Real Madrid-Barcelona. El clásico gris de Messi: patada, amarilla y frustración

Messi, impotente, observa a Mateu Lahoz, el árbitro del clásico
Messi, impotente, observa a Mateu Lahoz, el árbitro del clásico Fuente: Reuters - Crédito: Juan Medina
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1 de marzo de 2020  • 20:43

Lionel Messi disputó su clásico número 43 ante Real Madrid y agregó un nuevo récord a su colección (es el jugador con más partidos ante el Merengue en toda la historia). Pero lejos de irse contento del Santiago Bernabéu, el crack rosarino no ocultó su rostro serio y cargado de frustración.

Además de la derrota, que baja de la punta de LaLiga a Barcelona y eleva a la cima al club blanco, la Pulga tuvo una actuación opaca, en la que incluso malogró una jugada clara de gol (Courtois lo impidió) y fue amonestado por darle una patada de atrás a Casemiro.

Messi ya golpeó a Casemiro: recibirá la amonestación
Messi ya golpeó a Casemiro: recibirá la amonestación Fuente: Reuters - Crédito: Juan Medina

Según datos de OPTA, en total remató apenas dos veces al arco y tocó 86 veces el balón. Fue el tercero de su equipo en este rubro, detrás de los 104 de Busquets y los 97 de Piqué. Realizó 62 pases, con 95 por ciento de precisión. Ganó solo el 21 por ciento de las pelotas divididas y perdió 17 balones.

La patada de Messi a Casemiro (y su amonestación)

"Es una derrota dura, pero tenemos capacidad para sobreponernos", comentó Quique Setién, el entrenador de Barcelona, que también rechazó que Messi tenga algún problema físico, tras unas imágenes antes del partido en las que parecía renguear. "Él no ha comentado nada, lo he visto bien, no he percibido nada", aseguró Setién. En el mismo sentido se expresó Busquets: "Se entrenó normalmente, no he notado nada extraño", dijo su compañero.

La chance de Messi que controló Courtois

En la semana, Messi había tenido también un paso opaco por San Paolo, el estadio donde brilló durante siete años Diego Maradona. En el 1-1 de la ida de octavos de final de la Champions, el capitán de Barcelona tuvo apenas un par de intervenciones lucidas y demasiados minutos de intrascendencia. Este domingo se retiró del Bernabéu en silencio: dejó que Piqué y Busquets, otros de los capitanes, fueran los que enfrentaran los micrófonos. Ahora, Barcelona deberá remar de atrás para recuperar el liderazgo en LaLiga. El sábado será loal ante Real Sociedad.

La ovación a Messi en el Bernabéu

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