Una gran sonrisa para terminar el año: River derrotó a Atlético Tucumán y volvió a conquistar la Copa Argentina

Copa Argentina Final
  • 2
River Plate

River Plate

  • Ignacio Scocco /
  • Ignacio Fernández
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Atlético Tucumán

Atlético Tucumán

  • Luis Rodríguez
Los millonarios se impusieron 2-1, con tantos de Ignacio Scocco e Ignacio Fernández, y concretaron al defensa del título; los tucumanos, que descontaron con un gol de la Pulga Rodríguez aspiran en Mendoza a su primera copa nacional
Juan Patricio Balbi Vignolo
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10 de diciembre de 2017  

MENDOZA.– Brazos en alto, gritos de desahogo, flashes de celulares, tirantes, bengalas y banderas. River pintó el Estadio Islas Malvinas de rojo y blanco y vuelve a pasar un fin de año festejando. Claro, cuando comenzó la temporada, la Copa Argentina estaba planteada como un objetivo secundario. Pero ante la eliminación en la Copa Libertadores y los malos rendimientos, pasó a ser primordial. Por eso, la importancia del triunfo va más allá de la corona que retiene: el plantel necesitaba ganar y cerrar un turbulento 2017 con una alegría, para encarar así con mejor ánimo e incentivación el año que entra.

“Irnos con una sonrisa y preparar el 2018 de otra manera”, fue la premisa que Marcelo Gallardo planteó en su última conferencia de prensa, sin esquivar el irregular presente futbolístico. Y su equipo, repleto de altibajos en un fiel reflejo de lo que fue el semestre, le respondió: el 2-1 ante Atlético Tucumán, en Mendoza, le permitió sumar el séptimo título desde que es técnico de River hace tres años y medio (quedó a dos de distancia de Ramón Díaz, el máximo ganador de la historia) y obtener su séptimo triunfo de las diez finales que disputó.

Ahora, además de la Libertadores 2018 y la necesidad de recuperarse en la Superliga, el Millonario volverá al trabajo el 2 de enero próximo y encarará la pretemporada en los Estados Unidos del 5 al 17 sabiendo que deberá jugar ante Boca por la Supercopa Argentina –se disputaría en febrero–, un torneo que le fue esquivo las dos veces que lo disputó.

Pese a que River llegó a la final de la Copa Argentina a paso firme y con show de goles (venció 3-0 a Atlas, 4-1 a Instituto, 3-0 a Defensa y Justicia, 4-1 a Atlanta y 3-0 a Deportivo Morón), el duelo frente a Atlético Tucumán le costó más que cualquier otro.

Así, la primera etapa se puede resumir en un gesto de Marcelo Gallardo cuando quedaban cinco minutos para el entretiempo: tras una pelota que perdió su equipo en ataque y una protesta por una supuesta falta, reventó una botella de agua en el suelo. Impotencia total: después de lograr el 1-0 con un cabezazo de Scocco en los 10 primeros minutos con juego e intensidad, River repitió errores, brindó muchas ventajas defensivas, se quedó sin ideas y le permitió empatar enseguida al Decano con un gol de Luis Rodríguez.

Pese a no tener el dominio del balón, los tucumanos complicaron siempre a los millonarios, especialmente con los ataques por las bandas. Saracchi y Montiel sufrieron el retroceso, y tanto Maidana como Pinola se mostraron lentos e imprecisos al marcar y jugar la pelota. Así, con buenas tareas de Barbona, Grahl, Núñez y Álvarez en el medio campo, el conjunto tucumano se acomodó y lastimó, al punto tal que contó con tres claras situaciones de gol para establecer el 2-1 que desperdició.

River sólo encontró un poco de lucidez en los pies de Enzo Pérez y Scocco, pero se quedó sin reacción cuando le empataron el juego, manejó mal la pelota y volvió a ser un equipo largo, previsible y poco confiable. La reacción la consiguió no bien salió al campo de juego para jugar la segunda mitad: a los dos minutos, Saracchi envió un potente y largo centro que bajó Nacho Fernández, quien estampó un golazo de zurda para poner el 2-1, ante la estática mirada de los defensores tucumanos.

El festejo del gol decisivo de Nacho Fernández
El festejo del gol decisivo de Nacho Fernández Crédito: Marcelo Aguilar

A partir de allí, se acomodó y sólo sufrió cuando Maidana perdió una pelota en la salida y Rodríguez falló frente a Bologna. Luego, controló el segundo tiempo, tomando recaudos en la zona defensiva y siendo más inteligente para distribuir la pelota, con el buen ingreso de De La Cruz. Pese a que Scocco, de lo más incisivo del equipo, falló una increíble situación de gol para estirar la diferencia a 3-1, el resultado nunca pareció estar en riesgo.

Gallardo, Enzo Pérez y Scocco se fueron ovacionados, el público aplaudió a Ponzio más que a nadie y River terminó festejando en Mendoza la séptima Copa de un ciclo que continúa siendo exitoso. Desde 2014 (dos títulos con Ramón Díaz y uno con el Muñeco), el equipo de Núñez no pasa un año sin festejar, ya que consiguió tres en 2015, dos en 2016 y el de ayer en 2017.

Quizás, el bicampeonato de la Copa Argentina –es el primer equipo que lo logra y, además, con el récord de 12 victorias consecutivas en los 90 minutos– que obtuvo anoche es la corona menos festejada desde la asunción de Gallardo. El golpe que le dio Lanús en la Libertadores, la caída con Boca en el Superclásico y el mal presente en la Superliga hicieron que el triunfo ante Atlético Tucumán fuera más una necesidad que un logro. A partir de ahora, deberá enfocar su trabajo para cambiar su imagen y mejorar. Pero empezará las vacaciones y la pretemporada con una sonrisa, tal como quería el DT

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El gol de Scocco

El empate de la Pulga

El golazo de Nacho Fernández

El instante de la coronación

El momento de la Copa

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