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BELO HORIZONTE.- La violencia en el fútbol es triste. Aun más, cuando los protagonistas, los que deben dar el ejemplo, son los que la protagonizan. Pero aun más, cuando la policía, que debe evitarla, la genera. Todo esto sucedió al término del partido de Arsenal, que cayó 5-2 ante Atlético Mineiro, en un encuentro de Copa Libertadores.
Tras el final, los jugadores de Sarandí se acercaron a protestarles a los jueces del partido. Los uniformados no tardaron en ingresar y rodear a los árbitros, pero se les fue de las manos. Empujones, gritos y el peor desenlace. El plantel de Arsenal comenzó a tirar patadas y eso provocó que ingresen más policías, que hasta llegaron a apuntarles con sus armas.
Tras los incidentes, los jugadores de Arsenal fueron llevados a una comisaría en Belo Horizonte, según informó la prensa deportiva de ese país. ¿El motivo? Agresiones a efectivos policiales y a la prensa, tanto en el campo de juego como en los vestuarios, de acuerdo a lo establecido por el canal de deportes Sport TV.
