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Los abrazos del final parecían ir más allá del 9° puesto conseguido. El triunfo frente a República Checa, en cuatro sets (25-22, 18-25, 25-21 y 25-22), se valoró por el nivel del rival, pero también por el muy buen cierre del Mundial que marcó la renovación de la selección argentina. Un recambio que ilusiona de cara al futuro, por lo que mostró el equipo, pero también por el potencial que aún tiene para ofrecer.
"Para nosotros fue un Mundial muy bueno. Obviamente, nos habría gustado terminar más arriba, pero estamos muy contentos por lo que se consiguió. Llegar a estar entre los diez primeros no es poca cosa", dijo desde Florencia Luciano De Cecco, uno de los baluartes de este equipo.
Tras la negativa experiencia de la Liga Mundial de este año, con derrotas en todas las actuaciones, Javier Weber adelantó sus planes de renovación para el Mundial de Italia y le confió el objetivo de ingresar entre los ocho mejores a un grupo de juveniles, con un promedio de 23,1 años de edad. Los frutos de la apuesta no tardaron en llegar y sorprendieron al propio entrenador y a los jugadores, que mostraron un alto nivel en la mayor parte de los encuentros.
Ya probada la capacidad de asumir como propia la propuesta de jugar arriesgando para compensar diferencias físicas y de experiencia, le quedaba a este equipo dar un solo examen: el de personalidad. Debían mostrar (y mostrarse a ellos mismos) que la juventud no era un escollo para reponerse ante situaciones adversas.
Y la mejor ocasión para probarlo apareció en la tercera rueda. La especulación de varios equipos, entre ellos Brasil y Rusia, obligó a la Argentina a cruzarse con Serbia y los rusos, a pesar de haber ganado su grupo. Y el equipo de Weber cayó ante ambos rivales. Así se despidió del sueño de ingresar en el lote de los ocho mejores y pasó a pelear por el noveno lugar. Rápidamente se puso en marcha el operativo de recuperación anímica y los chicos respondieron con dos triunfos, que los situaron en el mejor de los lugares a los que podían aspirar, pero que, además, sirvieron para que se despidieran de Italia con la misma imagen positiva que habían mostrado en los primeros encuentros.
"Se nos hizo difícil porque siempre es duro sentir que se escapa un objetivo. Pero siempre hay que focalizarse en lo que viene y darle para adelante. No teníamos que dejar que nos ganara la calentura y, por suerte, nos pudimos levantar", analizó De Cecco.
El 9° puesto en el Mundial de Italia sirvió para mejorar el 13er lugar que se había conseguido en Japón cuatro años antes. Pero, más allá de la ubicación, el torneo dejó el sabor dulce de sentir que el camino elegido para la renovación comenzó a dar sus frutos. Con un presente que superó las expectativas previas, lo mejor de este equipo todavía parece que está por venir.
"Jugamos bien a pesar del cansancio "



