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WASHINGTON (De un enviado especial).- Parece quedarle poco del pibe que nació en Las Talitas, en Tucumán. Aunque algo no se pierde en él: su timidez. No parece sentirse demasiado bien frente a los micrófonos. Se acomoda en la silla una y otra vez. Resulta inevitable que entre tantos movimientos que hace, sus dos aros dorados y su corte de cabello algo sofisticado, pasen inadvertidos. Juega con el anillo en su dedo anular izquierdo e inmediatamente la vista se pierde en su brazo, todo tatuado, que permite observa un rosario grabado en su piel que termina en el dorso de su mano. Roberto Maximiliano Pereyra desde su silencio dice demasiado. Quizá sea un sello de su progreso. Gerardo Martino advirtió que él puede ser una de las piezas que mejor lo interprete en este nuevo ciclo del seleccionado. Él, el Tucu, como todos lo llaman, está feliz: es un eslabón importante de Juventus y forma parte de un plantel que cuenta con figuras como Messi, Tevez, Agüero. "Es algo increíble. Recién ahora estoy cayendo de lo que estoy viviendo", dice casi con fascinación. Pereyra, llegó por primera vez a la selección mayor en octubre de 2014, en el Superclásico de las Américas que la Argentina jugó ante Brasil, en Pekín.
Tenía 17 años cuando aterrizó en Núñez y sólo quería conocer a Ariel Ortega. Antes había jugado en Mar del Plata, en el club Cadetes de San Martín, propiedad de Juan Esnaider, que lo había visto en el club UTA, de su ciudad natal, donde todos los llaman Maxi. Incluso, Leónides Pereyra y Rosa Toledo, sus padres, también lo identifican por su segundo nombre. Y su carrera se fue dibujando sin demasiadas estridencias. En River le costó apenas dos años llegar a la primera y después vivió momentos difíciles con el descenso del millonario. Pero su crecimiento fue exponencial. Saltó a Italia, porque Udinese pagó 4.500.000 de euros; después de 100 partidos, Juventus decidió desembolsar 1.500.000 de euros, para obtener un préstamo. "Estar en Juventus es maravilloso. Con mi trabajo trato de demostrar que estoy a nivel del equipo más poderoso del calcio", dice el Tucu, que a la hora de responder acomoda los codos sobre las rodillas. Mira hacia todos los costados porque advierte que el ruido de las cámaras lo acechan, pero sigue atento la charla y se ocupa de que su ropa del seleccionado esté prolija, ya que sistemáticamente se acomoda su pantalón azul y la remera de entrenamiento blanca de la Argentina.
-¿Qué significa para vos ser un integrante habitual de las convocatorias de Martino?
-Significa que el trabajo que estoy haciendo en mi club está funcionando bien y esto es un premio a todo eso. Trato de disfrutarlo y de aprender todo para meterme rápido en el esquema que quiere el Tata.
-Ese esquema y esa idea que tiene Martino es diferente de la del fútbol italiano, ¿Cómo te adaptás a ese cambio?
-Al principio se me complicaba un poco, pero a medida que uno lo va trabajando se va acostumbrando. Es clave prestar atención a lo que pide el técnico. Estas son oportunidades que sirven para crecer como futbolista.
-¿Cuánto te ayudó el orden táctico del fútbol italiano?
-En Italia aprendí muchísimo. No solamente en lo táctico, también en lo físico. Estoy creciendo y cada vez me siento mejor. Uno tiene que saber que para estar en un nivel como este hay que ser muy profesional.
-¿Estás ansioso por saber si te ganarás un lugar en la lista definitiva para la Copa América? ¿Es una presión extra a la hora de jugar estos dos últimos amistosos?
-Hay un poco de ansiedad, pero soy de estar tranquilo porque sé que estoy haciendo las cosas bien y al final todo llega. No puedo ponerme a pensar más allá, eso no me dejaría concentrarme en estos dos amistosos. Aunque tener la Copa América cerca, con todo lo que eso implica, hace que se sumen tensiones.
-¿Cómo definirías tu presente?
-Estoy pasando por uno de mis mejores momentos, sin duda. Estoy jugando seguido en Juventus, me está yendo bien, y se le suma esto de la selección. Sólo queda seguir dando lo máximo.
-¿Cómo es compartir varios momentos con Tevez?
-Trato de aprovechar todos los momentos en los que me toca estar cerca suyo. Estoy contento por el nivel que tiene. Es merecido que esté de nuevo en la selección por todo lo que está demostrando.
De a poco me voy soltando y asimilando que estoy compartiendo un grupo con estos grandes jugadores
-¿Qué te dijo cuando te convocaron por primera vez?
-Me felicitó, me habló. Tenemos muy buena onda y yo trato de aprovechar su experiencia. Lo escucho cuando habla y trato de estar atento a cada cosa que hace o dice.
-¿Terminás de caer cuando te entrenás al lado de grandes figuras?
-De movida, no. Siempre veía todo de afuera y nunca imaginé estar acá. Me pasó todo de repente. De a poco me voy soltando y asimilando que estoy compartiendo un grupo con estos grandes jugadores.
-¿Qué creés que Martino vio en vos para convocarte?
-Fue fundamental adaptarme rápido a lo táctico cuando llegué a Italia. El trabajo físico también. La velocidad y mis cualidades creo que son los factores que me trajeron hasta la selección.
-En este proceso ascendente en tu carrera, ¿que significaría poder jugar la Copa América?
-Sería un orgullo muy grande. Y ni hablar si la llegásemos a ganar. Hace mucho que no se consigue y estamos trabajando para llegar de la mejor manera. Pero insisto, prefiero seguir concentrado en hacer las cosas bien en estas convocatorias para poder quedarme mucho tiempo en la selección.


