San Lorenzo no pudo con Banfield y se bajó de la cima del torneo

Argentina Primera (Anual) Fase de grupos
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En el Nuevo Gasómetro, igualó 0 a 0 y quedó a dos puntos del líder y próximo rival, Boca
Claudio Mauri
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31 de agosto de 2015  • 04:24

El lamento del Ciclón
El lamento del Ciclón Crédito: Prensa San Lorenzo

San Lorenzo pasó de la idea primitiva de alcanzar a Boca a tratar de quedar lo menos alejado posible del líder. Los acontecimientos de los 90 minutos lo obligaron a ajustar sus pretensiones y ambiciones. A medida que se alejó de la posibilidad del triunfo, el empate fue el mal menor. Torrico les retribuyó a los hinchas todo el apoyo que había recibido por su duro trance personal con una tapada salvadora a Cazares a cinco minutos del final. Quedaba muy poco tiempo, pero un mal presentimiento recorrió al Nuevo Gasómetro. La derrota podía caer en cualquier momento. Lo mismo pensó Bauza .

Un rato antes había sido expulsado Mas , cuya patada de karate a Bettini no le hizo honor a su primera y reciente convocatoria al seleccionado. No alcanzaba con la buena voluntad de Barrientos para retroceder y cubrir el lateral izquierdo. Por ahí había desbordado Simeone y enviado el centro que Cazares tuvo en sus pies para transformarlo en el triunfo. Humanamente, Torrico ya era un héroe por haber vuelto a ocupar el arco a pocos días de haber perdido a su hijo recién nacido. También lo era deportivamente por sus reflejos. Lo fue una vez y el técnico de San Lorenzo no quiso exponerse nuevamente a ese riesgo: hizo debutar en el torneo al lateral izquierdo Ramiro Arias (22 años) para rearmar la línea de cuatro, aunque eso significara sacrificar a Blanco , que a esas alturas trataba de acompañar a Matos en un ataque que había perdido fuelle.

Los hinchas del Ciclón le agradecieron en todo momento al equipo el esfuerzo, pero lo despidieron recordándole que el "domingo, cueste lo que cueste", le tendrá que ganar a Boca. Ayer no pudo con este Banfield que nunca se desordenó y jamás renunció al triunfo. Lo hizo desde el planteo, con un 4-3-3, y también desde las intenciones. A pesar de no tener un entrenador fijo y confirmado -en realidad, ¿hay alguno que lo esté en un oficio tan inestable?-, Banfield está muy lejos de ser un conjunto en crisis o sin rumbo. La salida de Almeyda no tuvo nada de traumática y la transición de Claudio Vivas -su deseo es volver cuanto antes a las divisiones inferiores, mientras que la dirigencia trata de convencerlo para que continúe hasta fin de año- es suave y placentera. Banfield mantiene una idea de juego: la pelota se cuida y la ambición no se recorta. Tiene todos los papeles para hacerle un día difícil a este San Lorenzo irregular, que en jornadas como la de ayer extraña más la cuota de creatividad de Romagnoli , el futbolista capaz de poner un pase filtrado, de resolver con un toque preciso, de ver la jugada que otros no advierten.

San Lorenzo pudo desnivelar por ímpetu en el comienzo. Cuatro remates al arco en los primeros 10 minutos lo mostraban en un alto nivel de actividad. Blanco arrancaba desde la izquierda y lo hacía con una movilidad difícil de controlar. San Lorenzo tomaba por asalto el área visitante: Cauteruccio , Caruzzo y Matos estuvieron cerca del gol. Del otro lado, Cuero desperdiciaba un contraataque por un exceso de individualismo. Faltaba el gol, pero el partido era movido, ninguno de los dos se sentía atraído por el empate. Matos está rotulado como delantero, pero su condición es la de jugador de equipo. Aguanta la pelota de espaldas, hace de pivote para que el balón le llegue al primer delantero (Cauteruccio) y en los córners en contra fue el defensor más eficiente: cuatro despejes de cabeza. Como todo San Lorenzo, su rendimiento fue de mayor a menor, se fue desinflando.

Los cambios de Bauza tampoco le insuflaron oxígeno al equipo. No había sido la mejor tarde de Cauteruccio, pero prescindir del goleador (ocho tantos en el torneo) en un partido en el que la victoria lo era todo no pareció la apuesta más acertada. Sin Cauteruccio como referencia de área, la defensa de Banfield tuvo un motivo menos de preocupación. El ingreso de Mussis tampoco fue solución; su nerviosismo e imprecisión impacientaron rápidamente a los hinchas. San Lorenzo no tenía gol en la cancha ni en el banco, ya que entre los suplentes no contaba con ningún delantero ( Blandi se lesionó el miércoles por la Copa Argentina).

Banfield dio una muestra más de atrevimiento con la entrada de Cazares, que una vez contribuyó al triunfo del Taladro en el Nuevo Gasómetro con un golazo desde fuera del área. Ayer estuvo impreciso cuando buscó desde la media distancia, pero fresco y vertical, su habilidad era complicada de contener para los ya cansados Mercier y Ortigoza .

A medida que San Lorenzo se iba desfigurando, Banfield estaba entero. El Ciclón tenía cada vez menos respuestas y se llenaba de interrogantes inquietantes tras la expulsión de Mas. Lo que venía siendo un cabeza a cabeza con Boca lo encuentra ahora con un cuerpo por detrás cuando el campeonato pega la curva hacia la recta final. El domingo, en la Bombonera, será la fecha de la polémica, en la que los dos resignan potencial por las convocatorias de los seleccionados. A eso San Lorenzo le agregó ayer su propia e inoportuna concesión.

Una jugada muy clara de Caruzzo

El brutal planchazo de Más

La gran atajada de Torrico

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