulgar.
Por lo pronto, Llop se despedirá mañana del plantel y, según confirmó, brindará su última conferencia de prensa. Durante el partido en Parque Patricios se lo observó con el nerviosismo propio de quien no tiene el control de la situación. Se lamentó ante cada ocasión de gol perdida y se retiró hacia los vestuarios buscando respuestas.
Antes de que se precipitara su salida, forzada por Molina, Llop había apuntado: "No hay que volverse loco, hay que estar tranquilo. Siempre fui un tipo optimista, pero tenemos que evaluar todo bien. Fue un partido parejo, en el que Independiente pegó en el momento justo y a nosotros nos faltó volumen de juego". La estrategia de colocar carteles motivadores en el vestuario, algo similar a lo que recientemente practicó Diego Maradona con el seleccionado, no le funcionó.
Al cabo, Molina consiguió lo que quería: dar una vuelta de página definitiva a la gestión de Blanquiceleste, que había contratado a Llop. El presidente nunca mostró un apoyo explícito hacia el técnico y en la semana antes del clásico se manejó con palabras ambiguas. Sólo fue contundente al asegurar: "El domingo hay que ganar", pero con la inequívoca intención de que el DT ya no podría fallar una vez más. Prometió un triple premio para el plantel, pero eso tampoco sirvió: la suerte para Llop y Racing ya estaba echada.
34 son los partidos que dirigió Llop a Racing, desde la 10a fecha del Clausura 2008. En ese período ganó 8 encuentros, empató 13 y perdió 13.

