Sarmiento de Junín, campeón: cuando el mejor camino también es el más largo

La celebración de Sarmiento, que obtuvo el ascenso a Primera.
La celebración de Sarmiento, que obtuvo el ascenso a Primera. Fuente: Télam
Juan Patricio Balbi Vignolo
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16 de enero de 2021  • 23:24

"Volver a jugar en Primera es lo que más quiero...". El deseo colectivo que retumbó una y otra vez en cada escalinata de cemento del Estadio Eva Perón se hizo realidad. Junín rebalsa de alegría y se tiñe de verde para festejar. Sarmiento logró una proeza de esas que quedarán grabadas a fuego en la historia de la institución: ascendió por tercera vez a la máxima categoría del fútbol argentino después de descender en 2017 y quedar a un paso de volver tanto en 2018 como en 2019. Además, consiguió por primera vez el título de la actual Primera Nacional, quinto de su palmarés (Primera C 1977, Primera B 1980, B Metropolitana 2003/04 y 2011/12). Un triunfo inolvidable por penales frente a Estudiantes de Río Cuarto en el Estadio 15 de Abril de Santa Fe, mismo escenario en el que dio su último salto en 2014. Para los libros.

Sarmiento se sacó la espina. Y se lo merecía más que nadie. Perdió tres finales en fila (San Martín de Tucumán en 2017/18 y Arsenal y Central Córdoba en 2018/19), pero nunca modificó su sereno andar. Logró transformar el dolor de las caídas en enseñanzas para motivarse, cambiar energías y seguir adelante. El club mantuvo el proyecto institucional, sostuvo siempre al entrenador Iván Delfino, renovó el sueño con la llegada de Mario Sciacqua, potenció su base, repitió resultados y generó una confianza digna de un proceso triunfal. Hoy todo tiene sus frutos.

Vicentini, abrazado luego de atajar el penal decisivo y darle el ascenso a Sarmiento.
Vicentini, abrazado luego de atajar el penal decisivo y darle el ascenso a Sarmiento. Fuente: Télam

Ese convencimiento no se modificó ni siquiera con la salida de Delfino, quien a fines de diciembre dejó el cargo que tenía desde octubre de 2017 para emigrar hacia Patronato. La CD optó por Sciacqua y el nuevo DT consiguió dos triunfos y dos empates fundamentales para acceder a la final y lograr el tercer ascenso (1980 y 2014, los anteriores).

¿Cómo fue el camino hasta la definición? 0-0 con Villa Dálmine, 3-2 a Gimnasia de Mendoza, 1-0 a San Martín de Tucumán, 2-1 a Deportivo Riestra, 1-1 con Tigre, 1-0 a Defensores de Belgrano y 0-0 con Atlético de Rafaela. ¿Cómo fue el camino desde que descendió hasta ahora, que regresa a Primera? Entre Teté Quiroz (dos partidos) Delfino y Sciacua sumaron 40 triunfos, 32 empates y 16 caídas con 115 goles a favor, 77 en contra y 35 vallas invictas.

"Ascender representa todo. Es un logro deportivo que jerarquiza a la institución. Es un salto económico porque se hizo un esfuerzo muy grande desde que descendimos para mantener la misma estructura y la profesionalización en todas las áreas que adquirimos. Eso buscamos siempre y se demuestra en poder pelear todos los campeonatos con un poder económico que es un 20 o un 30% del que tienen los grandes clubes de la categoría acompañados y apoyados por provincias", destaca Fernando Chiófalo, presidente del club desde 2005, en diálogo con LA NACION.

¡Sarmiento, a Primera!

"Yo creo en el proyecto futbolístico a largo plazo. Sarmiento hace 16 años que sostiene su gestión. Inicialmente nos dedicamos a generar la credibilidad perdida y hace 10 años tenemos una estructura para el fútbol juvenil. Hoy, por fuera de los grandes, el club es uno de los más estructurados del país. Tenemos estadio con nueva cabecera y nuevos palcos, la Ciudad Deportiva, pensión para los chicos y un centro de alto rendimiento con 10 canchas con riego. Perder una final es el destino de un día, pero después no es fácil estar en lo más alto de una categoría con muchos clubes con poder económico que arman planteles a gusto. Sarmiento es gestión, siempre está al límite y nunca gastó un peso de más. Que sea el equipo a vencer y jugar todas las finales. es un orgullo", apunta Chiófalo.

"Los once bravos van a salir", se entona en el himno de Sarmiento. Y vaya si lo fueron. Desde que retornó el fútbol en noviembre (el plantel sufrió 10 bajas en la pandemia y sumó seis refuerzos), el Verde tuvo un rendimiento sostenido: ganó cuatro partidos y empató tres para ser primero en la Zona B Campeonato, reafirmando lo bueno que había mostrado en el torneo que se canceló (estaba tercero con nueve victorias, siete empates y cuatro caídas en la Zona B). Para ascender, tras el 1-1 en la final que ganó por penales, marcó nueve goles, recibió solo cinco y mantuvo cuatro veces su valla invicta.

Los puntales del ascenso

Con solidez, sacrificio y eficacia, tuvo varios pilares fundamentales: el arquero Manuel Vicentini como figura absoluta y sostén fundamental; la presencia del juvenil Brian Salvareschi y el experimentado Federico Mancinelli en la dupla central; el dominio del mediocampo de Federico Vismara, Fabio Vázquez y Claudio Pombo; la potencia de Gabriel Graciani y el talento de Sergio Quiroga; y el olfato goleador de Jonatan Torres, con cuatro festejos en siete partidos.

Además, también supo potenciar juveniles para transformarlos en pilares: los laterales Martín García (22) y Facundo Castet (22) mostraron maduración y crecimiento para consolidarse como titulares, al igual que el delantero Benjamín Borasi (23). Desde el banco, también aportaron Maximiliano Fornari (25), Joaquín Gho (17) y Juan Caviglia (23).

"Este año ha sido muy duro. El club estuvo casi siete meses cerrado. Lo único que se fue es acumulando deuda. Llegamos a final del año lo más equilibrado posible. Pudimos superar este año sin tantos problemas financieros. Y nos encontramos de nuevo jugando otra final", reconoce Chiófalo. "También tenemos 15 juveniles en el plantel de 30 jugadores y hay muchos ya en primera, combinados con cuatro o cinco de renombre para el equilibrio. Es manejar una línea. Sarmiento es un lindo club para venir a jugar y hay una mística ganadora para pelear cosas importantes. Acá se cumple con lo que se dice, hay un equilibrio y una vida sana en Junín. El club tiene todo y es tranquilo para trabajar. No es fácil lograrlo".

Sarmiento sonríe después de tantas desazones. Es su meritorio momento de disfrute. Trabajó, lo buscó y lo consiguió. En 2021 jugará en primera, pero le sobran razones para festejar.

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