Xherdan Shaqiri: el espejo suizo de Messi

Zurdo, encarador y capaz de hacer varios goles en un partido; brilló en las selecciones juveniles y sabe cómo es Guardiola como DT; el perfil de la figura que mañana jugará ante la selección
Cristian Grosso
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30 de junio de 2014  

BELO HORIZONTE.- Envasado en 169 centímetros, le dicen Enano. Asume con la naturalidad de los elegidos la responsabilidad de conducir a su equipo a los octavos de final del Mundial. Zurdo y encarador, brilló en los seleccionados juveniles. Es capaz de convertir varios goles en un mismo partido. Sabe lo que significa contar con Pep Guardiola como entrenador. Acusado de apátrida, sus orígenes han regado de polémicas los días con la camiseta nacional. Parece un acertijo sencillo, demasiadas referencias, imposible fallar: Lionel Messi. Error, cualquier semejanza es pura coincidencia. Se trata de Xherdan Shaqiri aunque hay que reconocer que también es conocido como "El Messi de los Alpes".

De origen albanokosovar, emigró a los 8 años junto con su familia a Basilea, huyendo de las bombas que caían en su natal Gnjilane, la ciudad más fría de Kosovo, con registros de hasta 32,5° bajo cero. El fútbol lo puso a Shaqiri más a resguardo que a muchos de sus compatriotas. Tener en Suiza un apellido con sonoridad balcánica le colgaba un cartelito de sospechoso a la mayoría. De todos modos, alguna vez habrá escuchado el despectivo "yugo", el término para señalar a los cerca de 370.000 inmigrantes que se refugiaron en Suiza al desatarse la guerra en la ex Yugoslavia. Shaqiri nunca olvidó sus raíces, y cuando en las eliminatorias para Brasil 2014 le tocó enfrentar y convertirle goles a Albania, no festejó ni ofreció un gesto de felicidad.

Tras las dos primeras fechas en el Mundial de Brasil, aseguraban que estaba en deuda. La crítica había apuntado contra Shaqiri, especialmente, tras el 2-5 con Francia de la segunda jornada del Grupo E. Pero el delantero explotó a tiempo con sus tres goles ante Honduras, el pasaporte a los octavos de final y "¡Tenemos nuestro propio Messi!", celebró el diario suizo Blick. Los fanatismos derrumban paradigmas. En el horno de Manaos, lejos de derretirse, Shaqiri dibujó con su pincel y se convirtió en el primer futbolista suizo en marcar tres tantos en un partido del Mundial en 60 años.

Ese mismo día, el miércoles pasado, pero algunas horas antes, Messi había anotado dos contra Nigeria. Shaqiri festejó uno más, quizá queriendo anticipar y aventajar el duelo de octavos. Aunque en realidad, este cruce ya tiene un antecedente demoledor: los Messi se enfrentaron el 29 de febrero de 2012, en Berna, y ganó el argentino 3 a 0. Shaqiri fue el mejor del equipo de Ottmar Hitzfeld, y la Pulga señaló el primer hat-trick de su carrera en la selección. Para marcar territorio.

A diferencia de tantas estrellas que se perdieron el Mundial por lesiones, Shaqiri llegó, pero sin evitar la incertidumbre porque se desgarró en abril y estuvo varias semanas inactivo. Pero además, si le faltaron minutos en Bayern Munich, la explicación se resume en dos nombres que tiene por delante: Franck Ribéry y Arjen Robben. Hace unos días, en Buenos Aires, su entrenador, Guardiola, no se ahorró elogios. E hizo un llamado de atención: "Es muy buen suplente. Es un jugador de la última media hora, aunque no está bien que lo diga así. Te genera dinámica. Hay que tener cuidado. Es medio pequeño, fuerte y tiene gol", advirtió Pep.

También tiene carácter, no se esconde Shaqiri. ¿A qué le pude temer alguien que vivió bajo bombardeos. Sabe inventarse la jugada, recibe, gira, asiste y sale disparado con la proyección de sus piernas cortas y musculosas. Un percherón guapo, venenoso.

"Ahora todo es posible", exclamó Shaqiri al desembarcar en los octavos de final. Y los suizos, revitalizados con el "Shaq-Attack", se ilusionan con otro mazazo en una Copa que se ha reservado más de una sorpresa. Huérfanos de una selección competitiva, el fútbol helvético descubrió una puerta hacia la inserción en la inmigración balcánica. Y Xherdan es la bandera de un proyecto que se horneó en un Centro de Alto Rendimiento de Lausana. Shaqiri ya estuvo en Sudáfrica 2010, pero apenas tenía 18 años. Aún así, su actual entrenador, Ottmar Hitzfeld, lo hizo debutar. Cuatro años después tracciona una ilusión. La rebeldía de un "yugo" que le desea lo mejor a Suiza.

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