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MAR DEL PLATA.- El mazazo llegó sin anunciarse ni dar señales de preaviso. River pensaba irse de esta ciudad con el pecho más inflado. Como siempre, obligado a seguir de cerca a Instituto, el líder. Con esos benditos resultados de los que están en la pelea, que siempre lo exigen. Pasaron muchos capítulos -más de medio campeonato- y vuelven los miedos. Al diablo con la racha positiva de dos triunfos consecutivos... Quedaban pocos minutos, que le volvieron a amargar la existencia: eran los del final, esos que atan las piernas y paralizan las mentes. Tristes y dolorosos porque Aldosivi, hasta aquí el que más puntos le sacó en la B Nacional, consiguió el empate por el oportunismo de Matías Gigli.
Un karma. River dejó puntos en el camino de nuevo frente a Aldosivi, el mismo que le mordió el orgullo y el invicto en la primera rueda del campeonato. La historia cambió para siempre con el gol de Gigli. Una jugada que le hizo lamentar las oportunidades desperdiciadas, especialmente en el primer tiempo, y por no haber aprovechado la ventaja que le dio la expulsión de Briones unos minutos después de haber abierto el marcador con el tanto del Chori Domínguez, de penal.
River buscó por varios lados en una primera etapa en la que contabilizó nueve llegadas, cuatro de peligro y un gol mal anulado a Cavenaghi. Atacó soltando a Carlos Sánchez, lateral-volante más acostumbrado a quedarse arriba que a acompañar en el retroceso (Malcorra lo tuvo a maltraer en el comienzo del partido). River lanzó a Sánchez, a Ponzio, a Cirigliano, pero se extrañó la compañía de César González. Siempre contó con más hombres allí, aunque Aldosivi juntaba varios también. Pero presionó y supo recuperar la pelota. Aceleró cuando debió hacerlo, cambió de frente cuando correspondía, y buscó triangular. Por momentos lo logró y estuvo cerca del arco de Campodónico. Le faltó precisión en la última jugada y el poder de fuego que supone un ataque como el que tiene.
De acuerdo con las aspiraciones de uno y otro hubo actitudes diferentes. Aldosivi esperó a River en su campo y armó dos líneas de cuatro y buscó prosperar por los costados, especialmente con Malcorra. Aldosivi, con limitaciones y un esquema bien aprendido, buscaba con ganas y generaba a partir de los esfuerzos de Gigli y Da Silva, pero resumía casi todo en los pelotazos frontales. El atrevimiento de ambos le cambiaba repentinamente la cara a la propuesta del local.
En el aspecto defensivo, los tres de atrás de River corrieron por todos lados, pero sus esfuerzos resultaron en vano, pues el desenlace les deja un sabor amargo por no haber defendido con uñas y dientes hasta el final.
Así las cosas, ¿a River le alcanzará con el tiempo que le queda a la B Nacional para recuperar puntos valiosos como los perdidos ayer y darle caza a Instituto? Variantes futbolísticas y búsqueda ofensiva tiene como para darle vuelo a su ilusión. Quizá le falte ensamble colectivo y mental. Porque varios de los jugadores millonarios fueron absorbidos, y el mejor ejemplo lo expone el Chori Domínguez, punzante y desconcertante por igual.
Los millonarios se dejaron apresar por la tensión. A falta de firmeza, le encendieron un poco el orgullo a su rival. Y a Aldosivi le alcanzó para la igualdad, para cortar el festejo que ya paladeaba River...
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Son los jugadores que repitió Almeyda, respecto del equipo que perdió 2-1 con Aldosivi en la cancha de San Lorenzo: Maidana, Sánchez y Cavenaghi.
El técnico de la selección de Venezuela, César Farías, visitó a César González y le anticipó que será convocado para el partido con Chile, por las eliminatorias (2/6), lo que le impediría al volante jugar frente a Boca Unidos, de Corrientes. También le comunicó que no lo citará para el amistoso con Moldavia -a fines de mayo-, lo que le asegurará estar a disposición de River para el encuentro con Central.
El árbitro acertó en el penal y la expulsión
Los desempeños de los árbitros están bajo la lupa. Sin embargo, la tarea de Pablo Lunati fue correcta: sancionó bien penal cuando Cajaravilla derribó a Cavenaghi, en la acción que determinó el gol de River. También acertó en expulsar a Briones, por la falta sobre Trezeguet, y no se dejó influenciar cuando en el área Piñero da Silva cayó ante Vega ni cuando Cavenaghi hizo lo propio ante Cajaravilla, en el primer tiempo. Su error más evidente, a instancias del asistente Lechner, fue pitar offside de Cavenaghi, que luego anotó.


