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VILLARREAL, España (Especial).- Juan Román Riquelme lo había dejado en claro por anticipado, como para que no quedasen dudas: "No tengo ganas de revancha. En Barcelona, pese a todo, estuve muy contento. Saldré al campo con ganas de disfrutar y de tratar de que gane mi equipo".
Riquelme hizo exactamente eso ayer en el estadio Madrigal, ante 20.000 espectadores: disfrutó y colaboró para que Villarreal se impusiera sobre la hora por 2 a 1 frente al conjunto catalán, en uno de los adelantos de la duodécima fecha de la Liga española.
El duelo dejó un dato interesante: el Barça no caía en campo contrario desde la temporada anterior, en la que perdió justamente en el Madrigal ante el Submarino Amarillo (2-0) . Habían pasado nueve partidos sin que el conjunto que dirige el holandés Frank Rijkaard resultara vencido fuera del Camp Nou.
Lejos de pensar en viejos rencores relacionados con Louis van Gaal, Radomir Antic y Frank Rijkaard, entrenadores de Barcelona que no lo tuvieron en sus planes, Riquelme se convirtió en el bastonero y llevó al frente a Villarreal junto con sus compatriotas Rodolfo Arruabarrena y Fabricio Coloccini.
Es cierto, el ex volante xeneize no brilló, pero resultó determinante con algunas jugadas. Por ejemplo, fue responsable del envío del córner que concluyó con el cabezazo de José Mari, que puso el 1 a 0 para el local a los 40 minutos de la primera etapa.
Y ya había desestabilizado las estructuras del Barça con un remate que pasó muy cerca del poste izquierdo de Víctor Valdes, luego de dejar desparramado con un enganche a Rafael Márquez.
Tras el descanso, los cambios de Rijkaard variaron el panorama. El ingreso de Andrés Iniesta le dio más toque de balón a Barcelona, que generó más situaciones de riesgo. El premio a la búsqueda se dio con el tanto de Kluivert, a 18 minutos del final, ya con el argentino Javier Saviola en el campo.
Sin embargo, Villarreal festejó con Sonny Anderson, otro azulgrana, que interceptó de palomita un centro cuando se jugaba un minuto y medio de descuento.
Sólo Riquelme sabe, en su intimidad, si lo que vivió ayer se trató de una venganza.

