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Estudiantes necesitaba sumar un punto para quedarse con la primera ubicación de la Zona C y, sobre todo, precisaba de un rendimiento que le permitiera olvidar su pobre actuación de la semana pasada. El Pincha estaba esperanzado con llegar a la definición de la Copa de la Liga y la eliminación en cuartos de final, contra Argentinos Juniors, representó un sopapo difícil de asimilar. Estaba con la confianza a tope y, de repente, le quitaron la ilusión.
Pero el León se repuso. Como tantas veces en su historia. Y lo hizo en el terreno que más le gusta: la Copa Libertadores de América. Los dirigidos por Ricardo Zielinski derrotaron 1-0 a Bragantino en Brasil (¡golazo de chilena de Gustavo Del Prete!) y ya nadie podrá arrebatarle la punta del grupo.
En el primer tiempo prevaleció el plan de Estudiantes. El equipo argentino nunca perdió el orden, siempre mantuvo la solidez y en algunas ocasiones lastimó a través de ataques verticales. En un trámite parejo, sin hegemonías, el Pincha exhibió un mejor semblante. Cómodo con el desarrollo del partido y con la tranquilidad de la clasificación obtenida hace un par de semanas, el conjunto de Ricardo Zielinski no se apartó de su estrategia: lograr una estructura equilibrada, sin grietas, y tratar de aprovechar los descuidos del adversario.
Bragantino, por su parte, durante la etapa inicial no supo cómo vulnerar las distintas barreras que le plantó Estudiantes. Los delanteros visitantes hicieron un gran desgaste para que el oponente no saliera con facilidad, los volantes presionaron con intensidad en la zona media y los defensores neutralizaron los escasos avances. La paciencia local jamás prosperó.
Las tres situaciones más claras de la primera parte, entonces, fueron para Estudiantes: una definición de Manuel Castro que salió desviada y dos atajadas del arquero Cleiton (a Matías Pellegrini y Leandro Díaz). El elenco brasileño, sin profundidad, tuvo que recurrir a los tiros desde media distancia (el más peligroso, uno de Raul que pasó a un metro del arco).
El complemento fue diferente. Si bien la primera situación nítida la generó el Pincha, con una buena maniobra individual del Loco Díaz, Bragantino respondió enseguida y por duplicado: un remate de Ytalo apenas afuera y otro de Ramires que tapó Mariano Andújar. El equipo paulista, tras más de 50 minutos, halló la fórmula para inquietar a Estudiantes.
Parecía el despertar del conjunto local. Pero la visita se acomodó y otra vez consiguió que se jugara con su libreto. Bragantino, con poca inventiva, se hundió nuevamente en la parsimonia. En el letargo.
Y el Pincha, especialista en herir rivales distraídos, aprovechó la circunstancia. Cuando sucedía poco, casi nada, Del Prete ensayó una chilena que sorprendió a la defensa y perforó la resistencia de Cleiton. Luego de un remate de Castro y un rebote en un defensor, la pirueta del delantero –mezcla perfecta entre belleza y eficacia– puso el 1-0.
En el tramo final Bragantino intentó hacer lo que no había hecho en el resto del encuentro: despegarse de la monotonía. El problema para el elenco brasileño, a esa altura, resultó la escasez de tiempo. Se acordó tarde de ser agresivo y lo pagó caro.
En el final, las polémicas; más que polémicas, errores. Fabián Noguera, defensor albirrojo, cometió un claro penal que no fue sancionado y después a Estudiantes le anularon un gol por una posición adelantada inexistente.
El Pincha quería un punto para asegurarse el primer puesto del Grupo C y sumó tres. Una victoria importante que le garantiza definir los octavos de final como local y, además, dejar atrás su endeble desempeño en los cuartos de final de la Copa de la Liga. Necesitaba sacarse la bronca y lo consiguió. Buen triunfo para el Léon que, a falta de un partido (martes que viene ante Vélez), redondeó un muy buen semestre.
En Argentina Estudiantes es un gran club. En la Copa Libertadores es un gigante.


