River-Lanús, por la Superliga: una goleada para cerrar una gran semana

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River Plate

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Lanús

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Claudio Mauri
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4 de agosto de 2019  • 19:42

El colombiano Rafael Santos Borré y Matías Suárez, en dos oportunidades, le dieron el triunfo por 3-0 a River frente a Lanús en un partido jugado en el estadio Monumental y válido por la segunda fecha de la Superliga. El equipo dirigido por Marcelo Gallardo desperdició un penal (Agustín Rossi se lo atajó a Nicolás De la Cruz) y tuvo varias ocasiones para ampliar aún más el marcador. Lanús no dio la talla en ningún momento del partido y pagó caras todas sus imprecisiones y errores defensivos.

Hay partidos puntuales que vigorizan más de lo que desgastan. En vez de dejar un sedimento de cansancio, multiplican la confianza. De ese combustible se cargó River en Brasil ante Cruzeiro en su clasificación a los cuartos de final de la Copa Libertadores. Con nueve titulares (solo faltaron Ponzio y Pratto) que repitieron respecto de la formación que empezó en el Mineirao, un River de piernas frescas y mente despejada desbordó casi sin interrupciones a Lanús.

La mejoría y evolución corrigieron un déficit de los últimos encuentros: la contundencia de los delanteros, la eficacia, la "pimienta" que estaba faltando y a la que se había referido Gallardo. Dos goles en cuatro partidos oficiales era una cosecha muy magra. En Brasil había quedado disimulada por la tranquilidad y precisión quirúrgica en la definición por penales, pero para sus pretensiones de trascender en todo lo que compite, River no puede permitirse estar negado frente al arco durante períodos prolongados.

Rafael Santos Borré, autor del primer gol de River, festeja con Matías Suárez
Rafael Santos Borré, autor del primer gol de River, festeja con Matías Suárez Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Borré y Suárez aparecieron en el primer tiempo para saldar esa deuda pendiente. Ambos coronaron un buen trabajo colectivo, la presión para que a Lanús le costara salir de su campo. El colombiano marcó de penal, pero su mérito empezó antes, en la presión que ejerció sobre la salida del zaguero Valenti. Provocó el error para que la pelota le quedara a Nacho Fernández, que asistió a Suárez, derribado por Muñoz. La acción también retrató el flojo partido de los dos centrales de Lanús; cuando no estuvieron lentos, fallaron con la pelota. Fueron una invitación sobre la que River hurgó con determinación.

Lanús tuvo la pinta de lo que indica la tabla de los Promedios: juega con la intranquilidad del que siente cerca la amenaza del descenso. Extrañó al lesionado Lautaro Acosta, un referente también en lo anímico y temperamental. Laucha Acosta hubiera tirado hacia adelante a un equipo con tendencia a encogerse. Lanús perdió en el campo y también en la tesorería, ya que optó por pagar la cláusula de 400.000 pesos para que jugara Carlos Auzqui, a préstamo de River. El extremo fue tan intrascendente como la mayoría de sus compañeros y encima salió lesionado al cuarto de hora del segundo tiempo.

Lucas Martínez Quarta pelea por la pelota con José Sand, capitán de Lanús.
Lucas Martínez Quarta pelea por la pelota con José Sand, capitán de Lanús. Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Lanús ni estando replegado cortó los circuitos de River. Juntó jugadores en su campo sin ser sólido ni achicar espacios. Nacho Fernández era indetectable para todos los volantes visitantes. Muy activo y dinámico, Fernández dio el pase largo para que Suárez definiera con un remate cruzado.

Se fue el primer tiempo con la sensación de que el encuentro estaba bastante resuelto en favor de River. La impresión se confirmó en los segundos 45 minutos. De la Cruz reemplazó a Carrascal, que había sorprendido en Belo Horizonte y este domingo estuvo más irregular.

Marcelo Gallardo.> River LAnus
Marcelo Gallardo.> River LAnus Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

La única pausa y acto de suficiencia que concedió River se lo reservó De la Cruz, a quien Valenti le cometió un penal. El uruguayo se apropió de la pelota cuando Borré le pidió la ejecución. Tenía una idea que le salió mal: picó la pelota hacia el mismo costado que se tiró Rossi, que casi sentado se quedó con un remate que le llegó mansamente. Como el desarrollo era muy favorable para River, lo de De la Cruz quedó como un intento de lujo mal resuelto, una extravagancia; en otro contexto más apretado, hubiera sido una irresponsabilidad merecedora de un fuerte tirón de orejas.

Si Lanús no perdió por una diferencia más amplia fue porque el abucheado y burlado -desde las tribunas- Rossi (atajó en la primera final de la Copa Libertadores en el Bombonera) salvó más de una vez su arco. Poco ayudado por sus compañeros, en el final no pudo con el cabezazo de Suárez. Otro gol de un delantero.

Tuvo temple y carácter el miércoles por la Copa Libertadores. Jugó y se floreó el domingo por la Superliga. River completó una semana para ponerla en un cuadro.

Mirá el penal para River que cobró Delfino

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