Tigre sueña hasta que la carroza se convierta en calabaza

Román Iucht
Román Iucht PARA LA NACION
Montillo, el símbolo de este momento de Tigre: uno de los mejores equipos del momento también es uno de los descendidos.
Montillo, el símbolo de este momento de Tigre: uno de los mejores equipos del momento también es uno de los descendidos. Fuente: Télam
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17 de mayo de 2019  • 18:00

Juega como un equipo campeón, pero no podrá pasar de una hermosa aventura. Exhibe argumentos como para cumplir el sueño, pero no sabe cómo planificará su futuro cercano. Cuenta con un entrenador y un grupo de jugadores de formidable nivel, aunque es lógico suponer que parte de esa estructura se va a desmembrar cuando la carroza se vuelva calabaza. Jugará la B Nacional en tres meses pero hoy contempla múltiples opciones: puede ser campeón de la Copa Superliga e ingresar a la Libertadores o quedarse sin nada a pesar de que el reglamento habilita el desembarco a la Sudamericana para quien obtenga el segundo puesto, salvo una única excepción.

Y esa anomalía se llama Tigre.

Se puede construir mística en tan solo una quincena de partidos. Este Tigre modelo 2019 pasará a la historia como ese equipo que despertó encendidos elogios aún sin alcanzar el objetivo de la permanencia. Tiene estilo, tiene juego y tiene coraje. La desilusión del descenso aún está encriptada en "modo pausa" y el deseo de jugar, mostrarse competitivo y confirmar que el encantamiento está vivo, le permite al Matador sostener el envión del tramo final del campeonato.

Fuente: FotoBAIRES - Crédito: JAVIER GONZALEZ TOLEDO

Tigre es un equipo de mediocampistas. Federico González es el delantero de mayor flujo goleador del último trimestre, Moiraghi y Alcoba sostienen las banderas desde el fondo, Marinelli tuvo estupendas actuaciones, pero el motor y la magia están en el centro del campo.

El fútbol argentino de los últimos tiempos ha dado pocos retornos tan evidentes y celebrados como el de Walter Montillo. Gorosito lo acomodó desde lo posicional y el jugador recuperó su memoria y su talento. Siempre la mejor decisión, fútbol fácil y directo, alimento permanente para sus compañeros y una cabeza lista para resolver en tiempo y forma cada situación del juego. Como complemento exacto, Lucas Menossi terminó de confirmar aquello que desde hace un buen tiempo se intuía. En su condición de futbolista habitan un gran manejo del balón y un desembarco en el área rival siempre dispuesto a dejar su sello. Llegar como mediocampista y definir como delantero es su valor agregado y un bien escaso. Menossi lo muestra como carta de presentación. El criterio de Ortiz, la movilidad de Janson y la marca de Prediger o Cardozo completan un módulo que puede incluir a cinco jugadores para sostener el medio a la hora de recuperar la bola, pero también desdoblarse cuando el balón es propio y se precisa atacar de forma masiva.

Desde el orgullo, la confianza en sus posibilidades y la convicción y el respeto por un estilo de juego, Tigre levantó resultados adversos ante River, Vélez, Racing, Patronato y cuatro veces ante los santafecinos Unión y Colón en las competencias que debió afrontar en el ciclo Gorosito. Si no logró la continuidad en Primera fue tan solo porque no le dieron las fechas para poder revertir las matemáticas.

Sin certezas sobre lo que deparará el futuro lo único que sabe Tigre es que, con algunos de estos hombres y cierta renovación por la inexorable partida de jugadores de nivel superlativo, desde agosto deberá buscar el regreso al fútbol de elite. Su sprint final volvió a poner sobre la mesa de discusión las contraindicaciones que tiene el sistema de premios y castigos del fútbol argentino, en el que se logra un título en veinticinco partidos y se pierde la categoría en tres temporadas.

Gorosito llegó y el equipo dio un vuelco impresionante.
Gorosito llegó y el equipo dio un vuelco impresionante. Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia

Hay que andar por Victoria para entender la sensación de contraste que vive el hincha. Pronto habrá que ponerse el overol, pero a ninguno le incomoda seguir vistiendo de forma elegante. Nadie quiere salir de la hipnosis que produjo el equipo, el encanto está vivo y ya habrá tiempo para elaborar el duelo deportivo.

Tigre juega bárbaro pero está descendido.

Ridículo, lógico o injusto, pero en cualquier caso irreversible. En sus entrañas habita la misma paradoja que define al fútbol argentino.

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