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ROSARIO.- Hace poco más de un mes, Ignacio Scocco era un manojo de nervios mientras esperaba su transfer procedente de los Emiratos Arabes, para quedar habilitado. En cuestión de días, su situación dio un salto de calidad. Llegaron los papeles desde Emiratos, pudo hacer su debut en el equipo de Gerardo Martino y hoy disfruta de ser una de las figuras del torneo Inicial. El último fin de semana se retiró del Parque de la Independencia con una ovación tras su gol convertido ante San Lorenzo, que le permite a Newell’s ser único escolta del líder Boca.
Luego del entrenamiento, el goleador del campeonato -con 5 conquistas- atiende el llamado de canchallena.com mientras regresa a su hogar.
"Uno sueña cuando está mucho tiempo afuera y aún más cuando tiene la decisión firme de volver, pero pueden pasar muchas cosas. Por suerte lo que estoy viviendo es genial, pero esto recién comienza y espero poder seguir por este camino", afirma Scocco, que ahora vive en Rosario muy cerca de sus familiares y su pueblo natal. Junto a su mujer Melissa Pochettino y su hija Eva, de 1 año y 7 meses, decidieron ponerle fin a su periplo extranjero y volver al país.
Atrás quedaron los recuerdos del atentado sufrido a su residencia de Atenas con una bomba molotov cuando jugaba en AEK o su experiencia insólita en los Emiratos Arabes Unidos.
Después de haber jugado en 2006 en Newell's, el delantero comenzó una travesía por el extranjero que se inició en los Pumas de la UNAM en México y finalizó en Al Ain, de los Emiratos Arabes Unidos.
"La verdad que fue difícil vivir allí, porque es una cultura totalmente distinta y se hace muy difícil el día a día. A mí me tocó vivir en la ciudad de Al-Ain, más chica que Dubai donde se respetan mucho las culturas locales. Lo tomo como aprendizaje y eso hizo que tomara la decisión de volver a la Argentina", relató Nacho.
La charla se interrumpe cuando intenta guiar a unos hinchas hacia la tienda de Newell's para comprar su camiseta. Tras explicarle cómo llegar al negocio, Scocco retoma el diálogo telefónico y relata la tensa espera del transfer desde Oriente. "Fueron horas, días, semanas y después un mes largo hasta que finalmente llegó. Tenía mucha ansiedad, pero estaba tranquilo porque sabía que tarde o temprano se iba a dar. Valió la pena tanto sacrificio y tanto esfuerzo", cuenta Scocco, que volvió al país con 27 años.
Con respecto al equipo que armó Newell's y al técnico del equipo rosarino, enfatizó: "Mi situación fue distinta a lo de Maxi (Rodríguez) o lo del Gringo (Heinze), porque había que pagar un préstamo y no dependía exclusivamente de mis ganas, sino que la gente de Emiratos Arabes debía aceptar la oferta de Newell's".
"Yo sabía que que en la Argentina la prioridad la tenía Newell's. Tuve la suerte de que a mi regreso esté un técnico de la jerarquía y la trayectoria del Tata (Martino). También, una dirigencia totalmente diferente a la que estaba cuando me fui", añadió.
Con la ilusión de repetir el título del Apertura 2004, Scocco está acostumbrado a las exigencias del público rosarino, pero prefiere un mensaje cauteloso: "Teníamos un objetivo principal que era salir lo más rápido posible de la tabla de los promedios, pero esto es largo y por suerte ahora no estamos sufriendo mucho. Quedan muchos partidos por jugar; pero una cosa lleva a la otra".
La imagen del goleador del torneo vuelve a perderse en el horizonte como aquel hombre en busca de su destino... pero que antes de colgar deja su última frase: "La decisión que tomé de regresar fue acertada no sólo por el momento que estoy viviendo sino porque estoy muy contento, y eso se nota en la cancha".
Los hinchas de Newell's sueñan en grande y cada conquista de este repatriado alimenta esa ilusión de sumar la sexta estrella local a la camiseta rojinegra.



