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Sebastián Driussi usa jeans ajustados, casi pegados a esas piernas que desde hace ya un tiempo le dan alegrías a River. A tono con la moda juvenil, sus pantalones también son cortos, al punto de que los tobillos le quedan al descubierto. Un tatuaje se deja ver en su cuello con una fecha emblemática en su vida: 1°/12/2013, el día que Ramón Díaz lo hizo debutar en la Primera División de River, el club del cual confiesa ser "fanático desde que era chico". Lleva un botinero como todo efecto personal, y se dispone a hablar con la nacion luego de almorzar con sus compañeros. "¿Arrancamos?", invita y se enciende el grabador. Es, quizás, el delantero de 21 años con mayor proyección del fútbol argentino. Afianzado como titular en River, Marcelo Gallardo lo considera el acompañante ideal para Alario, incluso por encima de futbolistas más experimentados como Mora, Iván Alonso y Auzqui. En 2016 jugó en un nivel muy elevado, difícil de mantener, con goles y rendimientos para el aplauso. Y en 2017 su juego se desarrolla de menor a mayor, a la par del crecimiento futbolístico de su equipo. El domingo pasado, por caso, asistió a Alario en los dos goles del 2 a 0 ante Quilmes. Y el jueves, frente a Melgar, de Perú, anotó dos en el triunfo 4 a 2 y fue uno de los más destacados de la cancha. Goleador de River tanto en la Libertadores (lleva tres) como en el campeonato local (once), a Driussi lo seduce el desafío de tener que mantenerse en la cresta de la ola. "Con esta camiseta tenés que rendir en todos los partidos. Es algo estimulante porque te obliga a estar siempre afilado y no te podés relajar", comenta un atacante que puede dar fe de los esfuerzos que conlleva el recorrido hacia el profesionalismo.
-Cuando tenías 17 años decidiste irte a vivir solo. ¿Cómo fue esa experiencia?
--Yo vivía con mis padres en San Justo y a los 17, cuando tuve la posibilidad de irme a vivir solo, me fui para Ramos Mejía. Primero me fui a vivir un año con mi representante (Gustavo Pedrozo) y el hijo; después me mudé a un departamento en un piso más abajo, y ahora estoy, también solo, en otro departamento. Al principio era raro porque no estaba con mi familia, pero igualmente iba a verlos permanentemente.
-No es habitual que un futbolista viva con su representante.
-Siempre le voy a estar agradecido porque él me abrió las puertas de su casa y me trata como a un hijo. Era raro, sí. Incluso para los hijos de él, que se ponían celosos, pero lo supieron entender.
-¿Por qué te fuiste de la casa de tus padres?
-El barrio donde vivíamos en San Justo estaba rodeado de villas y... viste cómo es la gente hoy, que es muy envidiosa. Nos habían marcado la casa y para que yo estuviera tranquilo tomamos la decisión de que me fuera a vivir con mi representante. Ahora tuve la suerte de poder ubicarlos en otro lado, un poco más cerca de mi casa, y estoy constantemente con ellos. La realidad es que vivo más con ellos que en mi departamento.
-¿Cómo hace una persona de tu edad para compatibilizar las exigencias del profesionalismo con el deseo de salir de noche con amigos?
-Mi representante me enseñó de muy chico que a esto me lo tenía que tomar como un trabajo y lo supe entender así. Trato de dedicarme sólo al fútbol, que es lo que me da de comer, y me lo trato de tomar con esa responsabilidad. A veces se hace difícil porque veo que ellos los viernes salen a comer o a bailar y es tentador, pero sé decir que no. Siempre me pongo a pensar en esto, lo analizo y creo que hay que ser muy fuerte. Algunos se dejan llevar y cometen errores que los puede dejar expuestos porque hoy, con las redes sociales, se sabe todo.
-¿Gallardo te habló sobre las redes sociales?
-Nunca tuve problemas con las redes y me aconsejó bien. Sabemos que a los celulares no los podemos tocar cuando entramos al vestuario ni después de los partidos. Se pueden usar cuando estamos en tiempo de relajación, como en la habitación o después de comer, para que comamos tranquilos y podamos charlar entre nosotros.
-¿Jugar en River representa una presión muy grande?
-No lo vivo así. Soy un chico feliz. Sólo siento la presión de tratar de hacer las cosas bien porque hay una competencia muy sana y no te podés relajar.
-Cuando jugabas en las divisiones inferiores, ¿te sentías tan pleno como ahora?
-Sí. Éramos 4 o 5 chicos los que llevábamos adelante al grupo. Uno era Augusto (Batalla), que era nuestro capitán y lo respetábamos mucho. En aquel equipo también estaban Mammana, Andrade, Boyé. Mis compañeros me hacían sentir que yo era el encargado de hacer los goles y de resolver cosas. Trataba de jugar con soltura y hoy me pasa eso mismo, porque además me siento muy cómodo por el apoyo que me dan los referentes, como Ponzio, Maidana, Ariel Rojas... Con ellos me siento tranquilo y disfruto. Soy un jugador al que no le gusta que le griten de mala manera, y trato de jugar con esa tranquilidad y frescura.
-¿Te pasó que compañeros tuyos te gritaran de mala manera?
-Sí, aunque prefiero no dar nombres. Lo mejor es cuando los más grandes les explican las cosas a los más chicos hablando de buena manera y no maltratándolos o hablándoles mal. Por eso Maidana, Ponzio y Rojas son líderes muy positivos.
-¿Gallardo qué lugar ocupa en ese sentido?
-Es el líder principal, la voz de mando, el que está delante de todo el plantel. Es el que guía el camino y junto a los referentes vamos con él. Te lo voy a definir como el marinero de este barco que sabe bien hacia dónde va. Marcelo tiene una voz de mando fuerte.
