Copa Libertadores: San Lorenzo rescató un empate ante un Cerro Porteño que falló en el final

En el Bajo Flores, San Lorenzo y Cerro Porteño juegan el partido de ida
En el Bajo Flores, San Lorenzo y Cerro Porteño juegan el partido de ida Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Fernando Vergara
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25 de julio de 2019  • 17:56

Cinco años y medio después el fútbol volvió a cruzar las vidas de San Lorenzo y Juan Antonio Pizzi. Curiosidades del destino, ambos volvieron a reencontrarse más afianzados en el terreno internacional y como campeones continentales: el Ciclón tras saborear la Copa Libertadores en 2014, el director técnico luego de obtener la Copa América con Chile en 2016. Nada de eso había sucedido cuando el santafesino decidió continuar su carrera en Valencia, de España. Hay que viajar a diciembre de 2013, cinco días después de haber conseguido el título en el torneo Inicial, para encontrar una conexión entre el entrenador y el club de Boedo dentro de una cancha. Anoche, en el inicio del segundo ciclo de Pizzi, San Lorenzo no pudo festejar: empató 0-0 contra Cerro Porteño en la ida de los octavos de final del máximo torneo continental y definirán la semana que viene en Paraguay.

El lavado de cara de Pizzi con respecto al equipo que solía parar en el terreno de juego Jorge Almirón fue casi completo. Dentro del elenco estable, apenas la pareja de centrales (Fabricio Coloccini y Marcos Senesi) sobrevivió al tembladeral que vivió el Ciclón en los últimos meses. Es más, de los refuerzos que habían llegado de la mano del anterior director técnico, apenas Héctor Fértil jugó ayer como titular. Y salvo Gino Peruzzi, los ocho restantes ya no pertenecen más a la entidad azulgrana.

La salvada de Coloccini

Aquella noche magistral de Sebastián Torrico contra Vélez, el 15 de diciembre de 2013, había sido la última de Pizzi como entrenador azulgrana. Y fue precisamente el arquero el mejor exponente en la primera parte. Dos intervenciones suyas salvaron el arco del equipo de Pizzi. Así, en ese período, el encuentro resultó parejo. Por dominio de pelota, por presencia en el campo adversario y por cantidad de llegadas de gol.

Se trató de un comienzo agradable, con saludables intenciones, aunque a la mayoría de los avances le faltó un poco de claridad para convertirse en situaciones de riesgo. Cerro Porteño tuvo la primera opción con un taco de Joaquín Larrivey en la boca del arco, pero Torrico lo contuvo.

Consecuente con su manera de pensar y su libreto, Pizzi pretende un equipo mixto, que muestre más explosión que elaboración de juego. El tándem formado por Gerónimo Poblete y Lucas Menossi mostró sus cartas: el primero para retroceder a buscar entre los centrales, el segundo para jugar con simpleza y buscar combinaciones hacia adelante. Fértoli se mostraba con criterio por la izquierda, Fernando Belluschi trataba de conducir y Adam Bareiro batallaba con la férrea defensa paraguaya. Falto de audacia, más impreciso lució Ezequiel Cerutti en el inicio de su segundo ciclo en Boedo. También, fueron varios los momentos en los que los extremos se cerraron para abrirles camino a Víctor Salazar y Bruno Pittón por las bandas. Algunas de las intenciones de Boedo.

En el Bajo Flores, San Lorenzo y Cerro Porteño empataron el partido de ida de octavos de final de la Copa Libertadores.
En el Bajo Flores, San Lorenzo y Cerro Porteño empataron el partido de ida de octavos de final de la Copa Libertadores. Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Sin embargo, con el correr de los minutos todo se hizo demasiado previsible. Recién a los 38 San Lorenzo tuvo su opción más clara, después de una buena combinación entre Fértoli y Menossi. El ex volante de Tigre sacó un derechazo esquinado que Juan Pablo Carrizo manoteó al córner. Prolijos, enseguida respondieron los paraguayos, con un disparo de Mathías Villasanti que Torrico alcanzó a desviar.

Tras el descanso, no hubo demasiado vértigo en los arcos. Alberto Espínola fue expulsado tras una dura entrada sobre Fértoli. San Lorenzo trató de arrimar peligro con algunos centros, pero los visitantes nunca se desordenaron. Es cierto que mucho tuvo que ver la defensa de Cerro Porteño, que siempre ganó en el juego. Pero el resultado parcial era justo, ya que en el intercambio de acciones peligrosas no era importante. Las emociones no sobraron.

Fue y fue San Lorenzo, pero nunca encontró una luz. Y Cerro Porteño -pensando más en la revancha- se refugió en su propia área. Le cedió la pelota y el campo. Voluntarioso, el elenco de Miguel Russo atacó cuando pudo y sin mucho esmero. Así y todo, nunca estuvo cerca de perder el partido.

Poco, muy poco para mantener entusiasmados a los hinchas en las tribunas en una noche gélida. Recién a los 39 se vio lo más atractivo del segundo tiempo. Primero, Coloccini salvó a San Lorenzo cuando sacó sobre la línea de meta un remate de Federico Carrizo. Rápidamente, el arquero Juan Pablo Carrizo manoteó al córner un tiro esquinado de Belluschi.

Independientemente de los jugadores que vengan o se vayan, Pizzi aseguró que quiere pelear por lo máximo. La serie quedó abierta y se definirá en Asunción.

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