San Lorenzo, en Marruecos: el viaje de egresados que puede cambiar la historia

Fuente: Telam
Las primeras horas del Ciclón en Africa, entre bromas, planificaciones y la dedicación de ungrupo que puede marcar un antes y un después para el fútbol argentino; Bauza ya tiene el equipo para el debut
Ariel Ruya
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13 de diciembre de 2014  • 17:37

MARRAKECH.- Afuera, palacios, mercados, cúpulas y mezquitas, barnizadas de color ladrillo, como si se tratara de una gigantografía exclusiva, homogénea, uniforme. La Ciudad Roja es colorada en sus soles y sombras. Adentro, Ortigoza va al arco, a Matos se le grita: "No sabíamos que estabas jugando", Fontanini marca un gol en contra que provoca sonrisas, Campagnuolo, el entrenador de arqueros, se tropieza otra vez y el Patón Bauza se recuesta detrás de un arco, con cosquillas imaginarias en el estómago. Afuera, un magnífico escenario, el Stade de Marrakech, otra fantasía convertida en realidad por la monarquía constitucional, de unos 100 millones de dólares, mostrados al mundo en 2011. Sede, otra vez, del Mundial de Clubes , cancha para 45.000 hinchas y otra vez, del encuentro decisivo. Afuera, también, el Hotel Selman, a kilómetros, apartado de laberintos y callejuelas, un monstruo de la opulencia que, entre tantos otros asuntos, dispone de un establo de caballos árabes de carrera de pura estirpe. Adentro, antes y después, una suerte de viaje de egresados, de hombres campeones de América detrás de una nueva aventura. Risas, bromas, cánticos que viajan desde el jueves al mediodía en Ezeiza, en el apasionado vuelo de Iberia, hasta estas horas. La tensión quedó atrapada en el tiempo, en aquellos días previos a la final con Nacional de Paraguay. San Lorenzo vive la vida como si se tratara de un cuento de Disney. Frota la lámpara de Aladino para cumplir un nuevo y maravilloso deseo.

El Ciclón anda en puntas de pie, entre 18 horas en el aire y en espera. Entre jardines y palmeras y con un clima frío y seco, se despereza. "Lo que quería con esta primera práctica era mantenerlos despiertos. Hace algunas horas que llegamos, nada más. Primero tenemos que acostumbrarnos al cambio de horario, que se vayan a dormir ahora (risas). El entrenamiento que hicimos era para eso, para que no se durmieran. Y con la expectativa lógica de lo que se viene", cuenta el Patón. Y agrega Julio Buffarini : "El viaje se hizo largo, es verdad. Pero el grupo es divertido, es bueno, es fuerte, tratamos de pasarla bien durante el vuelo. El hotel está buenísimo y la cancha está rápida. Hay que disfrutar. Acostumbrarse a todo lo que nos rodea". Túnicas, pelotas y destellos del "Mundialito" por todas partes. Cuelgan los escudos de todos los equipos participantes, los soberbios y los entusiastas, en las arterias principales. Todos se creen Real Madrid por un puñado de días.

4000 hinchas de San Lorenzo llegarán durante los próximos días para ver la semifinal del miércoles venidero. Por ahora, pocas camisetas azulgranas andan dando vueltas por la ciudad.

Fuente: DyN

Se conocerá hoy el primer adversario de San Lorenzo para el miércoles próximo, a las 16.30 de nuestro país. Entente Sportive de Sétif, de Argelia o Auckland City, de Nueva Zelanda . A unos 400 kilómetros, en Rabat. Hasta allí viajará el conductor. "Para mí, el Sétif es el gran favorito. Es un equipo típicamente argelino: tiene dinámica, velocidad y habilidad", resume el DT. Evidentemente, tiene todo planificado. Como el equipo: lo dice, sin decir. "El equipo ya lo tengo en la cabeza. Vamos a ver cómo están Yepes y Cetto , quiero ver quién va a acompañar a Kannemann, porque Kannemann va a ser titular. Va a jugar. Es el equipo que terminó el campeonato. Romagnoli está muy bien, va a estar, aunque tal vez no empiece a jugar, porque hace mucho que no hace 90 minutos", confiesa el entrenador, en un ambiente de palmeras y con cronistas de varios puntos del planeta, como árabes, españoles, franceses, marroquíes y australianos. El viaje de egresados de San Lorenzo provoca la transformación: es, en realidad, el vuelo del prestigio global. El Ciclón conoce el mundo y el universo descubre a San Lorenzo.

Las almohadas vuelan en primera en el vuelo de la compañía española. Nadie pega un ojo. Buffarini va y viene, como en la cancha, del paraíso de unos pocos a la barriada turista. Un integrante del cuerpo técnico lo chicanea: "¿Dejaron Puerto Madero para conocer cómo se vive en el Bajo Flores?". Más tarde, gambetea Barrientos, marca Mercier, hasta cabecea Cetto. El avión se mueve al ritmo de San Lorenzo, con el mate como compañía ideal. Las risas siguen en el aeropuerto, en el hotel, en el primer contacto con el balón en la también conocida como Perla del Sur. San Lorenzo ofrece su corazón, rodeado de pociones mágicas y serpientes encantadas. Está en donde alguna vez soñó. Sin figuras, con un equipo. Detrás del gigante de los 20 triunfos en serie. "Real Madrid está para batir récords, según dicen. Ése va a ser otro problema", suscribe Bauza. Un problema maravilloso.

Por: Ariel Ruya

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