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MANCHESTER (Especial).- Distintos sabores probó Boca en su meteórica travesía a esta ciudad industrial, segundo centro bancario de Inglaterra, situada a pie de los ríos Irwell y Medlock, al noroeste de Londres. El dulce placer de los 250.000 dólares que recibió por el partido amistoso a beneficio de Unicef (US$ 1000 embolsó cada jugador xeneize) y el amargo golpe futbolístico, no reflejado en el resultado, que sufrió a manos de Manchester United por 2 a 0, en Old Trafford, frente a 60.000 personas.
No siempre David puede vencer a Goliat. El equipo inglés se mostró como un coloso enorme, casi invencible, y lo hizo saber en su estadio, matizado con un clima de circo romano por el constante tronido de su gente, ubicada a pasos del césped, sin vidrios o alambrados de por medio. Boca fue víctima en arena ajena, un conejillo de Indias que sirvió de tapete para que los diablos rojos muestren el arte que dibujan con los pies.
La ilusión boquense duró quince minutos. Un disparo de Ibarra, cerca del travesaño, a los cuatro minutos, y un tiro libre de Equi González, a los once, fue el puntapié esperanzador de un equipo que con el transcurrir del tiempo se derrumbó. "Basta de cháchara y... °good show!" , pareció decir la Brujita Verón, que tiró un sombrero magnífico ante Ibarra, cedió para el holandés Van Nistelrooy que, implacable como siempre (en la ultima temporada marcó 36 goles en 45 cotejos), venció con un remate cruzado de zurda al Pato Abbondanzieri.
Extrañó la decisión del DT Oscar Tabárez en volver a utilizar un esquema con tres defensores (3-4-1-2), y no mantener la táctica que le dio el liderazgo transitorio del torneo local, con una línea de cuatro en el fondo, dos volantes de contención; el Equi de enganche; Delgado arrancando por derecha y Tevez por izquierda; y un N° 9 de área. Volvió al viejo libreto y la jugada le salió mal. No tuvo la misma actitud ganadora. El miedo escénico lo superó.
Tras la apertura del marcador, el partido comenzó a jugarse en un solo arco, bombardeando con remates y centros el área xeneize. En la mitad de la cancha parecía haber una pared imaginaria. Boca no conseguía saltar la aguerrida defensa de Manchester, que pese a la lesión del hombre de los US$ 50.000.000, Rio Ferdinand, a los 23 minutos, se mantuvo infranqueable.
Con un dinámico 4-4-2, los locales se hicieron picnic futbolístico con los xeneizes. Con una defensa titubeante, con Battaglia y Cascini perdidos; con González lento (fue sustituido por Bracamonte antes de que finalice la primera parte); y Delgado y Tevez sin explosión , Boca le dio paso al baile. La proximidad con el Liverpool del mítico grupo musical The Beatles, ubicada a 34 kilómetros de Manchester, contagió a los diablos rojos, que tuvo entre Van Nistelrooy, Solskjaer, Giggs y Veron a sus "fabulosos" del fútbol.
A los 40 minutos llegó el segundo gol. Solskjaer fue más rápido que Cascini, que no llegó a cerrar a los pies, y sacó un pase perfecto para Van Nistelrooy, que ingresó en diagonal por la medialuna, y mano a mano con el arquero xeneize definió cruzado.
Para ese momento ya eran elocuentes los gestos de Abbondanzieri para con sus compañeros. Pedía orden, movilidad... Pero no hubo reacción. Y así estuvo el Pato, a los revolcones. Verón todavía no puede creer el remate a quemarropa que el arquero le sacó con los pies sobre el cierre de la primera etapa.
La segunda parte fue un calco del primer episodio, pero sin goles y con varios cambios en las formaciones. Manchester ganó cada pelota dividida, tocó, tiró sombreros, tacos, desbordó, atacó, hirió... Hizo todo a voluntad. No aumentó el marcador porque el árbitro Michael Riley le anuló erróneamente un tanto al noruego Solskjaer, a los 11 minutos; porque el palo derecho jugó para Abbondanzieri ante un remate formidable de Scholes y porque el Pato estuvo con todas las luces, si no era una goleada.
La impotencia terminó por dominar a Boca. Comenzaron los roces y Tevez, por un manotazo involuntario sobre Scholes, se fue expulsado a veinte minutos del final. Sin el pibe de Fuerte Apache la derrota por 2 a 0 quedó sellada.
Así terminó Boca la expedición por tierras inglesas. Se va contando billetes, pero con la imagen bastante deteriorada.
Boca emprederá hoy la vuelta a la Argentina. A las 18.10, viajará desde Manchester a Francfort, en el vuelo 4607 de Lufthansa; y a las 22.20 abandonará la ciudad alemana rumbo a nuestro país, en el vuelo 526 de la misma compañía aérea. El plantel llegará mañana a Ezeiza, a las 7.