-¿Ligaste muchos retos de su parte?
-Los retos que recibí fueron para bien, siempre para aprender. Marcelo es el técnico al que siempre le voy a estar más agradecido porque me enseñó mucho.
-¿Incluso por encima de Ramón Díaz, que te hizo debutar en Primera?
-Ramón solamente me hizo jugar dos partidos en un momento en que el equipo venía mal y era difícil el ambiente, y después no me tuvo en cuenta y estuve en la Reserva. El que me dio la confianza fue Marcelo. Si me preguntan quién fue el que me hizo debutar, digo Ramón Díaz, pero el que me hizo jugar realmente fue Marcelo.
-¿Qué opinás de Ramón Díaz?
-Ramón es un DT que tiene la mentalidad de ganar siempre. No tengo nada que decir porque me hizo debutar a mí y a muchos grandes jugadores. Algo debe tener.
-Hablame un poco más de Gallardo.
-Es muy exigente. No hay un día en el que decís: "Hoy vamos a relajarnos y a estar tranquilos". Trata de inculcar siempre cosas nuevas y de estar cerca del que no juega. Les exige muchísimo a los que no juegan y me parece muy bueno de su parte. Eso es muy importante porque hace que todos estén muy bien. Es muy exigente. Labura con un nivel de intensidad y de atención muy altas. Si tenés un día malo, la podés llegar a pasar mal.
-¿Lo sufriste en carne propia a eso?
-Algún día me he levantado mal e impreciso. Y si errás muchos pases, es lo que más le duele o lo hace sentir más incómodo. A algunos compañeros les ha llamado la atención porque han estado muy mal con la pelota. Todos sabemos que lo hace por el bien del equipo.
-¿Cuál es la acción del juego que más disfrutás?
-Cuando salgo a juntarme con Nacho (Fernández) y Ariel (Rojas). Me gusta salir a jugar y a tratar de recibir detrás de los volantes centrales para apoyar e ir al área. Siempre jugué de mediapunta o de enganche. Ahora que me toca jugar ahí, trato de disfrutar.
-Siempre dijiste que sos hincha de River. ¿Logras abstraerte de eso a la hora de jugar?
-Sí, casi siempre. Una de las veces en que se me hizo imposible fue en la final de la Libertadores que ganamos en 2015. El aliento de la gente se escuchaba permanentemente y no podías quedarte al margen. Era muy difícil estar ajeno a eso porque la gente estaba enloquecida. Cuando me tocó entrar, traté de jugar más con la gente que en la cancha porque íbamos ganando 3-0. Traté de disfrutarlo como hincha y como jugador a la vez.
-¿El profesionalismo mata al fanatismo del hincha?
-Para mí, no. Yo soy fanático de River y el profesionalismo no mata al hincha. El otro día le contaba a Marcelo (Gallardo) que estuve en la tribuna cuando le hizo el gol de tiro libre a Abbondanzieri. También cuando Mora hizo los dos goles contra Boca. Cuando era chico iba a la popular. Fui alcanzapelotas cuando debutó Manu Lanzini. Mi viejo me hizo tan fanático. Vive comprando los diarios, me vive haciendo preguntas porque quiere saber todo sobre el equipo.
-¿Qué es Boca para vos?
-Boca es especial ya desde chico. Me decís Boca y obviamente que siempre le quiero ganar. Es mi eterno rival y siempre le voy a querer ganar, como todos los hinchas. Siempre hay una pica con ellos y trato de disfrutar los superclásicos porque sé que son los partidos que muchísimas personas lo quisieran jugar. De chico me enseñaron que a Boca siempre hay que ganarle.
-El 14 de mayo, en la Bombonera, jugarán un superclásico que podría ser clave para el campeonato.
-Sabemos que por ahí es el partido más importante que tenemos por delante, pero antes hay que tratar de seguir en esta regularidad de triunfos para no perderles pisada. No tengo duda de que van a perder puntos porque el campeonato está muy competitivo. Nos estamos preparando porque queremos pelear todo lo que jugamos.
-¿Cuál es el rasgo que más te gusta de este River?.
-River es un equipo muy ofensivo, nos gusta atacar mucho y lastimar al rival. Lo que más me gusta es eso, que atacamos mucho. Siempre sabiendo que hay que estar atentos para no quedar mal parados.
-Este año la Libertadores finaliza en diciembre. ¿Cuál será tu postura si llega una oferta seductora por tu pase a mitad de año?
-La analizaría. Si llega una oferta que es buena para mi futuro y para el club, la analizaré y tomaré la mejor decisión. No estoy apurado por irme, estoy feliz y tranquilo en River, jugando en el nivel que quiero. Pero también sé que uno tiene que aprovechar sus momentos y ejecutar lo que le parezca mejor.
-Si te dieran a elegir, ¿a qué Liga preferirías irte?
-A Italia. Me gusta mucho y además tengo la ciudadanía, me gusta el idioma y he recorrido varias ciudades. Pero hay que esperar y ver lo que me depara el fútbol.
¿Con quién te gustaría jugar?
-Sacando a Messi, que es el mejor de todos, tengo dos ídolos que no son de mi posición, sino de extremo o volante. Me gustaría jugar con Isco Alarcón y con Thiago Alcántara. Me gusta cómo ven el juego, el estilo que tienen, su mentalidad e inteligencia para moverse. Thiago piensa más, Isco encara y es más extremo.
¿A qué equipos europeos te gusta ver?
-Bayern Munich, Real Madrid, Barcelona... Veo mucho fútbol en general. En la última fecha de las Eliminatorias me vi desde el primer partido hasta el último: Chile-Venezuela, Argentina-Bolivia, Ecuador-Colombia, Brasil-Paraguay y me quedé dormido con Perú y Uruguay porque fue muy tarde.

