Vuelve la Champions League: cómo hizo Solskjaer para levantar a Manchester United

Solskjaer encontró en Pogba un intérprete ideal para su propuesta de juego
Solskjaer encontró en Pogba un intérprete ideal para su propuesta de juego Fuente: Reuters
Claudio Mauri
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11 de febrero de 2019  • 23:59

El 17 de diciembre, Ole Gunnar Solskjaer seguía por televisión el sorteo de los octavos de final de la Champions League . Cuando vio que a Manchester United le salió la bolilla que decía París Saint Germain , le expresó a su hijo Noah: "Wow, será un desafío muy difícil". Hizo el comentario como alguien que mira de afuera, que a la distancia seguía sentimentalmente unido a los "Red Devils", producto de haber jugado 366 partidos y marcado 126 goles entre 1996 y 2007, período en el que ganó seis Premier League y una Champions League. En ese momento no se imaginaba que 48 horas después iba a estar al frente del plantel que este martes recibirá en Old Trafford a PSG en la reanudación de la competencia europea de clubes más importante.

El United asumirá este compromiso con un ánimo y un optimismo muy diferentes al de hace casi dos meses, cuando los malos resultados y el ambiente crispado que se respiraba en el vestuario decidieron a las autoridades a despedir a José Mourinho . Asumió el noruego de 45 años, que desde su época de delantero explosivo arrastra el apodo "niño con cara de asesino", y la transformación fue inmediata, todo mejoró, en el campo y en las relaciones humanas. En ocho semanas, con un invicto 10 de victorias en 11 partidos y futbolistas agradecidos porque el estilo cuartelario de Mou fue reemplazado por la cordial exigencia de Solskjaer, Manchester vive una resurrección en la que muchos ven una semilla de la prolífica etapa de Alex Ferguson , que volvió a Old Trafford como observador calificado tras haber superado un grave problema de salud.

André Martial anota el fin de semana pasado frente a Fulham
André Martial anota el fin de semana pasado frente a Fulham Fuente: Reuters

"Cómo hizo Solskjaer para revertir una atmósfera tóxica", es el título de un informe de la BBC Sports. El noruego conoce muy bien la idiosincrasia del club. Sabe que en los pequeños detalles puede residir el factor para ponerse a la gente de su lado, tanto a los futbolistas como al personal de la entidad. El día que lo presentaron recuperó un hábito de su época de jugador en cada oportunidad que volvía de Noruega: repartir barras de chocolate.

Es cierto que solo con dulzuras hipercalóricas no se levanta a un equipo que con Mourinho se arrastraba y exudaba fastidio. La relación del portugués con algunos de los principales futbolistas se había hecho insostenible. El enfrentamiento más público y enconado fue con Paul Pogba , un cuestionador recurrente de los sistemas de juego de Mou. Lo acusaba de ser demasiado conservador, de no arriesgar en ataque, de diseñar planteos en los que no importaba la pelota. En definitiva, que Mou no estaba a la altura de la grandeza del United. El francés campeón del mundo en Rusia pagó sus aires levantiscos con varias suplencias y marginaciones. Menos explícitos, los españoles Ander Herrera y Juan Mata, y Anthony Martial también hacían conocer sus diferencias con el DT portugués, que si no estaba en pie de guerra con alguno de sus dirigidos se enzarzaba en fuertes disputas con la prensa.

Hoy se reanuda la Champíons League con dos partidos por los octavos de final: Manchester United vs. PSG y Roma vs. Porto. El miércoles: Ajax vs. Real Madrid y Tottenham vs. Borussia Dortmund

El United añora replicar los tiempos de Ferguson, tras cuya salida en 2013 dejó una alargada sombra que oscureció los pasos de Moyes, los del interinato de Giggs, de Van Gaal y de Mourinho. Solskjaer se rodeó con Mike Phelan, un viejo colaborador del escocés, y recurrió a un excompañero, Nicky Butt, que estaba en las divisiones inferiores. También interactúa con otras áreas como no lo hacía el portugués. Después de cada partido, no suele faltar alguna conversación con Ferguson, del que copió el método de ser un observador de los entrenamientos que están a cargo de Michael Carrick y Kieran McKenna.

Mourinho fue despedido tras una derrota 3-1 ante Liverpool. Dejó al equipo en el séptimo puesto, a ocho puntos de la cuarta ubicación, la última que da la clasificación a la Champions League. Mou ni siquiera ocultaba su pesimismo: "Es un milagro alcanzar el top 4 al final de la temporada". Solskjaer está haciendo posible ese milagro. El United ya está cuarto, producto de ocho triunfos en nueve cotejos (solo empató con Burnley). Sumó 25 de 27 puntos posibles, mientras que Mou había cosechado 26 de 51. Por la FA Cup superó a Reading y Arsenal (en ambos cotejos atajó Sergio Romero), y el 18 de este mes enfrentará a Chelsea por los octavos de final. El legado más rescatable de Mou es haber superado la etapa de grupos de la Champions League, con un segundo puesto, detrás de Juventus y por delante de Valencia. Marcos Rojo, lesionado, todavía no tuvo minutos con el noruego.

El juego distinguido de Pogba, eje en el mediocampo del United
El juego distinguido de Pogba, eje en el mediocampo del United Fuente: Reuters

El equipo se sintió futbolísticamente liberado. El sistema varía entre el 4-3-3 y el 4-2-3-1. Pogba volvió a ser un volante intimidante: es el goleador en el breve ciclo de Solskjaer, con ocho tantos (solo el Kun Agüero hizo más goles en ese período). Rashford, autor de seis goles, ocupa el centro del ataque más que Lukaku (dos festejos). Para motivarlo, Solskjaer dijo del extremo izquierdo Martial que está en condiciones de ser un Cristiano Ronaldo.

Los jugadores elogian el método del noruego. Dijo Herrera: "Ahora tenemos libertad para llevar la pelota hasta el área contraria. Nos sentimos libres. Yo, Pogba, Ashley Young, Luke Shaw. Hasta Matic está autorizado a rematar. Los delanteros pueden sentirse libres". Agregó Pogba: "Antes de que llegara yo estaba en las sombras, en el banco. Es un placer volver a jugar. Ahora siempre estoy sonriendo. Ahora somos más ofensivos y creamos más situaciones de gol. Así es como queremos jugar".

En medio de la crisis, Solskjaer había llegado como alguien de la casa, a dar una mano, asumió de manera provisional (estaba dirigiendo al Molde noruego), ya que la idea era ganar un poco de tiempo para que las autoridades salieran a buscar un nuevo entrenador. No hará falta. Después del 3-0 del sábado a Fulham, uno de los presidentes, Avram Glazer, bajó al vestuario para decirle que será confirmado en el puesto. Ante un PSG sin los lesionados Neymar y Cavani, Solskjaer lleva su fórmula del chocolate, buenos modos y ambición ofensiva al gran escenario europeo.

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