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MIRAMAR.- Las miradas se clavarán en ellos. Llegaron para ocupar las plazas de marcadores centrales, las que el técnico Leonardo Astrada dejó acéfalas después de marginar del plantel a Horacio Ameli y Eduardo Tuzzio, los dos caudillos que tuvo la última línea de River durante mucho tiempo, y que con sus diferencias extrafutbolísticas lastimaron la armonía del plantel. Gabriel Loeschbor y Leonardo Talamonti aceptan el desafío que se les presenta, aunque desisten de las comparaciones.
"Mucha gente conoce lo que hice en Central, donde con 22 años terminé siendo capitán. Quiero demostrar que puedo ser un jugador que da seguridad en el fondo", desliza Talamonti que regresa al país con 23 años, luego de su paso por Lazio, de Italia.
La experiencia que le entregan los años a Loeschbor, tiene 28, también se refleja en las definiciones. "Cada cual sabe lo que tiene que hacer, cuál es el rol que debe desarrollar. Uno viene como defensor y tiene que entregar seguridad al resto del equipo. Si los del fondo cumplimos con esa premisa, el resto podrá tener mayores libertades", analiza el defensor que quedó en la historia de Racing, consiguiendo el Apertura 2001.
A pesar de la disputa que mantuvieron, Astrada debió confiar en Ameli y Tuzzio porque los reemplazantes, Fernando Crosa -ahora en Colón- y Javier Gandolfi -fue operado en la rodilla derecha-, no tuvieron la jerarquía que el DT necesitó.
"Tengo en claro que llego en un momento en el que River necesita ganar cosas, tanto campeonatos locales como copas internacionales, porque una temporada sin títulos para este club es mucho tiempo. Creo que todos debemos mentalizarnos en los objetivos cortos, pensar partido por partido para lograr lo que pretendemos", asegura Loeschbor. El futuro compañero de dupla central arremete: "En River siempre está la presión de ganar en todos lados, ganar todos los torneos, y estamos acá para eso. Somos un grupo que puede conseguir muchas cosas".
Para Talamonti el fútbol italiano significó una experiencia enriquecedora desde el punto de vista personal, aunque en la faz deportiva no tuvo continuidad; Loeschbor sólo logró afianzarse en San Lorenzo en los últimos cotejos.
En estos días de convivencia Astrada sentenció que Loeschbor puede ser un líder, mientras que de Talamonti destacó su juego aéreo. "Que el técnico piense así es un orgullo, no le tengo miedo a la responsabilidad, aunque para ser considerado referente se necesita tiempo", responde el hombre que se vislumbra como caudillo. "El cabezazo es una virtud importante. En defensa hay que estar muy atento; en ofensiva, hay que tener picardía", lanza una de las cartas que puede solucionar los inconveniente que tuvo River en ese aspecto del juego. El rótulo de reemplazantes no los incomoda y desde la primera fecha del Apertura comenzarán a cumplir la misión.
Se entrena con el grupo que se quedó en Buenos Aires. La suma de dinero, alrededor de 1.700.000 dólares, que River desembolsó para su regreso del fútbol mexicano es un impedimento para dar por terminada su relación con el club.
Tiene que contestar la propuesta de San Lorenzo para incorporarse al plantel que dirige Gustavo Alfaro. En River, sólo quieren que se vaya a préstamo por seis meses; por su parte, el defensor desea firmar por espacio de un año. La semana próxima se definirá su situación.



