River-AFA, una relación política que va más allá de la pandemia

Rodolfo D´Onofrio, Claudio Tapia, Marcelo Tinelli: un triángulo en el que asoman tensiones y cuyo futuro no se vislumbra claro.
Rodolfo D´Onofrio, Claudio Tapia, Marcelo Tinelli: un triángulo en el que asoman tensiones y cuyo futuro no se vislumbra claro.
Claudio Cerviño
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13 de marzo de 2020  • 22:46

La relación de River con la AFA ha tenido cimbronazos. La última vez que el club pateó el tablero le fue mal: hay quienes sostienen que cuando Daniel Passarella, allá por 2011, encaró en plena reunión de Comité Ejecutivo a Julio Grondona y le pidió la renuncia, directamente firmó el descenso. Algo que ocurriría meses después. Esa vez, Passarella irrumpió en la sede de la calle Viamonte enardecido por un arbitraje polémico de un novato Patricio Loustau en un superclásico que Boca ganó 2-0. Y no sólo increpó a Grondona: ninguneó a los dirigentes de los otros clubes, con lo cual se quedó sin margen de maniobra para "pedir favores" cuando todavía quedaban seis fechas para el final del torneo.

Hace una semana, Boca le ganó la Superliga a River en la última fecha y a pesar de que puertas adentro no son pocos los que sienten que al club "lo durmieron" en las dos últimas fechas, no hubo quejas públicas en el nivel institucional. Y el DT Marcelo Gallardo elogió ("es el mejor") y justificó ("se puede cometer errores") a un ya experimentado Patricio Loustau, que protagonizó algunas situaciones controvertidas.

Después de aquel cruce de Passarella con Grondona, quedó en las marquesinas la frase de Rodolfo D'Onofrio, mucho menos visceral y de mayor cintura política que el Kaiser: "En la AFA se necesita poner una bomba". Era el 28 de septiembre de 2015 y apuntaba a los vicios históricos de la AFA y una dirigencia forjada a la usanza de Don Julio, con todas sus mañas. D'Onofrio se distanció claramente de Claudio Tapia en los últimos años y este nuevo cruce ahonda las diferencias. El comunicado del club, es claro, excede lo futbolístico en un momento de debate futbolero-social-político sobre si debió jugarse este fin de semana en medio de los cuidados por la pandemia. Pero el aroma político asoma inexorablemente.

D'Onofrio, que no hace mucho tuvo en Marcelo Tinelli (antes de que saltara de isla) a un aliado en la Superliga, hoy se quedó en soledad. Los costos a futuro se verán. Y si no se ven, se imaginarán, producto de un ambiente cuya credibilidad vive cuestionada.

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