San Lorenzo intenta, pero no puede despegarse de su imagen de fragilidad

Monarriz no puede encontrarle la vuelta al juego ofensivo de San Lorenzo
Monarriz no puede encontrarle la vuelta al juego ofensivo de San Lorenzo Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
Fernando Vergara
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4 de febrero de 2020  • 07:00

Otra oportunidad perdida. Otra ocasión desperdiciada. San Lorenzo tropieza una y otra vez con sus propios problemas para acercarse a los de arriba en la Superliga. Ya sin chances de pelear por el título -aunque las matemáticas aún no lo confirmen, así lo indica el sentido común- el objetivo actual es clasificarse para la Copa Libertadores 2021. La derrota 1-0 frente a Newell's, en Rosario, castigó al Ciclón en esa frenética búsqueda.

San Lorenzo arrancó activo en los primeros minutos del partido y contó con dos aproximaciones que Alejandro Donatti y Gino Peruzzi -este último tras una gran jugada individual- no pudieron capitalizar. Maniatado desde lo futbolístico, Newell's recurrió al carácter para emparejar la ecuación. Sin embargo, el entusiasmo fue apenas un espejismo. Los hermanos Romero no conseguían laderos en quienes recostarse. Todo era discutido, friccionado, con el partido cortado debido a una gran cantidad de infracciones y con el dominio de la pelota repartido.

Sin señales claras de juego, el temple fue el mejor recurso que mostraron ambos para tratar de llegar al área con algún arrebato. Tanto Newell's como el Ciclón equivocaban los caminos y se confundían en la mediocridad. Demasiado pobre como para entusiasmar al público en Rosario. De hecho, los dos se preocuparon más por reclamar dos penales que no existieron, que por jugar.

Así, el primer tiempo tuvo poco para rescatar. San Lorenzo fue repetido en la salida y tuvo poca imaginación para atacar. Apenas era Peruzzi con sus escaladas quien tenía mejores argumentos, porque aún con intermitencias, el defensor se ponía la camiseta de conductor por el costado derecho.

En el medio campo parecía encontrarse un déficit: el tándem Poblete-Rodríguez, más útil para correr que para jugar, carecía de vuelo creativo. No le daban oxígeno ganador al equipo, que finalizaba en la intrascendencia. Monarriz, desde afuera, les pedía a ambos: "Jueguen hacia adelante". Todo un indicio. Y todo parecía depender de la lucidez de Oscar y Ángel Romero.

El partido tuvo una característica esencial: no hubo sorpresa. Entre queja y queja, sin juego ni ideas, en el segundo tiempo los locales mostraron algo más de profundidad con Bittolo por la izquierda. El Ciclón, muy tímido, no arriesgó y esperó retrasado. Y sufrió a los 25 con un golazo de zurda de Moreno, la figura de la noche. El juvenil controló la pelota y remató de zurda desde afuera del área. Formidable. A partir de ahí, el equipo de Monarriz sintió el impacto. Tropezó y no resurgió.

En el comienzo de 2020 San Lorenzo sigue meciéndose en la irregularidad, en la intrascendencia de la medianía. Deberá mejorar su pálida imagen de anoche si quiere aspirar a algo más. Del equipo se esperan mejores actuaciones.

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