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Llegó, con el bolso a cuestas, como un día más. Se disculpó por la ausencia de anteayer, por los trámites para lograr el pasaporte italiano y por la tramitación del documento de Martina, su hija recién nacida. No se entrenó, pero disfrutó el asado junto con sus compañeros y caminó con su parsimonia habitual rumbo al ómnibus, con la mente puesta en la pretemporada que San Lorenzo hará en Mar del Plata, sin pensar en un futuro extranjero. De pronto, sonó su celular. Era el presidente Rafael Savino, con una advertencia: "No viajes, Pipi, que el pase está al caer. Esta vez, se va a hacer", lo convenció. Y lo alegró. Leandro Romagnoli saludó de apuro a sus compañeros, al DT Héctor Veira. Y se fue.
Porque se va. Al final, después de tantos pases frustrados, a Alemania, a Inglaterra, a España, a Italia y hasta a Boca, Leandro Romagnoli deja San Lorenzo. El hábil N° 10 jugará en Veracruz, de México, que le dará a San Lorenzo 3.270.000 dólares netos. El pase aún no se oficializó; está acordado de palabra, resta definir si el club mexicano se hará cargo de la deuda que San Lorenzo mantiene con el jugador y una pequeña diferencia económica entre los clubes, pero no habría, esta vez, posibilidades de frustrase.
"Al club le di todo, creo que es el momento de irme", dijo el futbolista, de 23 años, nacido en una humilde cuna de Villa Soldati. El pibe que tiene tatuada en la piel a su madre Rita, a su padre,Atilio y a otros tantos seres queridos. El pibe tímido, de barrio, tan desenvuelto en la cancha como entrometido en su vida social.
"Ya dejé escapar una o dos oportunidades. Y ahora que la familia se agranda, creo que es el momento de cambiar de aire", expresó el N°10, que se repuso a fuerza de voluntad luego de dos serias operaciones en la rodilla derecha.
Podría viajar en las próximas horas. "No creo que el pase se caiga. Hay predisposición de todos. Y por algo Romagnoli no viajó a Mar del Plata", comentó anoche el dirigente Héctor Viesca.
Para el Bambino, el reemplazante natural será Walter Montillo -otro jugador surgido de las inferiores, también diestro-, aunque no se descarta que pruebe a Pablo Barrientos, un hábil zurdo, integrante del seleccionado Sub 20. Eso sí: ahora los dirigentes de San Lorenzo podrán adquirir los refuerzos pretendidos por el DT -uno por línea- y hasta un N°10.
Pero ésa será otra historia. Romagnoli dejará una huella difícil de cubrir en el corazón azulgrana, más allá del malestar de un pequeño grupo de hinchas, que lo cuestionó en los últimos tiempos por algunas bajas actuaciones.
Se va un símbolo, el estratega del brillante Clausura 2001, decisivo en la Mercosur del mismo año, fundamental en la Sudamericana 2002. "Siempre fui de San Lorenzo, aunque más de una vez me quisieron pasar de bando", dijo alguna vez, en referencia a su padre, hincha de Huracán. Fiel a sus colores, tal vez algún día volverá.
4 los títulos de Romagnoli: Clausura 2001, Mercosur 2001, Sudamericana 2002, con el Ciclón; Mundial Sub 20, en 2001, con la Argentina

