Tokio 2020: otro reto para Fernando Batista, el especialista en solucionar problemas

Fernando Batista, ante un nuevo desafío: ir a los Juegos Olímpicos
Fernando Batista, ante un nuevo desafío: ir a los Juegos Olímpicos Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
(0)
6 de septiembre de 2019  • 00:01

Llegó de apuro para llenar un vacío en el rompecabezas juvenil. La confirmación de Lionel Scaloni como DT de la Argentina, en noviembre pasado, provocó un nuevo desajuste y con el campeonato Sudamericano Sub 20 de Chile a la vista, la AFA contrató a Fernando Batista, al que poco más de un año antes había desvinculado. En el segundo ciclo, el anterior lo cumplió como ayudante de Claudio Úbeda, logró con apenas 25 entrenamientos la clasificación para el Mundial de Polonia 2019, en el que cayó por penales con Mali, en los octavos de final; más tarde, condujo al equipo a la medalla de oro en los recientes Panamericanos de Lima y ahora, entre el 15 de enero y el 2 de febrero próximo, se probará el traje en el torneo Preolímpico de Colombia, clasificatorio para los Juegos de Tokio 2020.

Los saltos de un grupo a otro son una muestra de capacidad y conocimiento, también la señal de que, de lograr una de las dos plazas para la cita asiática, se asegurará un lugar en el staff de los juveniles al menos hasta agosto del próximo año.

Una escena del partido entre argentina y Bolivia, el miércoles.
Una escena del partido entre argentina y Bolivia, el miércoles. Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

Reinventarse es una fórmula que Batista conoce desde los tiempos de futbolista. En las divisiones inferiores se desempeñaba de volante, de Nº8 o Nº5, pero en una gira con Argentinos mutó a lateral: Nito Veiga recurrió a él, un futbolista que ya por entonces sabía leer los partidos. El buzo de entrenador lo detectó con los pantalones cortos y por esa razón cada vez que retornaba de los entrenamientos dibujaba los ejercicios en una hoja, material que todavía conserva.

El Sub 23 volverá a jugar el próximo domingo, contra Colombia, en el estadio de Argentinos.

La tarea con juveniles no le resulta nueva, ya camina 19 años aportando desde diferentes funciones. Empezó en 2000, en San Lorenzo, al que dejó después de cinco temporadas para ejecutar la coordinación general de Argentinos: en la Paternal hizo las divisiones inferiores -en tres categorías fue dirigido por José Pekerman- y más tarde se estrenó en primera. La llegada para su debut en selecciones juveniles tuvo el mismo tinte que la segunda convocatoria y hasta algunas aristas que desataron enojos y protestas: en 2016, la AFA estaba intervenida por la Comisión Normalizadora que encabezaba Armando Pérez y se pidieron proyectos para ocupar cargos. Pero la decisión se tomó contemplando parte de las carpetas y por debajo del paraguas de Gerardo Salorio accedieron Claudio Úbeda y Batista para en tiempo record armar una lista, viajar al Sudamericano Sub 20 de Ecuador y lograr una agónica clasificación a la Copa del Mundo de Corea del Sur, en la que la Argentina fue eliminada en la etapa de grupos.

Al regreso del Mundial, en la AFA gobernaba Claudio Tapia, que desvinculó al grupo. A pesar de la salida, quedó la promesa de parte de Tapia, una segunda oportunidad, ya que con escaso tiempo de preparación el trabajo era bueno. De esa convocatoria, ahora la Argentina se nutre de apellidos como Lautaro Martínez, Juan Foyth, Lisandro Martínez, Santiago Ascacibar, Gonzalo Montiel, Matías Zaracho, Exequiel Palacios.

La formación de la selección Sub 23.
La formación de la selección Sub 23. Crédito: Daniel Jayo

Batista armó las valijas y aceptó una oferta de la Federación Armenia para coordinar las selecciones juveniles. La aventura tuvo un abrupto desenlace con un cambio de autoridades. La nueva convocatoria de Tapia lo tomó por sorpresa, pero no lo hizo dudar: armó el equipo de trabajo con el preparador físico Cristian Palandella y sumó Damián Ayude y Esteban Solari como ayudantes. Para el puesto de entrenador de arqueros convocó a Damián Albil, que se desempeñaba en Tigre.

Conceptos simples: no abusar de los datos porque en lugar de estimular confunden, no borrar una línea de trabajo que habían trazado sus antecesores con buenos resultados -los últimos 24 meses el Sub 20 pasó además por las manos de Beccacece, de Scaloni y hasta de Pablo Aimar-, la plataforma desde la que hizo el lanzamiento. Sin atarse a esquemas, en ochos meses dibujó un 4-3-3, 4-2-3-1 o 4-4-2, según el rival, la circunstancia y los intérpretes, a los que rota en los torneos en los que se compite cada 48 o 72 horas. En el Sudamericano de Chile -fue el primer seleccionado en clasificarse para los Juegos Panamericanos y la derrota en la última jornada con Brasil le impidió ser campeón- utilizó a 21 de los 23 futbolistas que viajaron. Balerdi, Maroni y Nehuén Pérez juegan ahora en el exterior, mientras que Gaich, Almendra, Thiago Almada, De la Vega. ingresaron en el radar europeo. "Los títulos son buenísimos y respetados, pero lo mejor que tuvieron José [Pekerman] y Hugo [Tocalli] fue la cantidad de jugadores que llegaron a la mayor", le confesó Batista a la nacion en mayo pasado.

Con jugadores entre las categorías 1997 y 2000 que se desempeñan en el exterior, en la Superliga y hasta de los torneos de ascenso, Batista va diseñando el armado del grupo para el torneo Preolímpico, un certamen que no es oficial para la FIFA y que entonces demandará de negociaciones para ofrecerle al entrenador piezas de jerarquía. La situación expondrá -por enésima vez- el verdadero compromiso del que hablan los dirigentes del fútbol argentino.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.