Superclásico: echaron al empleado de seguridad que festejó en la Bombonera con los jugadores de River

El abrazo del empleado de seguridad con Matías Suárez después del encuentro
El abrazo del empleado de seguridad con Matías Suárez después del encuentro Crédito: Captura de TV
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23 de octubre de 2019  • 18:30

Un empleado de seguridad de la empresa PCP fue despedido este miércoles, luego de viralizarse las imágenes en las que se abrazó y festejó con los jugadores de River tras el superclásico en el que el equipo de Marcelo Gallardo perdió por 1-0 con Boca en la Bombonera, pero se clasificó de todos modos a la final de la Copa Libertadores.

En medio de la celebración del plantel millonario, las cámaras de televisión captaron a un integrante de la seguridad que se abrazó con Matías Suárez y Lucas Pratto sobre el campo de juego de la cancha de Boca.

El empleado despedido aseguró en declaraciones a radio Nihuil que llevaba 11 años trabajando para PCP, una empresa de seguridad que se desempeña en Boca, pero fue despedido por haber celebrado la clasificación de River a la final de la Copa Libertadores.

"Solamente voy a Boca en algún evento. Antes iba fijo, pero cuando ganó Angelici nos sacaron a todos. De lunes a viernes hago custodia en otras cuestiones", contó el exempleado en declaraciones a Radio Nihuil. Respecto de lo sucedido en la noche del martes, contó: "Estaba solo en la puerta 14, donde entraba la barra de Boca, con tres muchachos nuevos. Después nos metieron a la cancha en el segundo tiempo y estaba detrás del arco de Armani. Le tiraron un pañal, escupitajos, de todo".

"Cuando terminó el partido, me acerqué porque siempre nos hacen rodear a los jugadores. Inmediatamente que los abracé me llamaron a la base, discutí con un supervisor y hoy (el miércoles) me echaron", destacó.

Sobre los motivos de su desvinculación de la empresa, explicó: "Me despidieron por incitación a la violencia. Me dijeron que no debía haberlo hecho, y que Boca pedía mi cabeza. Si Boca me paga los 11 años de indemnización me voy, pero ahora voy a tener que afrontar un juicio. Mi jefe me basureó y me dijo: te damos un sueldo y renunciá, porque sino te echamos con causa, pero yo no herí a nadie, no hubo violencia. Solo abracé a un jugador y les pedí que no festejen desmedidamente y se fueran al vestuario".

"No es la primera vez que lo hago, pero esta vez se viralizó. Cuando nos fuimos al descenso entré al vestuario con los jugadores. Grité un gol una vez, de Lanzini, y casi me matan. No puedo evitar el impulso. Alguna vez, cada tanto, fui al Monumental, pero el sueldo no me da para ir a la cancha. Nunca iba a tener una ocasión así en mi vida", expresó el trabajador despedido sobre su fanatismo por River.

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