Resistir en la copa: la última carta que tiene el mazo de Mohamed en Huracán

Mohamed se juega parte de su futuro en el choque contra Emelec
Mohamed se juega parte de su futuro en el choque contra Emelec Fuente: LA NACION
Ariel Ruya
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23 de abril de 2019  • 08:00

A veces, los ídolos acaban en el lodo en el club que atrapa sus emociones. No siempre los cuentos tienen finales felices. Huracán era un equipo activo, serio, con la conducción de Gustavo Alfaro . Sin embargo, la tentación de Boca fue demasiado fuerte. Su salida causó un dolor inmenso, que no soportó nadie. Ni los dirigentes, ni los jugadores, ni los hinchas. Tampoco Antonio Mohamed , el ídolo y DT, que volvió a casa con la ambición de una etapa floreciente y está estancado en una crisis sin final a la vista.

La frustrante aventura puede tener un corte esta noche, desde las 19.15, en el choque con Emelec, por el grupo B de la Copa Libertadores. Pero no es nada sencillo: no sólo debe ganar para no perder la esperanza de quedar al margen, si no que debe esperar un triunfo de Cruzeiro sobre Lara, que tiene 5 puntos. El Globo está en el suelo, con apenas uno. El encuentro será en el Palacio, con el arbitraje del paraguayo Arnaldo Samaniego.

Huracán no tiene chispa. Y en su última imagen, cayó de pie por penales en la Copa de la Supeliga. El problema fue que el rival era San Lorenzo, un equipo que casi no lo inquietó. Lucas Barrios falló un penal en los 90 minutos -su remate fue atajado por Monetti- y, más tarde, desperdició el remate en la definición. Hubo tibios aplausos para el equipo, que no gana, no juega bien y no conmueve. No atrapa.

"En esta serie fuimos más que el rival, nos faltó el gol. Si preguntan quién fue el arquero de Huracán en los 180 minutos nadie sabe, SanLorenzo no pateó al arco", fue el desafiante análisis del Turco. Más allá de su respuesta -el Ciclón no lo pasó por delante-, el problema de Huracán es global. Puede perder una serie, un partido. Es más profundo: el Globo no tiene identidad y sus caras no suelen repetirse.

Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

Los números explican, en parte, esa realidad: 2 victorias en 17 partidos, 24% de efectividad, eliminado de la Copa de la Superliga por San Lorenzo, clasificado a la Copa Sudamericana por el reglamento que penaliza el descenso de Tigre y está último en su grupo en la Libertadores.

"Estoy triste porque soy hincha. Pero tenemos que seguir, esto continúa y el fútbol da revancha". ¿Hasta dónde el fútbol da revancha? Es difícil saberlo, en una sociedad que desecha los proyectos. Mohamed es un buen entrenador y logró varios títulos: el máximo, la Sudamericana 2010 con Independiente. Pero en Patricios, en su casa, no suele disfrutar. Algunos atrevidos sueñan con Bielsa o Maradona, si el Turco decide, un día de estos, dar marcha atrás.

Por: Ariel Ruya
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